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Kickstories: Nike Big Nike

Nike Big Nike
En 1985 Nike tenía las primeras Jordan como zapatilla para Michael Jordan, las Dunk como modelo universitario y las Terminator como exclusiva para Georgetown. Pero necesitaba algo más que las Air Force One para los profesionales. Y la zapatilla elegida era una mezcla de todas las anteriores, que funcionaba como un refrito que sonaba a conocido mientras su cumplía su papel. Supuestamente estaba indicada para jugadores grandes, pero en la NBA pudimos verlas en los pies de todo tipo de jugadores, aunque quien quedó asociado a ella fue Manute Bol, un pivot de 231 cm que solía acabar con más tapones que puntos. El diseño y el nombre jugaban con el hecho de ser un modelo para jugadores grandes, ya que colocaba «NIKE» en el talón en un tamaño sólo comparable a las Terminator. Quizás lo más novedoso fueran las tres versiones en las que apareción, High, Mid y Low.
Aunque no pueda decirse que es un modelo clásico, las reediciones de los últimos años la convierten en unas de esas zapatillas de los ochenta que son fáciles de encontrar en las calles, en ediciones especiales que recuerdan a cualquiera, desde Spike Lee hasta Los Picapiedra.

Kickstories: adidas Ali-Shuffle

Muhammad Ali es considerado por muchos el mejor boxeador de la historia, por algunos el mejor deportista de la historia, y por todos el mayor showman que ha dado el deporte. Nacido bajo el nombre de Cassius Clay, sus actos y dichos le han colocado como precursor de un nuevo tipo de atleta. De todos es sabido que su conversión al islam y su negativa a ir a Vietnam supusieron un freno en su carrera, pero Adi Dassler, el fundador de adidas, siempre estuvo cerca, aunque durante muchos años llevó una marca casi exclusiva de los púgiles, Everlast. El modo de acercarse a él fue sencillo: «adidas quiere hacer las mejores zapatillas para boxear y por eso necesitamos los consejos del más grande». Directo al mentón del narciso Ali.
Unos días antes de su combate con el argentino Oscar Bonavena en 1970, adidas ya tenía lista su zapatilla, realizada a mano por el mismo Adi Dassler. Ali contó que la noche anterior había estado en un club disfrutando de un espectáculo en el que las bailarinas vestían unas faldas con borlas que se movían siguiendo su danza. Muhammad Ali, que no se cansaba de repetir que bailaba sobre el ring («Floto como una mariposa, pico como una abeja») necesitaba algo parecido. Así que el emisario de Dassler en Nueva York pasó la tarde anterior al combate buscando borlas y cosiéndolas sobre el collarín de la bota blanca.
En el pesaje y posterior rueda de prensa, Ali enseñó su caracter, se negó a contestar preguntas y a cambio mostró lo que anunciaba como un nuevo arma secreta recién llegada de Alemania, las adidas Ali-Shuffle con las que derrotaría a Bonavena en el 15º asalto.

Kickstories: adidas Jabbar

En 1968 nace un equipo de baloncesto profesional en Milwaukee al que llamaron Bucks. Tras un primer año tan malo como se esperaba, eligen con el número 1 del draft a un pivot de UCLA llamado Lew Alcindor que en poco más de un año le daría su primer campeonato. Pronto cambió su nombre por Kareem Abdul Jabbar siguiendo a Khalifah Hamaas Abdul Khaalis, desertor de la Nación del Islam con extrañas ideas sobre la religión. Jabbar no era precisamente una joya publicitaria debido a su carácter introvertido y su conversión al islam, pero era habitual verle en anuncios de Pro Keds, la marca que competía con Converse en los primeros setenta en la NBA.
En 1976 la Superstar ya había colocado las tres franjas como la marca a seguir y Kareem firma por adidas. Después de llevar la versión baja de las Top Ten, se convierte en uno de los primeros jugadores en poner su nombre a un modelo. La zapatilla, muy similar a la Superstar a excepción de la puntera, se desarrolló en Francia, donde Horst Dassler (hijo del fundador) había creado una sección de adidas que le daría sus mayores éxitos. Curiosamente para los estándares actuales, Jabbar jugaba con zapatillas bajas a pesar de ser un pivot que además basaba su juego en el poste bajo.
En la lengüeta, el mismo diseño que adidas solía recrear en sus zapatillas firmadas y que años más tarde Shepard Fairey tomaría como inspiración para sus trabajos como Obey. A pesar de que el nombre de Jabbar ha quedado para siempre asociado a adidas, no fue la última marca que llevó en la NBA, donde se dejó ver con L.A. Gear que no parecía casar con su estilo de vida.

Kickstories: Nike Air Tailwind

Hoy día quieren convencernos de que muchas zapatillas son míticas, grandes, históricas, y parece la mejor idea volver a ponerlas a la venta. En realidad, la mayoría de ellas no lo fueron. Sin embargo, la Nike Air Tailwind parece olvidada.
A finales de los setenta, un ingeniero llamado Frank Rudy presentaba a Nike un proyecto que situaba unas almohadillas de aire en la suela. La idea original era colocarlas en botas de esquí, pero tras algunas negativas y fracasos (Head sacó unas botas con «su aire»), adaptó el invento a zapatillas. El primer intento, con la marca Bata, fracasó, el segundo, con adidas, ni llegó a nacer. El fundador de Nike, Phil Knight, salió a correr con un primer prototipo y el acuerdo quedó sellado. Ahora sólo quedaba colocarlo en la línea de producción. Las cámaras de aire deberían colocarse no en la plantilla (donde el rozamiento provocaba un calor insoportable) sino en la mediasuela, por lo que había que encontrar el modo de mantenerlo entre la espuma, flexible pero que no dejara escapar el aire del interior. Lo que hizo Rudy fue patentar un compuesto gaseoso con una estructura molecular que no pemitía que atravesara las paredes de la bolsa.
Los estudios decían que un maratoniano que corriera con cámaras de aire consumían un 2.8% menos de energía, a pesar de que los pegamentos usados hacían que la zapatila con aire pesara más. Pero algunos corredores veían que era una tecnología cómoda, pero inestable. Desde Nike no creían que el «aire» fuera útil para todos, pero podía ser adecuado para un grupo de corredores.
Usando piezas de la LDV (otra zapatilla de la época) se creo la Tailwind. La primera zapatilla con cámara de aire no sólo debía ser revolucionaria, sino parecerlo. Para ello, se la decoró con una malla plateada.
El lugar de estreno fue el Marathon de Honolulu de 1978, patrocinado por Nike. Las zapatillas llegaron a las tiendas sólo unas horas antes y se agotaron inmediatamente. Sin embargo, pronto comenzaron los problemas; las zapatillas se reventaban fácilmente. No por la cámara de aire, sino por las escamas metálicas usadas para darle una imagen novedosa. Nike se comprometía a devolver los 50$ que costaba (la zapatilla más cara del momento), aunque la mayoría de corredores estaba tan contento con la amortiguación que las conservaron a pesar de todo.
El nombre Tailwind se ha mantenido hasta la fecha en una serie que tiene poca relación con la primera, situándola muy lejos de las carreras.
El ultramaratoniano Dean Karnazes, patrocinado por The North Face, cuenta en su libro «Ultramarathon» sus años de instituto con un recuerdo para la Tailwind.

«Recuerdo mi primer par de tailwinds, como recuerdo mi primer amor, como las sentía en mi mano, el olor de las suelas de goma. Viendo los capítulos repetidos de la isla de Guilligan, por la tarde, me pasaba el capítulo entero retorciendo y apretujando las zapatillas para hacerlas ceder«.

Kickstories: Nike ACG Wildwood

Algunas de las líneas de Nike nacieron de las necesidades de los empleados, no de los atletas. Tinker Hatfield era uno de los diseñadores que a finales de los ochenta tomaba algunos de sus nuevos productos para probarlos en las montañas de Utah. Querían zapatillas multifuncionales, aventureras, que sirvieran para cualquier deporte en la montaña. Algunos utilizaban zapatillas de running levemente reforzadas en lo que pareció el primer paso para las Wildwood. Materiales rudos, suela con tacos más agresivos y un detalle que por entonces no se entendía, las siglas ACG en la lengüeta. Fue uno de los primeros modelos en llevar el primer logotipo ACG (un triángulo en el que se incluían las tres letras) y que inauguraba una colección de Nike con prendas para todas las condiciones (All Conditions Gear). Durante años supuso el modo más arriesgado de probar nuevos materiales y construcciones. Curiosamente, mientras la montaña se ha convertido en el mayor banco de pruebas para la mayoría de las marcas, Nike se ha conformado en reeditar modelos como la Wildwood, en su versión original o mezclándola con Free, haciendo ediciones para consolas o tomándolas como base para otras como Wildedge o WildPeg e incluso meclándolo con suelas lunares.

Kickstories: adidas Superstar

Aunque Adi Dassler fue el creador de adidas, la mayoría de los grandes logros de la firma vinieron de la mano de su hijo, Horst. En cuanto Horst creció en la empresa, su padre decidió mandarle a un mercado donde sus ideas revolucionarias no tendrían los problemas de aceptación que sufría en la sede central de adidas. Horst tomó adidas Francia y creó un imperio que llegó a ser mayor incluso que la firma nodriza.
Y entre sus ideas revolucionarias estuvo la Superstar. En 1969 el baloncesto estaba copado por zapatillas de lona de firmas como Converse o Pro-Keds. Adidas intentaba hacerse un hueco en Estados Unidos y lo consiguió con la primera zapatilla de baloncesto realizada en piel que otorgaban mucho más soporte en el tobillo, además de una protección extra en la puntera gracias a una pieza plástica. Otro paso adelante fue la suela de espiga, que redondeaban una zapatilla completamente innovadora.
La estrategia de implantación de adidas venía dada por la carencia de medios. Un único representante recorría el país intentando convencer a los jugadores NBA de las virtudes de la Superstar cuando lo habitual eran las Converse Chuck Taylor. Los únicos que le hicieron caso fueron los jugadores de San Diego Clippers, el peor equipo de la temporada, pero que al menos le daba la oportunidad de que otros equipos vieron lo innovador del modelo. En cuatro años sería la zapatilla de la mayoría de jugadores NBA, convirtiendo en norma las zapatillas de piel, junto a la versión de caña alta (adidas Pro Model).
En 1983 el grupo de rap Run DMC las utilizaba como uniforme imitando la imagen que se veían las cárceles; sin cordones. Y no sólo eso, también le dedicaban una canción; «my adidas», que le hizo descubrir a la marca alemana centrada en el deporte que había un mercado diferente.
Aunque ha sido habitualmente reeditada, el 35 aniversario sirvió de excusa para todo tipo de versiones coloreadas que no aportaban demasiado a uno de los modelos clásicos de la historia de las zapatillas.

Kickstories: Nike Air Flow

Aunque ciertos colores estén anclados en el inconsciente colectivo como «ochenteros», los colores neón llegaron muy avanzados los ochenta, convirtiéndose en moda en los primeros noventa.
Con clara influencia de la Sock Racer, en 1988 aparecía la air Flow con otra de las innovaciones del momento, lycra. Llevada a su máxima expresión, la lycra de la Flow era expandible en cuatro direcciones, por lo que se adaptaba a cualquier movimiento.
Quizás el descubrimiento llevó a Nike a una sobrexposición, colocando a esta Nike Air Flow en una situación de debilidad en la puntera, donde más protección se necesita en una zapatilla de running. Aunque el modelo en sí no fuera ningún éxito, supuso la entrada en juego de unos materiales que luego veríamos en la Nike Air Current, Huarache y Presto.

Kickstories: Nike Air Max 180 Running

En 1991, Nike aún mantenía la patente sobre las cámaras de aire e intentaba sacarle todo el partido que pudiera. Era, además, un momento en el que Nike se tenía que enfrentar a una marca emergente, Reebok, y ambas peleaban por diseños más impactantes. No, lo retro aún no había calado en el gran público.
Con la Air Max 180 Nike explotó dos líneas paralelas. En primer lugar, utilizó la nueva tecnología 180 (que permitía ver la cámara de aire desde 180º) en toda una serie de modelos de distintas categorías. Aunque aquí nos quedamos con la 180 de running, quizás la más conocida fuera la de baloncesto que llevó Charles Barkley durante los Juegos Olímpicos de Barcelona. Por otra parte, la campaña publicitaria no se centraba tanto en la nueva tecnología sino en el arte. Nike pidió a varios directores de cine que crearan pequeñas piezas, David Cronenberg, Caleb Deschanel, Osbert Parker, o Industrial Light and Magic. Al parecer, Pedro Almodovar se quedó fuera del proyecto.
Según cuenta la leyenda, una pequeña y pujante marca llamada Avia (que luego sería adquirida por Reebok y con la venta de ésta, acabaría formando parte de adidas) demandó a Nike por el parecido de este sistema con el Cantilever usado por ellos. Lo que sí sabemos es que la amortiguación 180 desapareció del catálogo de Nike durante años hasta que volvió a reeditarse este modelo, que por la sencillez de las líneas encajaba perfectamente con las modas actuales. El color icónico del modelo (ultramarine) se convirtió en un estandar asociado casi exclusivamente a este modelo.
Reeditado en multitud de ocasiones, las últimas le mezclan con suela lunar renovando la parte superior para actualizar el minimalismo y el look ultraligero que ya tenían en 1991.

Kickstories: Nike Air Zoom Moire

En 2006 comienza una de las colaboraciones más extensas de los últimos años, Nike y Apple. Una colaboración con sentido, que unía tecnologías de las dos partes. La idea es tan simple como futurista, un iPod que se conecta a través de un receptor sin cables a un sensor colocado bajo la plantilla de la zapatilla para dar información sobre el tiempo, ritmo, distancia y calorías consumidas. Además, los datos quedan grabados en una página personal dentro de nikeplus.com, donde puedes mantener tu diario de entrenamiento. Las zapatillas compatibles con este sistema son identificables por el signo «+» y la primera en aparecer fue una curiosísima Nike Air Zoom Moire, un modelo que parecía más adecuado para uso recreativo que para un entrenamiento serio. Los corredores habituales tuvieron que esperar unos meses para que aparecieran nuevos productos. La Zoom Moire, con una estructura minimalista, carecía de cualquier protección extra aunque se adaptaba al pie perfectamente. La amortiguación Zoom se mezclaba con una media suela de clara inspiración Free. Nike debía pensar que la conjunción con Apple no era adecuada para los corredores más serios y comenzaba con una zapatilla con la que se podían recorrer algunos kilómetros, pero que no era lo mejor si querías entrenar un maratón, más cerca de una Presto que de una Pegasus. Aún así, la campaña publicitaria mostraba a Paula Radcliffe y Lance Armstrong (que en esos momentos preparaba el maratón de Nueva York) además de sesiones de entrenamiento en audio dirigidas por Alberto Salazar o remezclas de The Crystal Method realizadas para la ocasión.
La extrema comodidad de las Moire ha servido luego como base para mezclarlas con otros clásicos como la Air Max 90 o una extraña versión con la P-Rod2. El nombre «Moiré» (pronunciado a la francesa, muaré) proviene de un tipo de textil que juega con distintas texturas, como hace la zapatilla al crear una capa exterior agujereada que deja ver la interior.

Kickstories: Nike Vandal

La lista de zapatillas reeditadas por Nike coloca a las Vandal entre Blazers, Terminators, Dunks y Air Force Ones, pero su historia es algo menos importante que las de sus compañeras. Creadas en 1984, no tenía cámara de aire ni ninguno de los otros grandes avances del momento. De hecho, la versión original estaba realizada en lona, lo que de le daba una apariencia (y un precio) más barata. Quizás por eso fue mejor recibida en las calles que en las canchas. El punto álgido fue la versión Supreme realizada en nylon, un material novedoso que impactaba aún más en el plateado que se convirtió en su color icónico. Un acabado tan espectacular que terminó siendo utilizado para ediciones retro de las Dunk. La tira de velcro, similar a la utilizada en la Air Force One, jugaba con tres colores.
Entre las mil reediciones, se han realizado en multitud de materiales, ediciones especiales, acabados vintage (en la foto) e incluso una versión Low disponible en NikeiD. Quizás la más novedosa de las retro fue la creada por el artista Geoff McFetridge, con dos capas superpuestas y preparada para que la capa exterior pudiera ser agujereada a voluntad, dejando ver la interior.
Curiosamente, las Vandal son las Nike que aparecen en Terminator (desconozco si hay alguna película llamada «Vandal» en la que aparezcan unas Terminator).