Boston Marathon 2017

En los últimos años a Nike se la ha criticado la ausencia de zapatillas voladoras. La Flyknit Racer ha sido un completo éxito comercial, pero con una moderada visibilidad en carreras. En 2016 era habitual ver atletas con la Streak 3, una zapatilla de 2011 que cinco años después seguía siendo insuperable. Evidentemente, el mercado para corredores que rozan los 3 min/km no es masivo, pero es muy visible. Son las zapatillas de los que ganan las carreras y por un motivo que no llego a entender, algunos corredores populares piensan que lo que es bueno para la elite puede ser bueno para ellos.

adidas supo ocupar ese espacio con un éxito abrumador. Desde 2007 las marcas mundiales de maratón masculino se han reducido dos minutos, se han batido cinco veces y las cinco con zapatillas adidas. Y ha sido precisamente en una carrera patrocinada por adidas cuando Nike ha mostrado lo que puede hacer. Los dos podios, masculino y femenino, han sido copados por atletas Nike y cinco de los seis con la misma zapatilla. Los dos vencedores, Geoffrey Kirui y Edna Kiplagat y los dos terceros, Suguru Osako y Jordan Hasay han utilizado la Vaporfly 4%, la versión “comercializable” de la arriesgadísima Vaporfly Elite que llevarán Kipchoge, Desisa y Tadese en su intento por bajar de las dos horas. Rose Chelimo usó unas Lunaracer 4 y Galen Rupp fue segundo con unas zapatillas basadas también en la Vaporfly 4%.

No fue el único detalle interesante de Rupp. Usaba mallas, algo poco habitual en maratón pero que veremos en Breaking2 y cambió la camiseta habitual de su equipo, Oregon Project, por una predominantemente blanca, tal y como se suele hacer en carreras con altas temperaturas (Jordan Hasay y Osako sí la llevaron). Y sobre todo, sorprenden las cintas Aeroblade en la zona baja de las piernas para reducir el rozamiento. Volviendo a las camisetas, Kirui venció con el uniforme Nike del equipo Nationale Nedernalden Running Team, recientemente presentado. Nike ha pasado de ser el equipo a ser el patrocinador del equipo. Kipchoge, otro de los Breaking2, también forma parte del nuevo equipo.

Mallas, tiras de aeroblade, incluso los calcetines han sido rediseñados. No es la primera vez que se intenta revolucionar el modo de vestir de los atletas siguiendo patrones estrictamente científicos. Kappa lo intentó en los ochenta con un estilo que solo se atrevió a usar Florence Griffith. Nike pisó el mismo terreno en 2000 y su protagonista principal y casi única fue Cathy Freeman (y la ahora innombrable Marion Jones).

El detalle que une aquél intento con Breaking2 es el que entonces era marido de Cathy Freeman, Sandy Bodecker, un de los locos históricos de Nike. Solo queda saber si lo que intuimos en Boston y conoceremos en Monza son cambios que llegan para quedarse o es solo una divertida campaña de Nike. En el peor de los casos, diversión.