El fútbol y la música han intentado ir juntos en numerosas ocasiones, pero la Copa del Mundo es el peor momento para cogerse la mano.

Las canciones creadas para el Mundial suelen ser más dolorosas que los propios himnos nacionales cantados por los jugadores, con una asombrosa tendencia a convertirse en temas oficiales con incursiones de algunos jugadores que creen que el vocoder es la solución.

Las excepciones son, cuando menos, extrañas. Una de ellas podría ser World in Motion, un tema al menos digno que para los aficionados de New Order es el punto más bajo, quizás porque fue su único número uno. Un tema por encargo que debían interpretar junto a Paul Gascoigne o Peter Beardsley, pero el que consigue aumentar las visualizaciones en youtube es John Barnes, el mediocentro del Liverpool, que rapea oscureciendo a los ex-Joy Division y al actor Keith Allen. Barnes acabó repitiéndolo en un anuncio de Mars, esta vez con una sudera sin marca. Nunca sabremos por qué Barnes llevaba una sudadera adidas cuando la selección inglesa llevaba adidas y él cobraba de Diadora.

Debió gustarle la experiencia al cómico Keith Allen porque creó un nuevo hit futbolero con Fat Les, un supergrupo junto a Alex James (bajista de Blur) y el artista Damien Hirst. La canción, Vindaloo, era una auténtica parodia de las canciones futboleras que podía presumir de tener la letra menos trabajada de la historia. Nah, nah, nah, somos Inglaterra, marcaremos un gol más que vosotros.

No sabemos si el hooliganismo entendió la ironía, pero Fat Les sabía a quien se dirigía, porque el sello con el que distribuyó la canción era Telstar Records, que tenía entre sus protegidos a Victoria Beckham y Vinnie Jones. Telstar era, además, el nombre del balón del mundial de 1970, renovado actualmente con el Telstar 18 con el que se ha jugado en Rusia.

El Mundial de 1998 fue una batalla musical. Además de Vindaloo, Inglaterra se animó con una nueva versión de Three Lions, la que había sido canción oficial de la Eurocopa dos años antes. La actualización de The Lightning Seeds comenzaba con la retransmisión del fallo del penalti que les dejó fuera en 1996. El encargado de errar el tiro fue Southgate, el actual seleccionador inglés, que ha estado veinte años sin escuchar la canción que sus aficionados usan para darle ánimos.

Pero ni Three Lions ni Vindaloo fueron las canciones oficiales, mérito que se llevó How does it feel to be on top of the world, de un supergrupo formado por Echo and The Bunnymen, Space, Ocean Colour Scene y The Spice Girls. Niños que cantan y juegan al fútbol, estrellas del britpop sonrientes con un estribillo que difícilmente puede gritarse desde las gradas, motivos por los que el himno oficial fue superado por Three Lions y Vindaloo.

La selección alemana tiene más suerte dentro del campo que en los estudios de grabación. En 1978 Udo Jürgens, un cantante melódico austriaco que había ganado Eurovision doce años antes puso a la selección alemana a los coros con el resultado que cualquiera podría esperar. Vale la pena aunque solo sea por ver cantar de nuevo a Franz Beckenbauer, que ya lanzó un single en 1966 y una canción con su selección.

Como el asesino siempre vuelve al lugar del crimen, en 1990 Jürgens volvió a animar a la selección alemana. Entre esas dos fechas, 1978 y 1990, Udo Jürgens se encargó de provocar muchas vergüenzas, pero al menos en una de ellas fue un visionario. Fue el primer cantante en tener una línea propia con Puma, por expreso deseo de Armin Dassler, considerado por muchos el culpable del hundimiento de Puma en los ochenta.

La selección alemana de fútbol es el segundo patrocinio deportivo más longevo de la historia (cuando Slazenger empezó a proporcionar pelotas para el torneo de Wimbledon en 1902 todavía no se había creado oficialmente la FIFA). Que su himno fuera cantado por un austriaco relacionado con Puma parecía una venganza, pero parece solo un detalle sin importancia cuando piensas en 1994. La federación alemana eligió para su himno a Village People, una boyband creada artificialmente para atraer al público gay a través de sus estereotipados disfraces.

A aquellos tipos, se les había elegido expresamente por su físico…unos veinte años antes de aquél himno alemán. Tan fuera de su época que ha tenido que pasar un cuarto de siglo para que podamos volver a verlo con una sonrisa.

Si nos ponemos serios y viendo los problemas que luego tuvo Jurgen Klinnsman, el encuentro entre Village People y la selección alemana de fútbol es un ejemplo de las obligaciones normativas en cada grupo social. En el fútbol alemán declararse gay sigue siendo un tabú. Entre los miembros de Village People había heteros que preferían ocultarlo.

Estados Unidos lo intentó con Lupe Fiasco en horas bajas y Argentina en 2018 tuvo la mala idea de incluir la frase "si fallas, más fuerte serás", un boomerang que fácilmente se volvería en su contra. Pero allí han sufrido a Maradona cantando con Pimpinela. Incluso una buena idea, como fichar a Ennio Morricone para el mundial del 78, se convertía en un resultado discutible.

La selección española ha tenido muchos himnos no oficiales (Marwan y Luis Ramiro en 2010) y alguno oficial que mejor olvidar, A por ellos, oé, que consistía básicamente en repetir (y registrar en la SGAE) un grito de guerra de los campos de fútbol. Resultado era imprevisible, ya que los autores habían firmado anteriormente temas clásicos como Qué dificil es hacer el amor en un Simca 1000 o Me duele la cara de ser tan guapo.

La canción, que convertía Vindaloo en una sinfonía agradable al oído, tuvo su momento de gloria un tiempo después. Los autores del tema, La banda del capitán canalla, denunciaron a Izquierda Unida por utilizar "A por ellos, IU" en su campaña.

España tiene una curiosa tradición de antiguos futbolistas reconvertidos en cantantes con resultados desiguales con casos como Julio Iglesias, Álvaro Benito y Melendi. Tres nombres que se hubieran dedicado al fútbol si las lesiones no se lo hubieran impedido, lo que me hace pensar que para mejorar la música nacional habría que implantar servicios médicos de alto nivel en las categorías inferiores del fútbol.

Hacer una canción debe ser dificil. Hacer una canción buena debe ser más dificil y hacer una canción oficial buena para un mundial parece una tarea imposible.

Cada Mundial de Fútbol se convierte en una celebración patriótica, un momento para definir conductas o incluso personas que supuestamente deberían representar a tu estado. Una extraña mezcla de naciones, estados, banderas y federaciones tapadas bajo banderas.

La primera pregunta debería ser ¿a quién representa una selección de fútbol?

Cada equipo de fútbol de la Copa del Mundo es seleccionado por federaciones. Las llamadas selecciones nacionales deberían ser llamadas selecciones federativas, pero decir “selección española” no es un modo de acortar “selección de la federación española”.

¿Qué relación hay entre una federación y un estado? No hay una única relación, hay federaciones que se apoyan en sus respectivos estados, hay estados sin federaciones, federaciones sin estados y federaciones que coinciden con el estado aunque funcionen de modo completamente autónomo.

La FIFA tiene más federaciones que estados hay aceptados por las Naciones Unidas y eso explica la aparición de selecciones que no se corresponden con ningún estado. Quizás lo más nombrado serían casos de pequeños territorios en los que hablar de su carácter estatal es un debate sin fin como Gibraltar o Curazao, pero hay ejemplos mucho más claros.

Inglaterra no es un estado independiente sino que forma parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, pero tiene su propia federación, la Football Association (curioso, en su nombre no aparece ninguna relación con Inglaterra ni con Reino Unido). Fundada en 1863 es la federación más antigua y la creadora de las reglas principales, lo que le dio ciertas ventajas. No intentaba representar a ninguna nacionalidad y de hecho en sus orígenes incluía federaciones menores extranjeras.

Creada en 1904, la FIFA estuvo enfrentada a la Football Association y entre sus fundadores había 6 federaciones que sí estaban marcadas por un espacio geográfico concreto…con la única excepción del equipo que hoy conocemos como Real Madrid, representante español entre federaciones, ya que la federación española no se creó hasta 9 años más tarde.

Como federación que inició el fútbol tal y como lo conocemos, la FIFA la aceptó la participación de Inglaterra junto a Escocia, Gales e Irlanda del Norte, pero debido a sus malas relaciones Inglaterra ha abandonado la FIFA en varias ocasiones, motivo por el que Inglaterra no participó en Mundiales hasta 1950. Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte son selecciones nacionales sin estado.

Si naces en Londres y juegas al fútbol, representarás a la selección inglesa, pero si te dedicas al baloncesto, tu selección sería el Reino Unido de Gran Bretaña. Más divertido aun, los Juegos Olímpicos no se rigen por las normas FIFA sino por sus propios comités olímpicos, por lo que no hay selección inglesa en los Juegos Olímpicos. El mismo tipo puede defender un día a Inglaterra en el Mundial y el día siguiente hacerlo con Reino Unido en los Juegos Olímpicos. Como es el caso de Micah Richards, arriba partiéndose la cara por Reino Unido, abajo por Inglaterra.

Estamos entonces de acuerdo en que no hay relación alguna entre estados y federaciones, más allá del uso de nombres y banderas. De hecho, la FIFA vigila que no haya demasiada relación entre una y otra. En el caso, muy habitual, de que una federación realice cualquier tipo de irregularidad financiera, el intento de un país porque su federación se mantenga en la legalidad puede llevar a una amenaza de la FIFA, como ocurrió en España cuando Zapatero y el CSD conocieron el caso Villar.

Las federaciones se mantienen lejos de los gobiernos estatales y crean sus propias normas. Una de esas diferencias es la consideración de jugador seleccionable para un equipo nacional. En la actualidad, un jugador que haya vivido al menos cinco años en un territorio ya es considerado elegible en el caso de que no haya jugado para una selección anteriormente.

Hay estados en los que la legislación para conseguir la nacionalidad es mucho más dura, así que puedes ser seleccionable por un país pero no tener la nacionalidad. En el caso contrario, puedes tener la nacionalidad pero no ser seleccionable. Incluso puedes ser seleccionable para defender a varias federaciones. Un jugador con doble nacionalidad, como es el caso de Messi, tiene los mismos derechos que cualquier otro ciudadano de esas nacionalidades, excepto jugar en las selecciones.

En la España franquista, tan obsesionada con las banderas, no tenían problema en adoptar a Kubala, que había defendido antes las de Hungría y Checoslovaquía y Di Stefano, que había representado a Argentina y Colombia.

Las federaciones de fútbol son empresas sin relación con el estado al que dicen representar, pero han sabido jugar con las banderas en beneficio propio. Las selecciones de fútbol representan a federaciones, no a países, por lo que tienen sus propias normas e incluso colores propios.

Una mezcla en la que se analizan los antepasados de algunos jugadores o se critica que uno beba la bebida nacional de otro país pero pueden enfrentarse Gales y Reino Unido, que comparten pasaporte.

En la presentación oficial de las Jordan XX9 un fotógrafo pidió al diseñador Rob Bruce que abriera los brazos y se dejara fotografiar con la Jordan XX9 en la mano derecha en la pose que hizo popular el propio Jordan. Rob sonrió y soltó una broma para no ser retratado de esa guisa, mejor no compararse con Michael.

Maya Moore quiere ser como Jordan. Bueno, al menos ella juega al baloncesto y lleva sus zapatillas, pero no todo el mundo se atreve a imitarle. Jordan, la marca, ha utilizado la imagen de Moore emulando a su ídolo en el Target Center, el pabellón de su equipo. Pero hay algunos detalles curiosos.

Pero vamos a Maya. El anuncio es de Jordan, pero al tratarse de un anuncio que iba a colocarse en el pabellón del equipo, han preferido usar la camiseta de los Minnesota Lynx. En la foto de Michael llevaba la de los Bulls, así que estaba justificado. El problema es que hasta hace unos días los Lynx vestían adidas. En la foto final (arriba) han cortado justo donde las tres franjas se hacen visibles, pero en el video se aprecian de un modo que parece innecesario.

¿Mostrar tan descaradamente a adidas en un anuncio de Jordan? ¿Puede ser un fallo? La agencia es W&K, que lleva trabajando con Nike desde principios de los ochenta. El director, Nabil Elderkin, ya había trabajado con Nike (Everything is Practice, con Spike Lee) y creado campañas para Beats by Dre (el famoso anuncio de la Copa del Mundo de 2014) o vídeos para Frank Ocean (Novocane, Pyramids), Kanye West (Coldest Winter, Welcome to Heartbreak) y Anthony and the Johnsons (Cut The World). A esos niveles un fallo no parece que sea una opción.

Pero lo más divertido llega a la hora de esconder el logo de adidas del tirante derecho. ¡Con el pelo! En la foto del media day de principio de la temporada 2017 no tenía muchos problemas por dejar ver el logo de adidas (o tenía el pelo más corto).

Ahora viene lo raro; esta temporada la WNBA viste Nike. Cuando se presentó el anuncio de Jordan, los Lynx ya jugaban con equipaciones Nike. Es decir, en el anuncio que ha dado la vuelta al mundo la estrella lleva el uniforme de una temporada anterior, con una marca distinta. Pelea de marcas con carácter retroactivo.

En cualquier caso, Maya no ha sido la primera que imita a Michael para un anuncio de Jordan.

 

 

 

 

 

 

 

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Llega un momento en el que ya conoces perfectamente las principales ciudades del mundo y empiezas a elegir localidades más pequeñas a las que no irías de otro modo. Pues eso es justo lo que he hecho yo, pero sin conocer las mayoría de las grandes ciudades del mundo.

Pasear en Toulouse. Pasear y mirar. Y acabas viendo zapatillas, claro. Toulouse es un tiovivo de Stan Smith, CT300, Club C y Max TN, perfectamente estratificadas por grupos, con la aparición estelar de Veja, una compañía francesa que va del comercio justo al hype de marcas lacias. Sí, lacios, esa tribu estético-social de pose lánguida y prendas básicas que pueden costar más que todo el brillo de un italiano. Todos los lacios llevan Veja (o Zespa, otro descubrimiento).

El buen gusto francés es tan monolítico como el mal gusto español. Cuando todo el mundo viste igual acaba derribándose la frontera entre el bien y el mal. Es solo lo que todo el mundo lleva. El buen gusto francés es realmente diferente en las señoras a partir de los 50. Macron me libre del MILFismo, pero es más fácil encontrar una señora elegantísima que un señor sin un pan bajo el brazo. Todas jugando con la frontera que separa el bien vestir de disfrazarse de arquitecto-artista.

Durante varios días, mi pensamiento obsesivo solo repetía una idea ¿podré contar que no he visto ni una sola prenda Supreme? Un tipo me estropeó el comentario en el último momento y le perseguí durante unos cientos de metros para comprobar si era un español de Erasmus. Este tipo y su mochila Supreme evitaron que pudiera decir que no había visto nada Supreme, pero nada evitará que cuente que estuve a punto de no ver nada Supreme. Tampoco vi nada Off-White, al menos en las calles, porque sí que había una tienda que vendía sus productos, justo al lado de Margielas y Balenciagas. Estaba vacía. A unos metros, una ordenada y paciente cola salía de una librería. Quise saber quién firmaba pero me dio miedo a que fuera un cantante de su Factor X y eso destrozara mi teoría biempensante.

Las tiendas. Una ciudad con menos de medio millón de habitantes y tiendas en las que puedes encontrar Edwin, Clarks Originals, Pro Keds, Beams e incluso Nanamica, mezclado con producto vintage. Tiendas de baloncesto con Air Pressure destrozadas. Tiendas físicas sin web, sin instagram y con facebook sin actualizar en los últimos meses. Tenderos que te cuentan cómo compraron pantalones de la armada francesa para customizarlos. Tiendas en las que sigue habiendo catálogos en papel.

Vuelvo con miedo a que Patagonia sea la nueva marca de moda o que Kanye lleve Novesta después de un viaje de amor a Toulouse.

 

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La invitación para el último evento de Puma con JD Sports en Londres, House of Hustle, venía en una caja de zapatos llena de billetes falsos, una tarjeta y un teléfono básico con mensajes que te invitaban a pasar la “trap line” (los teléfonos básicos son usados porque son mas difíciles de rastrear). Por si alguien no pillaba las referencias a las drogas, el local estaba ambientado como un narcopiso, o al menos la imagen de un narcopiso que puede tener una agencia especializada en influencer engagement y brand experience (sí, evidentemente la agencia habla constantemente de “cultura de la calle”).

Los invitados aceptaron bien la nueva experiencia, una especie de disneylandia de la venta de drogas que te hacía sentir durante un par de horas como el malote al que imitan en las fotos. Pero algunos trabajadores sociales londinenses se han levantado contra la glamourización de las drogas en una ciudad con serios problemas de violencia relacionada con las ellas.

No es nada nuevo. Una camello siempre ha sido un tipo con dinero y con poco interés en su futuro que gastaba mucho en ropa y zapatillas. Pero sí es algo más nuevo que las marcas lo utilicen. Muchas de las campañas de marcas deportivas ideadas en oficinas en las mejores calles tienen un concepto cinematográfico de los barrios, una imagen bucólica de las drogas y la violencia empaquetada para el consumo de aburridas clases medias que quieren una experiencia de fin de semana.

En esta ocasión Puma y JD Sports han demostrado precisamente no conocer Londres uniendo su imagen a las drogas en un momento en el que la violencia relacionada con ellas ha provocado 50 muertos en los últimos cuatro meses. Nada nuevo, una tienda española creó una campaña alrededor de un robo en un mes en el que 40 tiendas vecinas habían sido atracadas. En el caso de Puma, trabajadores sociales londinenses iniciaron una campaña contra la marca que ha provocado una inocente nota de disculpa en la que Puma lamenta el uso de cierto lenguaje que “en ciertos contextos puede ser asociado con la venta de drogas”. No debió usar la palabra Trap, pero no se menciona la ambientación del local, la caja con dinero ni el teléfono barato.

La gente real de las calles vista desde la quinta planta de un edificio de oficinas. Seguro que alguno afirma haber salido de aquellos barrios como una patente de corso. Los barrios son así, vamos a venderles un paseo por el zoológico a los chicos buenos, que volverán a sus casas después de vivir una apasionante experiencia.

El skate siempre ha sido un deporte goloso para las marcas por su influencia en la moda y Nike intentó entrar en el mundo del patín en varias ocasiones antes de conseguirlo bien entrado el siglo XXI. Su éxito llegó adaptándose a la cultura del skate con Nike SB, pero unos años antes ya probaban sus estrategias en Savier, una marca que Nike compró como banco de pruebas. En Savier estaban Brian Anderson, Stefan Janoski y Brad Staba, tres nombres que luego pasaron a Nike SB. 

Los diseños de Savier iban justo en la dirección contraria a la mayoría de las marcas de skate durante los años 2000/20004, con descaradas inspiraciones en Nike como la Savier Trainer (más tarde Nike SB lanzaría sus propias Trainer SB). En Savier se probaron también algunos de los materiales que luego veríamos en Ecue o Zoom Tre. 

Pero uno de los modelos más escondidos de la historia de Savier es la Staba, en la que aparecía Air Max, una tecnología de su marca nodriza, Nike. No es la única vez que hemos visto cámaras de aire en zapatillas de skate (DC, Osiris), pero en esta ocasión se trataba de un préstamo completamente legal. 

Un caso parecido al de Cole Haan, una marca que durante muchos años fue propiedad de Nike. Además de Free y Lunarlon, Cole Haan usó Air incluso en zapatos de tacón y lanzó unas Air Conner con unidad Air Max, una idea que Prada llevó al límite un tiempo después con las Levitate.

Savier Staba y Cole Haan Air Conner, dos desconocidas Air Max que deberían celebrar hoy su día. 

Deerupt, la última silueta presentada por adidas, sigue la línea de tomar el archivo de la marca y reconvertirlo en un nuevo producto. Una idea que parece buena pero que ha tenido resultados muy desiguales.

En el caso de la Deerupt se ha elegido un elemento clásico de principios de los 80s, una red que rodeaba la mediasuela para expandir la fuerza de cada impacto. Comenzó a usarse en la adidas Marathon en 1979/80 y se convirtió en una tecnología habitual, primero en modelos de running (perdón, footing) y más tarde en el baloncesto (Forum, parte de la línea Ewing…). Sin embargo, en las notas oficiales no se utiliza el nombre oficial, Dellinger Web. ¿Por qué?

Bill Dellinger fue un gran atleta (bronce en Tokio 64 en el 5000) reconvertido en entrenador, primero como asistente de Bill Bowerman y tras la retirada de éste, como entrenador principal de la Universidad de Oregón, la cuna de Nike.

Es considerado como el causante principal de que Steve Prefontaine aterrizara en la Universidad de Oregón y también entrenó a Mary Decker o Alberto Salazar. Como curiosidad, en Prefontaine, la película de 1997 que repasaba la vida del atleta, el encargado de darle vida fue Ed O´neill, de Matrimonio con hijos o Modern Family, también un excelso deportista universitario.

Cuando adidas fue consciente de que una pequeña compañía estadounidense estaba ganando mercado intentó ganar terreno en su propio hogar. Bill Bowerman, fundador de Nike, había utilizado la Universidad de Oregón como campo de pruebas para su marca y adidas se sirvió de su sucesor para atacar convirtiendo a Bill Dellinger en uno de sus hombres. El que fuera el segundo de Bowerman se rebelaba contra su mentor usando las zapatillas de la competencia y desarrollando productos para ellos. Que una de las innovaciones de adidas tuviera el nombre del entrenador de Oregón, la cuna de Nike, era toda una provocación. Pero había más, Dellinger servía como puente para que adidas fichara a atletas de la Universidad de Oregón.

Sin embargo, Dellinger volvió a Nike y adidas consideró que su tecnología era algo del pasado. El hijo pródigo había vuelto. Hasta su retirada en 1998 Dellinger usó Nike como parte de sus uniformes, aunque no llegó a usarse como reclamo publicitario. Para adidas, recordar la “red” es evocar el archivo de adidas, nombrar a Dellinger es reabrir una herida.

Las colecciones de la selección de fútbol de la selección brasileña de fútbol nunca han sido especialmente novedosos. Si tu camiseta se diseña para ser la más vendida, el objetivo es gustar a mucha gente, algo que normalmente es contrario a la innovación.

En esta ocasión lo nuevo llega en el color, un amarillo radiante recuperado de la equipación de la selección brasileña de 1970, el primero en ser retransmitido en color.

Pero entre todo el kit hay un detalle genial de Nike. Entre las fotos filtradas aparece esta.

Willian, con la nueva equipación de visitante, en una espectacular imagen que parece demasiado retocada. ¿Por qué?

Porque la foto original estaba sacada del 7 a 1 de Alemania a Brasil. Khedira está suavemente difuminado, Schweinsteiger recortado para que solo se vea el número (que es el 7). Nada en el fondo está borrado, como si quisieran darnos pistas. Entre las miles de fotos posibles, dudo mucho que eligiera esta foto al azar. Como si quisiera recordarle a Brasil que tiene que superar aquel 7.

 

Cuando una marca te invita a una fiesta sientes una extraña mezcla de agradecimiento y pena, como cuando te invitan a una boda. Hay un cierto grado de hedonismo en sentirse uno de los privilegiados que podrán acudir pero sabes que no va a ser el mejor momento de tu vida. Al menos aquí no hay que regalar nada a los novios ni hay que comprarse un traje nuevo. O eso creía yo porque en la fiesta de presentación de las Asics Gel Lyte V Sanze había más gente estrenando ropa que el Domingo de Ramos. También había caras de mala leche, porque en este tipo de fiestas o te has vestido a la última o te quedas junto a la pared mirando con pinta de tipo duro.

Lo reconozco, soy de los que llega a un evento y cuando ve la fauna quiere salir corriendo, pero siempre acabo encontrando alguien con quien charlar un rato. Y acabo yéndome el último como en las bodas, pero aquí puedo ir con zapatillas.

Pero hablemos de la zapatilla que se presentaba, porque de los djs, del tatuador Jun Chihara y la comida ya habréis visto fotos. Asics está en una extraña pausa entre un momento tan brillante como agotado y uno aun más brillante que está por llegar. Hasta hace un par de temporadas Asics triunfaba con sus Gel Lyte III y V y dentro un par de temporadas volverá a hacerlo con su producto técnico acercándose a la moda. ¿Y ahora? Pues juegan con alguna retro (Diablo, Gel-Lyte), crea nuevas siluetas (Gel-Lyte Runner) o renueva sus clásicos (Knit, EVO).

La Sanze entra en esta categoría, dándole un giro a la Gel Lyte V en tres versiones, Sanze, Sanze TR y Sanze Knit. De la calidad, tratándose de Asics no hay mucho que hablar. Unos tipos que prueban sus productos de calle con el mismo afán que los de rendimiento te garantizan que sus zapatillas tienen un nivel muy alto (excelente si hablamos de la versión knit). No es un diseño que busca revolucionar el mercado sino ofrecer una zapatilla cómoda y sencilla.

Mi duda es si es el momento adecuado para este estilo, ahora que el mundo de las zapatillas parece dividido entre los que acaban de descubrir a Balenciaga y los OGs indignados porque la última reedición ha cambiado un tono de su santo grial. Ninguno de los dos polos se sentirá muy atraído por la Sanze, pero no todo el mundo son hypebeasts y sneakerheads. También hay gente normal.

Las ediciones especiales para los jugadores All Star son cosa del pasado. En unos pocos años hemos pasado de pagar un coche por conseguir unas zapatillas del All Star (Foamposite Galaxy en 2012) a abandonar los lanzamientos especiales en 2017. Este año hay una nueva propuesta, relacionar el All Star con lanzamientos que tienen que ver con la moda, no con el deporte.

Bape, KITH, Tisci, Undftd, OVO, Solefly, Yeezy o Alexander Wang te hacían pensar en la semana de la moda, no en un All Star. Repasemos las canchas.

Aldridge con Jordan 32 Low, LeBron con XV KITH, Kevin Durant con KDX ASG, Westbrook con Why Not Zer0.1 e Irving con Irving 4 ASG

Paul George, PG2 ASG

Bradley Beal, Nike Hyperdunk React Low

David, Max Dominate.

Goran Dragic, Crazy Explosive PK

Andre Drummond, Jordan 32 Low

Victor Oladipo, Jordan 32 Low

Kemba Walker, Jordan X

Curry con UA Curry 4, Draymond Green Nike Hyperrev 2018, Jimmy Butler Jordan 32

Antetokounmpo con dos colores de Kobe A.D. Mid.

Klay Thompson, Anta KT3

DeMar DeRozan con dos colores de la Kobe 1 Protro de UNDFTD

James Harden, adidas Harden 2 en dos colores

Lowry, Crazy Explosive

Joel Embiid, adidas Mad Bounce

Al Horford, Nike Hyperdunk React (y Snoop sentado)

Lillard, adidas Dame 4 x BAPE

Karl-Anthony Thomas, Nike Hyperdunk React customizadas

Karl-Anthony Thomas, Nike Hyperdunk React custom