6 grados

Mientras Nike desarrollaba su segunda zapatilla con aire encapsulado, el nombre del proyecto era Curved Air Racer. Un nombre justificado por su horma curva, diseñada para los corredores más rápidos. Pero esa zapatilla acabó llegando a las tiendas con otro nombre, Mariah.
Nike prometía un 2% de mejora del rendimiento, en lo que parece la primera de un largo historia de promesas porcentuales que han llegado hasta el proyecto Breaking2. Ese 2% funcionaba como una corriente de viento a favor y aquella Mariah de 1981 fue reeditándose en distintas versiones hasta hoy.

Pocos meses antes del lanzamiento de la primera Mariah había muerto George Rippey Stewart, autor de Storm, un libro que repasa 12 días de una tormenta llamada Maria que popularizó el sistema de dar nombre a los ciclones. Para mucha gente aquella tormenta llamada Maria fue la primera con nombre, a pesar de tratarse de fenómeno literario.
Storm sirvió como inspiración para la canción They Call The Wind Maria, un clásico que aparece en el musical Paint Your Wagon y en la posterior versión en pantalla grande, aunque allí se vio ensombrecida por otro clásico, Wand´ring Star de Lee Marvin

Aunque el título habla de Maria, en la canción lo pronuncian Mariah y “el viento llamado Mariah” pasó a ser un concepto usado por todos. Un victorioso caballo de carreras acabó utilizando ese nombre en los noventa y Mariah Carey fue bautizada con el nombre de la canción favorita de sus padres.

Mariah, nombre de viento que nunca existió, provocadora de un cambio de nombres en meteorología, canción clásica, caballo de carrera y por supuesto, zapatillas.

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Hablamos de películas y zapatillas. Inevitablemente aparece Regreso al futuro y las famosas Nike Mag de Tinker Hatfield. Pero uno de los elementos de diseño más recordados de aquella película es el DeLorean, el coche que les llevaba a través del tiempo.

La carrocería del DeLorean la diseñó Giorgetto Giugiaro, de cuya mesa habían salido también Fiat Panda, Seat Ibiza, Lancia Delta o el primer Golf. No sabemos si fue a partir de aquél contacto con Tinker Hatfield, pero Giugiaro se lanzó a diseñar zapatillas. Una antigua marca italiana llamada Maglificio Calzificio Torinese había comenzado a colocar una “K” como sello de calidad en algunos de sus productos estrella. Aquella “K” que todos buscaban acabó convirtiéndose en una marca, Kappa, que en los Juegos Olímpicos de 1984 fue el patrocinador oficial de la selección estadounidense de atletismo. Sin mucha experiencia en aquél deporte, el textil de Robe di Kappa contó con el ingeniero de la NASA Lawrence Kuznetz. Kappa ya había sido patrocinador del Maraton de NY y tenia cierto prestigio en el mundo textil (de sus fabricas salían también los míticos vaqueros Jesus) pero los atletas estadounidenses no mostraron mucho entusiasmo. Fue peor con las zapatillas Kappa de Los Angeles 84, diseñadas por Giugiaro en el (poco)  tiempo que le dejaba libre el Delorean.

Giugiaro se alejó del rendimiento deportivo para encargarse del exterior del estadio de la Juventus pero todavía le quedaría un elemento que hemos tocado y visto en mil fotos junto a LeBron, Gasol o Parker. El balón Molten GL7X con las controvertidas franjas blancas también es un trabajo de Giugiaro.

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Una historia mil veces contada recuerda que Muhammad Ali arrojó su medalla de oro olímpica al río. Ali, por entonces aun llamado Cassius Clay no solo había conseguido el oro, también había discutido con un periodista ruso para dejarle bien claro que Estados Unidos era el mejor país del mundo.

En su biografía cuenta cómo, recién llegado a Louisville, le prohibieron la entrada a un restaurante. Una pandilla de moteros quiso robarle la medalla y Clay prefirió tirarla al río. Había sido un héroe en Roma, había defendido a su país y era tratado como un ciudadano de tercera. Era el germen de su conciencia.

La historia era más buena que cierta. Su biografía es una mezcla de anécdotas reales e historias recopiladas por la entonces editora Toni Morrison. El propio Ali contó en alguna ocasión que simplemente había perdido la medalla de oro. Pero esa historia dejaría en blanco un puñado de páginas de su biografía.

En Roma 1960 Clay coincidió con Wilma Rudolph y quiso coincidir aun más. Pero, para dejar bien claras las diferencias entre Classius Clay y Muhammad Ali, el boxeador nunca se atrevió a hablarle a la velocista. Por acercar al tema a las zapatillas, Wilma Rudolph fue una de las primeras atletas en tener unas zapatillas modificadas específicamente para ella. Y lo hizo Adi Dassler, el fundador de adidas, que unos años después fabricaría también unas botas para Ali. Durante su carrera llevó Mitre y Everlast, aunque adidas ha sido la que mejor ha sabido relacionar sus recuerdos con los de Ali. Décadas más tarde Ali vendería su imagen a Authentic Brands Group, un conglomerado que maneja la imagen de Shaquille O´neal, Marilyn Monroe, Elvis Presley y marcas como Tretorn, Vision o Airwalk. Desde ahí, Muhammad Ali (o al menos su nombre) se relacionó con Stance, Mr Porter, Under Armour.

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Ali coincidió en Roma con Wilma Rudolph y también con Miguel de la Quadra Salcedo, un lanzador polivalente que años antes había revolucionado la jabalina con un nuevo estilo que la IAAF se apresuró a prohibir. De no haberlo hecho, quizás hubiera compartido fama con Clay, porque con el nuevo estilo Miguel de la Quadra llegó a lanzar 112 metros, 30 metros más que el récord mundial del momento.

De la Quadra mantuvo su espíritu aventurero después de retirarse del atletismo. Se convirtió en uno más de una cuadrilla de reporteros de una época gloriosa para el periodismo. Aventureros como Felix Rodriguez de la Fuente, César Pérez de Tudela, Manu Leguineche o Enrique Meneses.

Enrique Meneses cruzó África y conoció al Che Guevara antes de abrir corresponsalía en Nueva York. Suyas son las fotos y las historias de Picasso, Paul Newman o Martin Luther King pero poco tiene que contar de Ali. Meneses estaba en un bar, como casi siempre, cuando alguien le avisó que en el sótano alguien recitaba poemas. Aquél tipo era Muhammad Ali y Meneses le retrató para siempre como el poeta que presumía de que nadie le rompería la nariz.

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jordanlarssonEn la liga de fútbol sueca juega un chaval de 18 años llamado Jordan. Su padre era un loco por Michael Jordan aunque su deporte favorito era el fútbol. La primera vez que Jordan celebró un título fue en 2004, cuando era un niño que saltaba al campo del Celtic Park para celebrar el título de la liga escocesa conseguido por su padre, Henrik Larsson, que luego jugó en el Barcelona. Incluso entonces, los jugadores negros o mulatos eran raros en el Celtic. Aquél día Jordan llevaba Nike pero durante su carrera profesional Henrik, su padre, llevó adidas, Reebok, Puma y Umbro. Pero no Nike.

En 1995 Nike lanzaba una campaña protagonizada por Jason Kidd, Kevin Garnett, Jimmy Jackson, Joe Smith y Eddie Jones. La música era de KRS-One, que rehacía el clásico The Revolution Will Not Be Televised de Gill Scott Heron. Entre los que han citado ese clásico están Public Enemy, Common, Elvis Costello, Gorilaz o Molotov. Gill Scott Heron había permanecido en un silencio casi absoluto desde 1982, pero en 2010 volvía con I´m New Here, un disco que sería sampleado por Kanye West en My Beautiful Dark Twisted Fantasy.

Gil Scott Heron siempre contaba que su padre le pedía que le buscara los resultados del Celtic de Glasgow. Podía parecer la extraña manía de un jamaicano viejo, pero la historia tiene sentido porque Gil Heron, el padre de Gil Scott Heron, fue en 1951 el primer jugador negro del Celtic de Glasgow.

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