Convertir un espacio olvidado en un templo del baloncesto. Eso es lo que acaba de hacer Nike con Le Quartier en París, un lugar en el que una cancha se convierte en el centro de la cultura de baloncesto en Francia. Para inaugurarlo, Kobe Bryant, que parece que lleva el camino de convertirse en un conferenciante de autoayuda, planteando la Mambamentality como método de mejora personal. Se le fue el detalle de decir que estaba en un marco incomparable.

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Primera jornada NBA. Detalles importantes, el recibimiento de Irving en Cleveland o el comportamiento de los jugadores con la lesión de Hayward…pero aquí hablamos de zapatillas así que vamos al lío.
LeBron ponía a la venta el primer color de sus LeBron XV, pero prefería llevar una edición especial con un toque social.

Irving calentó con un híbrido de sus tres signatures y jugó con una edición especial de Irving 3.

Draymond Green lo intentó con la versión de Virgil Abloh de las Hyperdunk 2017, pero terminó cambiando a una versión normal.

Nick Young recordó a Gilbert Arenas, adidas Gil 2 Zero.

Kevin Durant tenía preparadas una versión especial de KD10 para la noche inicial, pero prefirió jugar con otro color.

Nike y Jordan compartieron tecnología durante sus primeros tiempos, pero la creación de Jordan como marca a finales de los noventa marcó el inicio de una nueva etapa; como marcas distintas, Nike y Jordan tendrían distintas tecnologías o al menos modos distintos de vender la misma tecnología. Jordan 2012, XX8, XX9 usaban tecnología Zoom aunque intentaban ocultar cualquier nombre que le relacionara con Nike, además de desarrollos propios como IPS o Flightplate.

Así fue hasta la Jordan XXX1, que pretendió volver a sus inicios sin miedo a mezclar marcas y logos. Curiosamente, en el peor momento para la imagen de Nike, Jordan vuelve a colocar swooshes en sus prendas. Y no solo vuelven a compartir logotipos, también comparten tecnología.

Hyperdunk 2017 y Super.fly 2017 han sido las primeras zapatillas en compartir React, la nueva tecnología que, junto a ZoomX y Vapormax, pretende revolucionar los sistemas de amortiguación. La Vapormax ha supuesto un divertido cambio estético, el ZoomX ha triunfado en su primera aparición en Breaking2. ¿Y React?

React se presentó como una espuma ligera, resistente y reactiva, de donde se supone que viene el nombre. Podemos decir que es ligera, debemos esperar para ver si es resistente, pero está lejos de ser reactiva. No hace falta ni compararla con otras marcas, no es ni el compuesto más reactivo de Nike. Y no es algo precisamente malo, pero lo presentaron como si aquel nuevo compuesto reaccionara a la velocidad de un antidisturbio el 1-O y en realidad funciona más como un mosso.

Nike tuvo algunas dudas a la hora de incluir Lunarlon en sus zapatillas de baloncesto; React llega directamente al baloncesto como una amortiguación funcional, pero está lejos de ser una revolución. No es la primera vez que una tecnología de Nike va evolucionando mientras se lanzan nuevas versiones, pero deberíamos esperar para conocer el desarrollo.

Hablar de Hyperdunk 2017 y Super.fly 2017 como zapatillas reactivas es alentar una desilusión. Si tuviéramos que destacar un aspecto de ambas, debería ser el agarre, espectacular tanto estética como funcional. React amortigua correctamente, es cómoda desde la primera puesta y permite que la zapatilla sea ligera. Muy recomendables, pero nada revolucionarias. ¿Son necesarias las revoluciones? A veces. Otras veces solo quieres que algo funcione. Y React funciona.

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Seguía a Gary Warnett antes de saber quién era. En una época sin internet, yo era un fanático que una vez a la semana entraba en una biblioteca y guardaba en un disquete las páginas que podía de Crooked Tongues para poder leerlo todo al llegar a casa. Crooked Tongues era EL ejemplo y aprendíamos de zapatillas leyendo revistas de música o moda. Tardé un tiempo en descubrir que uno de los primeros libros sobre zapatillas había sido editado por la gente de Crooked Tongues. Tenía sentido.
Gary Warnett, el nombre, lo descubrí luego, cuando aprendí que el tipo que escribía en Crooked Tongues lo hacía también Complex, Highsnobiety, Proper, 032c o cualquiera de mis revistas favoritas. Siempre escribía sobre zapatillas, pero daba la impresión de que siempre había algo más.

Gary era algo más joven que yo y siempre tuve la sensación de que él no pertenecía a este mundo de las zapatillas. Supongo que por la edad también compartíamos referencias. Es más fácil llegar al mismo lugar cuando has recorrido el mismo camino. En algunos obituarios se habla de él como una enciclopedia de las zapatillas, un modo muy desafortunado de catalogar su conocimiento. En una enciclopedia encuentras datos y no era eso lo que encontrabas en Gary, de hecho no era demasiado fiable con fechas y colores. Tampoco importaba demasiado, su habilidad era obviar las informaciones oficiales y bucear en otras fuentes de información para dar una visión que iba más allá. Los datos oficiales ya los colocaba en las notas de prensa que escribía para algunas marcas.

Mi obsesión por las publicaciones de Gary Warnett se iba haciendo conocida. Conseguí que la gente que me rodea viera normal gastarme 20 euros en los gastos de envío de una revista para leer un solo artículo de Gary. En ocasiones algunas marcas me han pedido información sobre un tema apelando “al Gary Warnett que llevo dentro”. Llegué incluso a cruzarme algunos emails con él en el que incluso le descubrí una zapatilla dorada que la liga de baloncesto española otorgaba como premio al mejor anotador.

En 2014 estaba alojado en un hotel barcelonés y tras la puerta del ascensor apareció Gary Warnett. Era el momento de parecer un fan total y lo hice. Un admirador, un esclavo, un amigo y un siervo.

Un tiempo después Warnett presentaba un nuevo trabajo con el diseñador Marc Dolce y Nike nos cedió una espacio para que pudiéramos charlar con ellos. Gary me reconoció como el tipo del ascensor y la media hora que debía compartir con Warnett y Miss Kleckley acabó convirtiéndose en casi una hora de un diálogo que funcionaba como una mesa de ping pong. Hablamos de la colección de zapatillas de Jumi, de Seinfeld, Peter Fogg, ACG y del libro de Nike en el que acababa de colaborar, Genealogy of Innovation, que pedí que me firmara. No sé si intentaba que me sintiera más cómodo, pero aseguraba que era la primera vez que firmaba un autógrafo.

Gary Warnett contaba historias. Su trabajo tiene un poco de historiador, algo de escritor y mucho de absoluto loco por las zapatillas. Mi primera pregunta fue, precisamente, cómo debía presentarle. ¿Un escritor especializado en zapatillas? No le convence demasiado. Un fanboy, me dice. Hay gente capaz de memorizar la fecha en la que se lanzó cada zapatilla o el número de colores de la versión original. No esperes ese tipo de habilidades en Gary Warnett. Lo suyo es una visión global de las últimas décadas, una visión que te permite conocer cada uno de los cambios que se producen en el mundo de las zapatillas, incluso adelantarte a ellos.

Hablamos de baloncesto, de cómo los 80 crearon los clásicos y los 90 crearon una revolución “pero la innovación de 1990 a 1997 fue increíble. Los jugadores que llevaban Nike como Jason Kidd, Gary Payton, Kevin Garnett o Scottie Pippen eran muy abiertos a cualquier innovación. Y era una innovación funcional que provocaba cambios estéticos”.

“Las zapatillas en esa época eran muy extrañas, no creo que pudiéramos ver zapatillas así ahora en cuanto a diseño. Ahora la gente lo vería en Instagram y diría “esto es basura”, la gente es más crítica ahora. En los noventa la gente veía las zapatillas y las probaba. No me imagino que una Foamposite pudiera aparecer hoy día si no lo hubiera hecho antes. No creo que la gente la aceptara”.

Pero llevaba unas Air Force 1.

“Cuando una zapatilla se vuelve a lanzar y se hace bien, te recuerda a la primera edición, no le hace daño. Si se hace mal, hace daño a la propia y al nuevo diseño. ¿Sabes la saga de Star Wars? Es horrible, va directo a tus recuerdos y los destroza. En running tengo mi propias ideas porque no creo que se estén haciendo buenas reediciones, con muchos cambios en la forma, pero en baloncesto sí que estamos viendo buenas reediciones (Foamposite, Zoom Flight 95, Huarache) y hacen un buen trabajo con ellas. No han arruinado mis recuerdos".

Gary me responde hablando de recuerdos, pero deberíamos hablar de innovación ¿lo retro no está relacionado con la nostalgia más que con la innovación?

“Eso abre otra dimensión a la pregunta. En los 90 entrabas en una tienda y podías ver cosas que no habías visto antes. Cuando alguien diseña sportswear debe tener inspiraciones de diferentes lugares. Pero los diseñadores que trabajaban con zapatillas de rendimiento en los 90 no tenían ningún interés por lo que se llevaba en las calles.”

Durante todo esa semana me crucé con Gary en cien momentos. Y cada cruce de palabras terminaba en Peter Fogg. Un diseñador de Nike recientemente retirado que seguía hasta el extremo ese principio que acaba de citar. Fogg es el autor de Air Minot, Albis, Humara, Sertig o la Hyperdunk 2013. Alguien que se inspiraba en la naturaleza o en cualquier tipo de maquinaria, pero siempre con un fin; resolver problemas basados en el rendimiento.

“Peter Fogg era un diseñador que creaba modelos de rendimiento y que no entraba en ningún tipo de celebración del pasado. Siempre miraba al futuro. He diseñado esto ¿cómo puedo hacerlo mejor? Mantener el diseño en ese lugar es lo que le hacía un genio. Es muy complicado encontrar algo realmente nuevo como la Kobe 9, Flyknit…”

A Gary se le iluminan los ojos hablando de Fogg, Sertig o Albis. ¿Echas de menos ACG?

“Cada día. Posiblemente fuera la colección más atrevida. No sé si daba beneficios, pero cada persona que lo compraba lo amaba, creo que es uno de los mejores momentos de la historia de las zapatillas. Incluso la gente que venía del Hip Hop llevaba Revadercci. ¿Compraría ahora la gente un producto así? Pongo algunas de esas zapatillas en Instagram y la gente me dice que son zapatillas de padre, incluso puedes encontrarlas baratas, nada que ver con una Jordan original. Lo echo de menos, de hecho me gustaría que volviera con nuevos materiales. Ideas ACG con Hyperfuse o Gore Tex”.

No solo Nike, el resto de marcas se han olvidado de ese tipo de riesgo en sus colecciones. ACG se enfrentaba a nuevos problemas, ya que se trataba de zapatillas que debían servir para practicar multideporte en un entorno agresivo. Aquellos nuevos problemas conllevaban nuevas respuestas. Por ejemplo, los primeros corredores de montaña no sabían si debían usar zapatillas de running o botas de montaña. Eran nuevas exigencias las que provocaban nuevas ideas. “Ese es el lugar en el que debería estar ACG hoy. Una zapatilla que no busca imagen sino rendimiento”.

Peter Fogg sigue apareciendo en la charla. Tardé 10 años en enterarme de que la Air Max estaba inspirada en el centro Pompidou. Ahora conocemos la inspiración antes de ver la zapatilla. Primero el storytelling, luego la zapatilla.

“A veces me pregunto cuándo las historias entraron en el mundo de las zapatillas. He estado trabajando con Nike en contar esas historias, me hacían llegar una historia para que escribiera sobre ella y a veces me pregunto si hay algo de creación de mito en todo esto. ¿No existía la Air Max antes de la historia del Pompidou? Y ahora déjame que te haga una pregunta ¿te aburre que cada zapatilla tenga una historia que contar?”

Ahora soy yo el que responde; no me aburren las historias, me aburren las malas historias. Warnett vuelve a Fogg.

“La Terra Humara de Peter Fogg es una de mis zapatillas favoritas. ¿Sabes la historia de la Humara? Los paneles laterales están inspirados en los frenos de disco de una moto. No era un elemento estético. Reparte la tensión de una manera uniforme, como lo hace un freno de disco.

“En lifestyle me parece bien una Zoom Rookie inspirada en zapatillas anteriores de Penny Hardaway, pero eso es todo lo lejos que quiero llegar con el storytelling. Debe quedarse en lifestyle. Si tiene una historia está bien, pero deberías coger una zapatilla, ponértela y decir WOW antes de que alguien te cuente ninguna historia. La zapatilla te debería gustar sin necesidad de que nadie te cuente nada.

En los 80 la única historia válida era la tecnología. No había nada mas, las historias las creaban los consumidores ¡Ahora las marcas incluso te dan los motes de las zapatillas! Tu deberías darle nombre a las zapatillas. Debería ser el consumidor el que una los puntos”.

Gary Warnett, el hombre de las historias, el cuentacuentos de las zapatillas, nos invita a vivir las zapatillas antes de contarlas.

Descanse en paz.

La reciente presentación de las equipaciones NBA de Nike ha provocado una serie de comentarios sobre la idoneidad de ciertos diseños, pero en algunos casos se mezclan conceptos. Aprovecho para explicar el curioso sistema NBA.

En la relación marcas-equipos, hay una diferencia fundamental entre los equipos de las ligas profesionales estadounidenses y la mayoría del resto del mundo. Los equipos NBA son los propietarios de los diseños, las marcas solo fabrican y distribuyen el producto diseñado por el club. Eso implica, por ejemplo, que un equipo puede volver a vender un uniforme de los ochenta, pero sobre todo implica un control más exacto del diseño final. Las camisetas MacGregor de los Celtics de 1985 tienen el mismo diseño que las Champion de 1994, las Nike de 1998, las Reebok de 2005 o las adidas de 2010. En algunos casos las franquicias NBA incluso contrataban diseñadores externos, como fue el caso de la velocista Florence Griffith Joyner, que diseñó el uniforme de Indiana Pacers que luego vimos bajo las marcas Champion, adidas o Mitchell & Ness. Al ser propiedad de Indiana Pacers, las marcas no podían usar ese diseño para otros equipos. Aquí es donde reside la principal diferencia respecto a la mayoría de ligas del mundo, donde los diseños son propiedad de la marca y puede repetirlos en los equipos que viste.

Durante la mayor parte de su historia, la NBA ha realizado un único contrato para todos sus equipos, pero entre 1997 y 2003 se permitió que cada franquicia llegara a acuerdos puntuales con distintas marcas, por lo que el control era aun más importante para evitar uniformes idénticos (como ocurre en el deporte europeo).

En la presentación de los nuevos uniformes de la NBA con Nike, hemos visto que algunos han mantenido diseños anteriores mientras otros han aprovechado la disponibilidad de cuatro nuevos uniformes para innovar. En cualquier caso, los nuevos diseños siguen siendo propiedad de las franquicias, por lo que Nike no será la única marca en fabricarlos, también veremos camisetas en Fanatics.

Fuera de las ligas profesionales estadounidenses hay un caso curioso en el mismo sentido. La selección japonesa de fútbol utilizó durante años un único diseño que fue fabricado por tres marcas, Puma, Asics y adidas (que en ese momento además estaba fabricado por Descente). Criticar a adidas porque la camiseta era fea es muy injusto.

Las críticas a los nuevos diseños NBA, para los equipos. Las críticas por los materiales, la comercialización o la calidad de los acabados, a Nike.

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La relación entre la NBA y sus uniformes ha pasado por varias épocas en las que los factores ambientales eran tan importantes como el trabajo de las marcas. Durante los ochenta la NBA otorgaba licencias para productos específicos, por lo que varias marcas podían lanzar artículos oficiales. A finales de los noventa los equipos podían vender licencias propias y durante una época podíamos ver camisetas NBA Nike, Reebok, Puma, Starter o Champion. Los diseños pertenecían a los equipos, no a las marcas y en los uniformes de juego no estaban permitidos los logotipos, por lo que los cambios de marca se apreciaban en las replicas, no en las versiones de juego. En 2002 Reebok llega a un acuerdo global con la NBA que le permitía vestir a todos los equipos y más tarde se amplió hasta las réplicas. Cuando adidas compró Reebok, se decidió a alejarla de la mayoría de equipos y se quedó con el contrato NBA. Dos años antes de que finalizara el contrato, adidas hizo público que no lo renovaría.

Desde entonces algunas cosas han cambiado. adidas en 2015 estaba situada en el tercer lugar de ventas en Estados Unidos, por detrás de Nike y Under Armour. Hoy es UA la que parece hundirse, mientras adidas se plantea como objetivo (lejano) arrebatarle el número 1 a Nike.

Nike presentó ayer las ediciones Statement de los uniformes, así como la nueva app, calcetines y hoodies. Tal y como esperábamos, el producto es impactante. Las ediciones Statement son las que los equipos elegirán en los partidos importantes, por lo que son diseñadas para crear impacto.  Aprovecharon los avances testados en los uniformes Vapor que ya hemos visto en la selección estadounidense o española. A partir de ellos se estudió el movimiento, la regulación de la temperatura y el ajuste para adaptarlo a las actuales necesidades, muy diferentes a las de los jugadores de hace una década. La búsqueda de un juego más rápido, menos agresivo, implica también un cambio en las exigencias del material. Según los estudios de Nike, un jugador actual en un partido corre cuatro millas, realiza mil cambios de dirección y salta 42 veces, por lo que creó un triple mapa en 3D que marcara las zonas de sudor, de contacto y aquellas en las que los jugadores necesitan más movimiento. Las pruebas con jugadores llevó a Nike a constatar un dato curioso; los jugadores jóvenes prefieren un ajuste más entallado y pantalones más cortos, en lo que parece un giro a la tendencia de las últimas décadas. A la venta el 20 de noviembre.

La siguiente innovación son las camisetas Nike NBA Connected, a la venta el 29 de septiembre. Se conectan a través de la etiqueta y un chip NFC con una app que permiten el desbloqueo de nuevo contenido, experiencias de jugador y ofertas exclusivas.

El resto de presentaciones de Nike siguen el mismo camino de obsesión por la funcionalidad. Dos versiones de calcetines (relevarán a la marca Stance) centrados en la amortiguación o el agarre (Power Crew y Quick Crew). Habrá acabados diferentes para cada edición de uniforme y serán los primeros en tener el logo de la NBA y el de Nike (o Jordan en el caso de los Hornets). Por otra parte la prenda favorita de Carmelo Anthony, una hoodie diseñada para las sesiones de calentamiento, con cortes que facilitan el movimiento y una capucha sin cordones y malla en las zonas laterales para escuchar al entrenador (en el que caso de que algún jugador NBA lo haga). Nos plantea dudas sobre cómo será acogida por los jugadores NBA no patrocinados por Nike y hasta qué punto es útil, aunque parece destinado más al fan que al verdadero jugador. Como ocurrió en su día con las cintas para el pelo, las mangas o las mallas bajo los pantalones, una nueva prenda aspira a colocarse como imprescindible.

En general, apuesta de Nike por el baloncesto es brillante, solo falta saber si es el momento adecuado. La caída de ventas del material deportivo de las últimas temporadas viene liderada por el escandaloso batacazo del baloncesto. Históricamente, los momentos masivos de productos NBA han estado relacionados con modas que venían de fuera de las canchas, más que de grandes momentos en ella. Gracias al hip hop era más fácil ver una camiseta de Alex English o Wes Unseld en 2002 que en su época de juego.

Nike ya ha hecho una parte del trabajo, un producto impresionante. Ahora queda esperar que el producto licenciado por la NBA vuelva a ser tendencia en los ocho años del presente contrato. Esperar…o hacer algo.

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Foto de Rafa Puerta. No es la mejor, pero sí la más adecuada.

Ir a una ciudad nueva para conocer tiendas de zapatillas es un modo muy complicado de perder el tiempo. Complicado y caro. La mayor parte de las tiendas premium del mundo tienen producto similar y la gente que acude a ellas suele seguir patrones idénticos. Puedes comprar una edición ultralimitada en la tienda más especial de NY y posiblemente encontrarás el mismo producto en cien tiendas más cuando llegues a casa, incluso en el hotel si tienes wifi. Si viviera en Buenos Aires posiblemente pasaría el día en Fritzovia pero si voy a pasar unos días allí prefiero otras cosas.

Aunque suene a Coelho, en los viajes prefiero hablar con gente a comprar zapatillas. Con alguna excepción, Argentina no es el mejor lugar para comprar zapatillas, pero tiene algunas historias apasionantes y muchas vienen de su historial político. Sus constantes cambios de gobierno les han llevado del neoliberalismo al proteccionismo pasando por el indefinible peronismo, utilizado a veces como sustantivo y otras como adjetivo. Si quieres hablar sobre Yeezys, también hay una curiosa comunidad asiática.

Sin entrar en discusiones sobre causas y resumiendo al extremo, en la actualidad y a pesar de algunos cambios recientes, Argentina sigue siendo un mercado proteccionista si lo comparamos con lo acostumbrado en Europa (de hecho, algunos gobiernos argentinos han sido sancionados por la Organización Mundial de Comercio).

Durante muchos años, tecnología, calzado y textil han sido obligadas a fabricar parte de su producción en territorio argentino, debían exportar tanto como importaban. Para las grandes marcas deportivas es realmente complicado diseñar zapatillas que puedan ser fabricadas en Argentina, por lo que cada marca intenta salvar las trabas como puede. En ocasiones se crean versiones de sus modelos más básicos “made in Argentina”, aunque debido al alto costo de fabricación el producto llega a tiendas a un precio mucho mayor que las versiones asiáticas. En ocasiones únicamente ensamblan trozos de zapatillas importadas, lo mínimo para poder poner en la etiqueta “made in Argentina”, aunque sea una frase que se esconde porque el consumidor asocia el calzado argentino con producto de baja calidad. Las versiones argentinas se quedan en zapatillas de primer precio como Biscuit o Wardour (no confundir con Max Wardour).Vans fabrica versiones estéticamente idénticas de sus clásicos, pero los distintos materiales y procesos de fabricación las hace ligeramente diferentes (quizás “ligeramente” no sea un término muy apropiado porque la principal diferencia es el peso). Pero la más creativa fue adidas, que para igualar la balanza entre importaciones y exportaciones creó una fábrica de mobiliario para sus propias tiendas que luego exportaba para sus tiendas en el resto del mundo. Exportar muebles para poder importar zapatillas.

Esta situación provoca que un par de zapatillas en Argentina pueda costar un 50% más que en otro mercado, cuando los sueldos son un 20-30% menores que en España. Aunque el calzado no es el que más sufre, el “índice Zara” coloca a Argentina como el país más caro para comprar en las escasas tiendas de Inditex y un iPhone 7 en Argentina se vende por 1800 dólares, 1151 dólares más que en Estados Unidos. Y aun no hemos hablado de la inflación; el IPC interanual en su mejor momento en años ronda el 25%. Evidentemente las políticas proteccionistas tienen un lado positivo pero sus beneficios están relacionados con asuntos que quedan muy lejos de los tratados en este blog.

Argentina y los argentinos son muy interesantes. Si hablamos de zapatillas, es muy interesante encontrar una Sk8 Hi con una pesada suela made in Argentina, ver carteles de pagos a plazos en tiendas de deporte o escuchar las historias sobre cómo consiguen zapatillas en el extranjero como si estuvieran traficando con cabezas nucleares. Si quieres comprar zapatillas mejor esperar a la vuelta a casa, gasta tu tiempo en charlar delante de una fugazzeta.

PD: una idea para adidas, si el mercado de los muebles se agota ¿podrían exportar pizza?

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Hace una semana se ponían a la venta las ediciones Hyperfam de las Nike Hyperdunk 2017 Low. Seis ciudades que se relacionaban de uno u otro modo con el baloncesto, Chicago, NY, LA, Manila, Beijing y Madrid.
Las tres primeras entran dentro de lo clásico, Manila y Beijing no son precisamente la cuna de grandes jugadores pero tienen una potente masa de seguidores/consumidores. ¿Y Madrid?

Durante muchos años Barcelona era EL lugar para las zapatillas incluso a escala europea, pero en los últimos años las cosas han cambiado mucho. Desde que Nike comenzó a distribuir directamente en España se ha asociado a Barcelona, no sabemos si con alguna intención o simplemente por tener allí su sede. Barcelona ha servido de inspiración de zapatillas de Nike (varias Kobe), Nike SB (Team de Sants), Reebok (aquella saga inspirada en el modernismo), New Balance (el pack modernista) o Diadora (Copito).

En su día, Madrid y Barcelona fueron nombres de zapatillas adidas, aunque también lo tuvieron Palma, Alicante o Sevilla. Ninguna de ellas tenía relación alguna con la ciudad a la que debía el nombre. El caso de las Puma Madrid era aun más sangrante, porque se trataba de la zapatilla que diseñaron para el portero y entrenador de balonmano Vlado Stenzel. Una vez finalizado el acuerdo con Puma, las zapatillas cambiaron de nombre y se convirtieron en Puma Madrid. Para la inauguración de New Balance Gran Vía en Madrid se anunció una edición especial de una 990 que no eran otra cosa que 24 pares realizados en NB1, su web de personalización.

Madrid no había tenido muy buen trato en cuanto a ediciones especiales hasta la llegada de las Hyperfam. En la única ciudad europea del pack han jugado como locales algunos de los grandes equipos de la historia (¿podíamos incluir al Partizan de Fuenlabrada?) y de allí son cuatro jugadores que han llegado a la NBA (si incluimos a Garbajosa, nacido en Torrejón). Madrid tiene grandes historias relacionadas con el baloncesto, como también tiene Barcelona. En la habitual y estúpida discusión Madrid-Barcelona al menos en este caso no encuentro motivos de peso para elegir una ciudad y no otra.

La única diferencia es Lavapies, un barrio que en algún momento fue peligroso y que ahora está en pleno proceso de gentrificación. La famosa cancha del barrio ha seguido el mismo camino, de un lugar impracticable a una cancha patrocinada por Nike que se utiliza como ejemplo perfecto de integración de distintas culturas. Y ahí está el problema, cuando caemos de cabeza en el tópico; crisol de razas, encrucijadas de caminos, concursos de mates mientras suena hip hop.

La zapatilla también tiene su porción de tópicos. Inspirado en el atardecer de Madrid (aunque los dos madrileños con los que he hablado me han dicho que SU atardecer es rosa), se le puede criticar lo mismo que a la mayoría de estas ediciones, demasiado esfuerzo en contar una historia. Demasiado cerca de una versión Doernbecher. Como curiosidad, la edición que puede comprarse no es exactamente igual que las presentadas oficialmente, con cambio de color en el logo HD de la lengüeta y MAD en lugar MDZ en el talón.

En esas estamos, felices porque Madrid tenga su propia zapatilla pero frunciendo el ceño por lo que pudo haber sido. Imprescindible históricamente y muy útil como zapatilla de verano, aun pueden comprarse en Nikestore.

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Durante el último cuarto de siglo Nike y Jordan han planteado las mayores propuestas tecnológicas del baloncesto y sorprendentemente el público las ha aceptado colocando a la marca como la más vista en las canchas con una superioridad apabullante. Nike necesita presentar novedades y sus novedades deben demostrar que sigue siendo la primera. La nueva propuesta se llama React y hasta ahora la información ha ido llegando con cuentagotas.

Ross Klein es otro de los brillantes diseñadores que llegan a las zapatillas desde la arquitectura y la tecnología, con una extraña mezcla de experiencias que van de Philips a Under Armour, de Timex a New Balance. Después de ser considerado uno de los diez diseñadores a seguir y demostrar sus posibilidades con la Kobe A.D., su primer gran trabajo para Nike Basketball ha sido la Hyperdunk 2017.

Tuve la suerte de sentarme a hablar con él sobre Hyperdunk y React, la tecnología que hace unos días nos presentaba Draymond Green. Green actuaba exactamente como un jugador de la NBA promocionando un producto, simpático, suelta un titular por aquí, un agradecimiento a la marca por allí o un chiste para reirse del youtuber de turno. Como la mayoría de los deportistas profesionales norteamericanos, domina el arte de la entrevista y te hace pasar un buen rato aunque tampoco puedes esperar un conocimiento profundo de las zapatillas. Para eso está Ross Klein.

Klein habla de React como la tecnología de amortiguación más completa de la historia de Nike. Mientras Air, Zoom y Lunarlon tienen ventajas funcionales concretas, React funciona como una espuma total, agrupa amortiguación, ligereza y longevidad. Ross Klein utiliza tres palabras clave para designar React y una de ellas es durabilidad. Sorprendente e interesante para todos aquellos que ven en la Hyperdunk la zapatilla sobre la que construir la temporada.

Una charla con Ross Klein no es un anuncio y por eso repite que su zapatilla intenta ser la más completa, no la mejor. Mis intentos por comparar Zoom-Lunarlon-React dan con un muro; No se trata de tres sistemas independientes sino de productos desarrollados dentro de un total, los conocimientos de un parte son asimilados por el resto y Nike lleva 40 años desarrollando sistemas de amortiguación.
La nueva Hyperdunk se asocia a la imagen de Draymond Green, él ha sido uno más de los cientos de probadores de la Hyperdunk 2017. Desde sus comienzos en 2008, la saga Hyperdunk ha querido convertirse en la signature del baloncesto, no de un jugador. Una línea que han usado Paul George, Kyrie Irving, Kobe Bryant, LeBron James o Anthony Davis (por nombrar jugadores que tienen su propia signature).

¿Un diseño útil para todas las posiciones? La era de una zapatilla para cada posición terminó hace mucho. Un jugador busca sentirse confortable, rápido o seguro, no importa el puesto que ocupe en la cancha. Que tantos jugadores distintos probaran una zapatilla consigue darle un sentido más global a la Hyperdunk con lo que las prioridades se abren hasta límites no aceptados en una zapatilla diseñada en exclusiva para un jugador. Más probadores, más inputs, más información que conlleva una mayor amplitud de foco. El agarre, por ejemplo, no debía ser adecuado solo en las perfectas condiciones de una cancha NBA sino en cualquier superficie por lo que se trabajó con mapas de presión que no sé si funcionan, pero al menos han dado como resultado un video espectacular (e incomprensible a primera vista).

La gran innovación es la espuma React y sobre ella se construyen dos versiones, que aparecerán en tres alturas. La Hyperdunk 2017 pone el énfasis en la velocidad y la transpiración, mientras que la versión Flyknit intenta sacarle todo el partido al React centrándose en el rendimiento. Mientras el Flyknit ha sido plenamente aceptado en otros deportes, el baloncesto aun era reticente, por lo que el entramado de la nueva Hyperdunk está adaptado a las exigencias de los probadores con distintos filamentos.

En los últimos meses Nike ha planteado tres nuevos sistemas de amortiguación; VaporMax, ZoomX y React. Este último es definitivamente el menos espectacular visualmente y precisamente por eso parece el más real. Ross Klein y Ernest Kim han evitado responder las preguntas sobre el recorrido de React, pero es obvio que irá más allá de Hyperdunk 2017 y Jordan Super.Fly 2017, la otra zapatilla que estrena el sistema de amortiguación.

Como una zapatilla de otra época, no hay historias ni inspiraciones contadas desde el primer minuto, no hay intención de convertirse en el nuevo objeto de culto, solo rendimiento. Y como todo el mundo sabe, eso es justo lo que necesitan unas zapatillas para convertirse en objeto de culto.

Colette anuncia el cierre. El ejemplo que todo el mundo intenta imitar cerrará en diciembre, justo cuando cumple 20 años.
Situada en la zona bien de la calle Rue St Honoré, en 1997 era una rara avis que se atrevía a vender Comme des Garçons junto a Nike, todo seleccionado por Colette Roussaux, único punto de unión entre las gominolas de Sharapova y las bicicletas de Balenciaga. El motivo oficial del cierre de Colette (la tienda) está relacionado con el retiro de Colette (la persona). Colette no tiene sentido sin Colette. Un juego de palabras gracioso pero sin sentido para una tienda que vende Balenciaga. Cristobal Balenciaga cerró su firma cuando se retiró en 1968. Veinte años después un grupo empresarial con experiencia en cosmética y perfumería compró el nombre y refundó la marca para hacer todo lo que Cristobal Balenciaga se negó a hacer.

El verdadero motivo del cierre de Colette no lo sabremos, pero hay apuntes interesantes. Colette no estaba en su mejor momento, su pico de ventas llegó en 2015 y culpar a los atentados terroristas parece una excusa rápida. Seguro que durante los meses posteriores el tráfico en tienda bajó, pero los datos del turismo en París se han recuperado y es difícil creer que las ventas de la tienda física tuvieran mucha importancia en el montante total de la firma, que en 2015 facturó 31 millones de euros. Es cierto que el anuncio del cierre de Colette nos ha pillado por sorpresa, pero los últimos meses nos estaban dando pistas que solo comprendemos a posteriori. Durante 2017 la primera planta se convirtió en un showroom para marcas que van de Balenciaga a H&M Studio. Colette vendía su espacio, no su producto.

En 1997 el concepto Colette era algo nuevo. En 2017 las marcas solo necesitan el canal multimarca para ganar prestigio, no dinero. Colette es el anzuelo para que la gente compre en la marca y por eso mismo tiene un techo de cristal. Colette se va antes de caer y como ocurrió con la colaboración entre Vuitton y Supreme, parece uno de esos momentos que hacen girar el mundo de la moda. Los cientos de tiendas que quisieron convertirse en la nueva Colette tendrán que cambiar sus espejos y buscar alguien distinto a quien copiar.