Kickstories

Una zapatilla puede gustarte por su diseño o por la historia que lleva asociada. Puede que te resulte extraño si intentan venderte una zapatilla como "el modelo de un jugador de badminton canadiense de hace 80 años", pero eso es la Converse Jack Purcell. Un modelo creado alrededor de 1935. A principios del siglo XX, los fabricantes de compuesto químicos utilizaban sus conocimientos para neumáticos y para zapatillas deportivas. B.F.Goodrich, hoy conocida por lo primero, también tenía su versión deportiva, que quiso enlazar uno de sus modelos a un jugador de badminton. Nació una zapatilla con un diseño claramente inspirado en su momento, realizado en lona, con puntera reforzada y el elemento diferenciador de la "sonrisa" en la puntera, una franja de distinto color que se convirtió en su marca registrada. Durante su historia, tuvo versiones distintas, incluso para jugadores de tenis (como las del anuncio), aunque en principio estuvieran pensadas para uso indoor.
En los años setenta, B.F. Goodrich quiso desprenderse de su sección de zapatillas, que llegó a manos de Converse, que ya tenía un modelo exitoso aunque moribundo, con parecidas características, la Chuck Taylor All Star. Manteniéndose fiel al diseño original, Converse acolchó la lengüeta y colocó ojales metálicos, pero mantuvo la firma de Jack Purcell más visible que el logotipo de converse, casi oculto en la suela.
En los últimos años ha vivido un renacimiento como zapatilla casual, con ediciones limitadas de la mano de John Varvatos, con la firma de Kurt Cobain o en colaboración con la tienda Bodega o con la iniciativa (RED). Pero no sólo es un modelo para las calles. En 2007 Nike (propietaria ya de Converse), investigó qué zapatilla se utilizaban en los descensos de cañones, un deporte en auge. La sorpresa fue encontrar que la Jack Purcell, realizada en lona y con una puntera reforzada, era una opción muy válida. Inspirándose en ellas, creó las Nike Soaker, una especie de versión anfibia de la Jack Purcell cargada de anabolizantes.

Uno de las tácticas clásicas de Nike es convertir una zapatilla en el modelo de un jugador aunque no tenga su nombre. La primera Nike para LeBron James fue la Zoom Generation, la primera de Kobe fue la Huarache 2k4 y la primera para Jason Kidd fue la Zoom Flight Five. Y desde luego que parecía perfecta para su juego porque se diseñó tomando como base las zapatillas de un velocista, centrándose en la zona delantera con zoom (una rareza en aquél momento), una placa rígida que rodeaba el pie y que era visible, quizás demasiado visible gracias una bola iridiscente. Cuando lo que importa es la velocidad el pie se apoya sobre la parte delantera, así que el talón queda reducido al mínimo. La diferencia con los velocistas es que en el baloncesto también son importantes los movimientos laterales, así que la suela exterior se completaba con 12 puntos de pivote.
El color genérico blanco/verde/azul era el del primer equipo de Kidd, Dallas Mavericks, aunque pronto tendría versiones en los colores de los equipos por los que iba pasando, ya que, a pesar de tener otros modelos con Nike, Jason Kidd siguió utilizándola durante años. Incluso algún otro modelo como la línea Nike Zoom Brave está claramente inspirada en la Flight Five, así como su nuevo signature con Peak.
En sus ediciones retro han cambiado de nombre e incluso han aparecido en NikeiD con la posibilidad de colorearla a tu gusto y eliminando el logotipo de Kidd de la lengüeta.

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Hasta este momento, la línea de Nike con Kobe Bryant había proporcionado buenas zapatillas pero sin ningún avance claramente visible. Todo cambió cuando apareció Eric Avar, un diseñador que había estado involucrado en locuras como la Ndestrukt, Hyperflight, Zoom Flight V o las Huarache originales. Todas ellas con algo en común, todas ellas eran revolucionarias. Y la Kobe III también lo sería.
Alejado de ideas clásicas, Eric Avar creó una estructura plástica rígida que aportaba estabilidad y ligereza, montada sobre una malla muy abierta. El dibujo creado en esa red era un diamante que veríamos repetido en la suela, al más puro estilo waffle, aunque a muchos les recordaba la red de un aro de baloncesto. El resto de especificaciones incluye fibra de carbono y zoom.
¿Buscas rendimiento? Es tu zapatilla, aunque esté muy lejos de la estética a la que estamos acostumbrados, tanto que no fue precisamente un éxito de ventas. Ni siquiera la versión que prometía ser una versión de calle, realizada en piel en lugar de la estructura plástica.

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Cualquier corredor, incluso a nivel popular, tiene varios juegos de zapatillas, uno para entrenamientos, que da más protección y comodidad y otro par más ligero para las series y competición. Nike llevó la misma idea al baloncesto con la Kobe II, que tendría tres versiones, Sheath, Strength (reforzada, con velcros) y Lite (la más ligera, llevada a la mínima expresión). La idea tenía algunas lagunas ¿debía Kobe cambiar de zapatilla según el juego que realizara cada noche?
El diseñador Ken Link tiró de algunos conceptos que parecían extraños en 2007 y que hoy son habituales como la eliminación de pegamentos en favor de las costuras (extraído de la línea considered) o la búsqueda de la flexibilidad por encima de la amortiguación, como vemos en las Free. En cierto sentido fue la primera piedra de lo que luego vimos en las Kobe, cercanía, ligereza y flexibilidad, aunque con un diseño aún nada revolucionario.

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Desde su llegada a la NBA, Kobe Bryant había llevado adidas, pero lo complicado de sus diseños y la imagen de Kobe no ayudaba a vender zapatillas, así que adidas rompió unilateralmente su contrato. Durante unos meses, adidas le impedía firmar con cualquier otra marca y para asegurarse de ello no podía jugar durante tres partidos con la misma marca. Kobe estrenaba zapatilla y marca casi en cada partido, consiguiendo que cada encuentro fuera un momento esperado para comprobar su elección, supongo que adidas no volverá a hacer nada así.
Aunque la primera zapatilla que se diseñó con la ayuda de Kobe Bryant fue la Huarache 2K4, el juicio por intento de violación hizo que Nike desechara la idea de ponerle su nombre. La primera zapatilla en hacerlo sería La Nike Zoom Kobe, en 2006. El diseño estaba centrado en los constantes cambios de dirección, con una suela redondeada para facilitar los movimientos laterales, pero el peso no era una cuestión decisiva. A pesar de tratarse de un modelo de caña baja (o lo que entendíamos por caña baja en 2006), no era demasiado ligero. Tal y como hizo Nike con LeBron James, la primera zapatilla de Kobe no tenía un diseño demasiado innovador, como si quisiera ser sólo la punta de lanza de algo que vendría luego, algo que tiene sentido sabiendo que Ken Link ha estado involucrado en zapatillas de Kobe y LeBron.
Con ella se continuó con lo iniciado en la Huarache 2K4, una edición especial en los colores de los Minneapolis Lakers a juego con la indumentaria retro. Además de ser las zapatillas con las que Kobe llegó a los 81 puntos, tuvo versiones especiales con Stash.

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En 1998 Nike había creado unas botas para Ronaldo que quedaron asociadas al fracaso del Mundial y los turbios acontecimientos de la noche antes de la final. Daba igual que las Mercurial funcionaran, todos la asociarían al supuesto ataque de ansiedad. En 2002 el diseño creado para Ronaldo era la Mercurial Vapor. La historia oficial cuenta que las estrenó frente a Turquía en semifinales, donde marcó y volvió a hacerlo en la final. La Mercurial Vapor se había convertido en la bota de los éxitos de Ronaldo.
¿Y funcionaba? En realidad lo que Nike hizo fue uno de sus desarrollos clásicos; desnudar la Mercurial hasta dejar sólo lo imprescindible. Y lo hizo literalmente, recortando con unas tijeras todo el material que pudiera evitarse. Para la suela, mantuvieron tacos sólo en las zonas de apoyo e investigaron el lugar en el que Ronaldo exigía mayor tracción. Y posiblemente los tacos fueron el mayor elemento de discusión. Los tacos planos se eran perfectos para algunos, pero no para los movimientos laterales y fueron acusadas de provocar lesiones.
La inspiración llegó de un anuncio de Porsche que hablaba de que era "el coche equivocado para mucha gente". La Mercurial Vapor no era precisamente una bota para todos, los 194 gramos la situaban entre las más rápidas, restringiendo su uso a velocistas puros.


Una de las primeras innovaciones de Bill Bowerman, el cofundador de Nike, fue utilizar nuevos materiales, cambiando la piel de la Nike Cortez por nailon. Las zapatillas de carreras adoptaron rápidamente la costumbre de probar con cualquier material del que pudiera obtenerse alguna ventaja, y a veces con resultados desastrosos.
En el fútbol siempre han sido más reacios a lo nuevo y la piel de canguro fue la norma durante muchos años. En 1998 Nike lleva la idea de Bowerman a las botas de Ronaldo, la estrella brasileña del momento. El estilo de juego de Ronaldo exigía unas botas veloces, más parecidas a una zapatilla de atletismo, algo que Nike sabía hacer perfectamente.
Peter Hudson, que ya había trabajado en zapatillas para Agassi, intentó crear una superficie sintética que mejorara las características de la piel de canguro. En las primeras pruebas se ocultó lo revolucionario de esta bota, manteniendo en secreto que no se trataba de piel. Y muchos probadores afirmaron que era la mejor de las pieles probadas.
Para la salida al mercado siguieron el razonamiento contrario. Ya que el material y el diseño eran muy distintos a cualquier bota del momento, los colores también debían serlo, olvidando el negro tradicional (al menos en aquella época) y optando por una mezcla de plata con los colores de Brasil, aunque también hubo una versión negra más tradicional.
Con la Mercurial Vapor Ronaldo jugó el Mundial de 1998 en la que perdió en la final contra la local Francia.

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La adidas Copa Mundial ha sido la mejor de las botas de fútbol, pero no puede decirse que fuera revolucionaria en diseño y posiblemente esa fuera la razón de su éxito. Sus líneas sencillas son atemporales, pero otros modelos han sabido ser un top de ventas además de revolucionarias.
A principios de los noventa Nike estaba entrando en el fútbol con fuerza y adidas quería responder explicando a todos porqué era "su deporte". Para ello le compró un diseño a Craig Johnston, un exjugador del Liverpool después de que éste les presentara un video con Franz Beckenbauer jugando con un primer prototipo.
La idea le llegó a Johnston enseñando a niños: cuando quiso comparar el golpeo de un balón con el movimiento del saque del tenis, un niño le respondió que había muchas diferencias entre una raqueta y la piel mojada de sus botas. La primera prueba consistió en pegar el material de una pala de tenis de mesa a una bota común. Y al menos funcionó de algún modo para que Johnston siguiera trabajando en nuevos prototipos.
El estreno del producto final llegó con una campaña publicitaria en la que se afirmaba que la nueva bota de adidas había tenido que suavizar su diseño para ser aceptada por la FIFA. Lo malo es que la construcción las hacía tan pesadas que sólo el holandés Ronald Koeman quiso probarlas. Aunque debían ser las botas estrella de adidas para la Copa Mundial de 1994, pocos se atrevían a usarla. Alguien convenció a Beckham para que probara una versión mejorada más ligera, aunque David estaba tan poco convencido que jugó con un par que no era para él sino para Charlie Miller, un jugador escocés de los Rangers. En una jugada que parecía intrascendente, un joven Beckham vió al portero adelantado y se jugó un tiro desde el medio del campo que acabó siendo el gol de la temporada. Adidas se encargó de hacer saber que la bota que llevaba era la Predator, que parecía la única culpable del estratosférico disparo. Que en la lengüeta pusiera el nombre Charlie Miller quedó convenientemente oculto.

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Mientras en el baloncesto, el tenis o cualquier otro deporte es complicado que dos personas coincidan al elegir la mejor zapatilla de la historia, en el fútbol el acuerdo es total: adidas Copa Mundial.
A mediados de los setenta, adidas estaba separada en dos partes; en Alemania el núcleo familiar de los Dassler seguía con las ideas del creador de la marca, Adi Dassler. En Francia, un imaginativo Horst Dassler, su hijo, había reflotado la distribuidora de adidas en el país hasta convertirla en una marca tan importante como su familia alemana.
En 1978 los Campeonatos del Mundo de Fútbol se celebraban en Argentina y las dos secciones de adidas habían preparado unas botas. Mientras adidas desde la sede central se mantenía estática y no acertaba en sus predicciones, la parte francesa había acertado de pleno con modelos como la Superstar de baloncesto. Pero en esta ocasión los dos modelos eran casi idénticos y algunos rumores hablaban de espías en la sede francesa. La bota con la que jugaron todas las selecciones excepto la alemana (que eligió la bota alemana) era la Copa Mundial que se pondría a la venta unos meses después. Por primera vez los tacos se situaban angulados para dar más estabilidad y la suela jugaba con dos densidades que además podían verse claramente porque estaban coloreadas, blanco una resistencia más dura, negro la más blanda. Otra innovación fue la piel de canguro, perfecta para el fútbol debido a su delgadez y resistencia. Hoy día y a raíz de una iniciativa del Estado de California según el cual se prohíbe la venta de artículos realizados con piel de ciertos animales, la piel de canguro está dejando paso a otros materiales.
La Copa Mundial ha sufrido algunos cambios desde 1979, ampliando la talonera o ensanchando las franjas de adidas y ha tenido numerosas versiones con distintos tacos, pero ha mantenido la sencillez en el diseño que le permite seguir siendo la bota más vendida de la historia.

En el nacimiento del aire, no todos confiaban en la nueva amortiguación. En realidad, ni Phil Knight, el fundador de Nike, tenía demasiadas esperanzas, sobre todo porque no parecía un producto adecuado para todos los corredores. Y hablamos de corredores porque la amortiguación en otros deportes parecía no tener sentido. Cuando años después presentaron a Michael Jordan la nueva cámara de aire, él planteó que buscaba estabilidad y capacidad de reacción, no amortiguación.
Finalmente el aire llegó a las zapatillas porque podía ser adecuado para algunos corredores con problemas de rodilla. Pocos pensaban que el diseño de las cámaras evolucionaría hasta convertirse en la norma.
Desde la primera Tailwind, las cámaras de aire se habían desarrollado, pero fue Bill Peterson el primero en dar un paso inesperado. El que fuera primer diseñador contratado por Nike aligeró un diseño clásico, la Eagle y le añadió aire para convertirla en una zapatilla racing. Aunque esa Mariah (en la foto inferior) sólo fue la primera de una saga que llegó al máximo esplendor con la Mariah de 1988. Menos de 200gr y aire en toda la suela cuando ya todos conocían los beneficios del aire. No sólo su diseño, el color "ultramarine" se convirtió en un estandar
Siguiendo la idea de innovación, aunque olvidándose de su rendimiento en carrera, se han creado híbridos que la mezclan con suela Lunar o 180. En la vertiente de carreras, las lunar racer beben directamente de su diseño.