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Cada Mundial de Fútbol se convierte en una celebración patriótica, un momento para definir conductas o incluso personas que supuestamente deberían representar a tu estado. Una extraña mezcla de naciones, estados, banderas y federaciones tapadas bajo banderas.

La primera pregunta debería ser ¿a quién representa una selección de fútbol?

Cada equipo de fútbol de la Copa del Mundo es seleccionado por federaciones. Las llamadas selecciones nacionales deberían ser llamadas selecciones federativas, pero decir “selección española” no es un modo de acortar “selección de la federación española”.

¿Qué relación hay entre una federación y un estado? No hay una única relación, hay federaciones que se apoyan en sus respectivos estados, hay estados sin federaciones, federaciones sin estados y federaciones que coinciden con el estado aunque funcionen de modo completamente autónomo.

La FIFA tiene más federaciones que estados hay aceptados por las Naciones Unidas y eso explica la aparición de selecciones que no se corresponden con ningún estado. Quizás lo más nombrado serían casos de pequeños territorios en los que hablar de su carácter estatal es un debate sin fin como Gibraltar o Curazao, pero hay ejemplos mucho más claros.

Inglaterra no es un estado independiente sino que forma parte del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, pero tiene su propia federación, la Football Association (curioso, en su nombre no aparece ninguna relación con Inglaterra ni con Reino Unido). Fundada en 1863 es la federación más antigua y la creadora de las reglas principales, lo que le dio ciertas ventajas. No intentaba representar a ninguna nacionalidad y de hecho en sus orígenes incluía federaciones menores extranjeras.

Creada en 1904, la FIFA estuvo enfrentada a la Football Association y entre sus fundadores había 6 federaciones que sí estaban marcadas por un espacio geográfico concreto…con la única excepción del equipo que hoy conocemos como Real Madrid, representante español entre federaciones, ya que la federación española no se creó hasta 9 años más tarde.

Como federación que inició el fútbol tal y como lo conocemos, la FIFA la aceptó la participación de Inglaterra junto a Escocia, Gales e Irlanda del Norte, pero debido a sus malas relaciones Inglaterra ha abandonado la FIFA en varias ocasiones, motivo por el que Inglaterra no participó en Mundiales hasta 1950. Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte son selecciones nacionales sin estado.

Si naces en Londres y juegas al fútbol, representarás a la selección inglesa, pero si te dedicas al baloncesto, tu selección sería el Reino Unido de Gran Bretaña. Más divertido aun, los Juegos Olímpicos no se rigen por las normas FIFA sino por sus propios comités olímpicos, por lo que no hay selección inglesa en los Juegos Olímpicos. El mismo tipo puede defender un día a Inglaterra en el Mundial y el día siguiente hacerlo con Reino Unido en los Juegos Olímpicos. Como es el caso de Micah Richards, arriba partiéndose la cara por Reino Unido, abajo por Inglaterra.

Estamos entonces de acuerdo en que no hay relación alguna entre estados y federaciones, más allá del uso de nombres y banderas. De hecho, la FIFA vigila que no haya demasiada relación entre una y otra. En el caso, muy habitual, de que una federación realice cualquier tipo de irregularidad financiera, el intento de un país porque su federación se mantenga en la legalidad puede llevar a una amenaza de la FIFA, como ocurrió en España cuando Zapatero y el CSD conocieron el caso Villar.

Las federaciones se mantienen lejos de los gobiernos estatales y crean sus propias normas. Una de esas diferencias es la consideración de jugador seleccionable para un equipo nacional. En la actualidad, un jugador que haya vivido al menos cinco años en un territorio ya es considerado elegible en el caso de que no haya jugado para una selección anteriormente.

Hay estados en los que la legislación para conseguir la nacionalidad es mucho más dura, así que puedes ser seleccionable por un país pero no tener la nacionalidad. En el caso contrario, puedes tener la nacionalidad pero no ser seleccionable. Incluso puedes ser seleccionable para defender a varias federaciones. Un jugador con doble nacionalidad, como es el caso de Messi, tiene los mismos derechos que cualquier otro ciudadano de esas nacionalidades, excepto jugar en las selecciones.

En la España franquista, tan obsesionada con las banderas, no tenían problema en adoptar a Kubala, que había defendido antes las de Hungría y Checoslovaquía y Di Stefano, que había representado a Argentina y Colombia.

Las federaciones de fútbol son empresas sin relación con el estado al que dicen representar, pero han sabido jugar con las banderas en beneficio propio. Las selecciones de fútbol representan a federaciones, no a países, por lo que tienen sus propias normas e incluso colores propios.

Una mezcla en la que se analizan los antepasados de algunos jugadores o se critica que uno beba la bebida nacional de otro país pero pueden enfrentarse Gales y Reino Unido, que comparten pasaporte.

En la presentación oficial de las Jordan XX9 un fotógrafo pidió al diseñador Rob Bruce que abriera los brazos y se dejara fotografiar con la Jordan XX9 en la mano derecha en la pose que hizo popular el propio Jordan. Rob sonrió y soltó una broma para no ser retratado de esa guisa, mejor no compararse con Michael.

Maya Moore quiere ser como Jordan. Bueno, al menos ella juega al baloncesto y lleva sus zapatillas, pero no todo el mundo se atreve a imitarle. Jordan, la marca, ha utilizado la imagen de Moore emulando a su ídolo en el Target Center, el pabellón de su equipo. Pero hay algunos detalles curiosos.

Pero vamos a Maya. El anuncio es de Jordan, pero al tratarse de un anuncio que iba a colocarse en el pabellón del equipo, han preferido usar la camiseta de los Minnesota Lynx. En la foto de Michael llevaba la de los Bulls, así que estaba justificado. El problema es que hasta hace unos días los Lynx vestían adidas. En la foto final (arriba) han cortado justo donde las tres franjas se hacen visibles, pero en el video se aprecian de un modo que parece innecesario.

¿Mostrar tan descaradamente a adidas en un anuncio de Jordan? ¿Puede ser un fallo? La agencia es W&K, que lleva trabajando con Nike desde principios de los ochenta. El director, Nabil Elderkin, ya había trabajado con Nike (Everything is Practice, con Spike Lee) y creado campañas para Beats by Dre (el famoso anuncio de la Copa del Mundo de 2014) o vídeos para Frank Ocean (Novocane, Pyramids), Kanye West (Coldest Winter, Welcome to Heartbreak) y Anthony and the Johnsons (Cut The World). A esos niveles un fallo no parece que sea una opción.

Pero lo más divertido llega a la hora de esconder el logo de adidas del tirante derecho. ¡Con el pelo! En la foto del media day de principio de la temporada 2017 no tenía muchos problemas por dejar ver el logo de adidas (o tenía el pelo más corto).

Ahora viene lo raro; esta temporada la WNBA viste Nike. Cuando se presentó el anuncio de Jordan, los Lynx ya jugaban con equipaciones Nike. Es decir, en el anuncio que ha dado la vuelta al mundo la estrella lleva el uniforme de una temporada anterior, con una marca distinta. Pelea de marcas con carácter retroactivo.

En cualquier caso, Maya no ha sido la primera que imita a Michael para un anuncio de Jordan.

 

 

 

 

 

 

 

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Llega un momento en el que ya conoces perfectamente las principales ciudades del mundo y empiezas a elegir localidades más pequeñas a las que no irías de otro modo. Pues eso es justo lo que he hecho yo, pero sin conocer las mayoría de las grandes ciudades del mundo.

Pasear en Toulouse. Pasear y mirar. Y acabas viendo zapatillas, claro. Toulouse es un tiovivo de Stan Smith, CT300, Club C y Max TN, perfectamente estratificadas por grupos, con la aparición estelar de Veja, una compañía francesa que va del comercio justo al hype de marcas lacias. Sí, lacios, esa tribu estético-social de pose lánguida y prendas básicas que pueden costar más que todo el brillo de un italiano. Todos los lacios llevan Veja (o Zespa, otro descubrimiento).

El buen gusto francés es tan monolítico como el mal gusto español. Cuando todo el mundo viste igual acaba derribándose la frontera entre el bien y el mal. Es solo lo que todo el mundo lleva. El buen gusto francés es realmente diferente en las señoras a partir de los 50. Macron me libre del MILFismo, pero es más fácil encontrar una señora elegantísima que un señor sin un pan bajo el brazo. Todas jugando con la frontera que separa el bien vestir de disfrazarse de arquitecto-artista.

Durante varios días, mi pensamiento obsesivo solo repetía una idea ¿podré contar que no he visto ni una sola prenda Supreme? Un tipo me estropeó el comentario en el último momento y le perseguí durante unos cientos de metros para comprobar si era un español de Erasmus. Este tipo y su mochila Supreme evitaron que pudiera decir que no había visto nada Supreme, pero nada evitará que cuente que estuve a punto de no ver nada Supreme. Tampoco vi nada Off-White, al menos en las calles, porque sí que había una tienda que vendía sus productos, justo al lado de Margielas y Balenciagas. Estaba vacía. A unos metros, una ordenada y paciente cola salía de una librería. Quise saber quién firmaba pero me dio miedo a que fuera un cantante de su Factor X y eso destrozara mi teoría biempensante.

Las tiendas. Una ciudad con menos de medio millón de habitantes y tiendas en las que puedes encontrar Edwin, Clarks Originals, Pro Keds, Beams e incluso Nanamica, mezclado con producto vintage. Tiendas de baloncesto con Air Pressure destrozadas. Tiendas físicas sin web, sin instagram y con facebook sin actualizar en los últimos meses. Tenderos que te cuentan cómo compraron pantalones de la armada francesa para customizarlos. Tiendas en las que sigue habiendo catálogos en papel.

Vuelvo con miedo a que Patagonia sea la nueva marca de moda o que Kanye lleve Novesta después de un viaje de amor a Toulouse.

 

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La invitación para el último evento de Puma con JD Sports en Londres, House of Hustle, venía en una caja de zapatos llena de billetes falsos, una tarjeta y un teléfono básico con mensajes que te invitaban a pasar la “trap line” (los teléfonos básicos son usados porque son mas difíciles de rastrear). Por si alguien no pillaba las referencias a las drogas, el local estaba ambientado como un narcopiso, o al menos la imagen de un narcopiso que puede tener una agencia especializada en influencer engagement y brand experience (sí, evidentemente la agencia habla constantemente de “cultura de la calle”).

Los invitados aceptaron bien la nueva experiencia, una especie de disneylandia de la venta de drogas que te hacía sentir durante un par de horas como el malote al que imitan en las fotos. Pero algunos trabajadores sociales londinenses se han levantado contra la glamourización de las drogas en una ciudad con serios problemas de violencia relacionada con las ellas.

No es nada nuevo. Una camello siempre ha sido un tipo con dinero y con poco interés en su futuro que gastaba mucho en ropa y zapatillas. Pero sí es algo más nuevo que las marcas lo utilicen. Muchas de las campañas de marcas deportivas ideadas en oficinas en las mejores calles tienen un concepto cinematográfico de los barrios, una imagen bucólica de las drogas y la violencia empaquetada para el consumo de aburridas clases medias que quieren una experiencia de fin de semana.

En esta ocasión Puma y JD Sports han demostrado precisamente no conocer Londres uniendo su imagen a las drogas en un momento en el que la violencia relacionada con ellas ha provocado 50 muertos en los últimos cuatro meses. Nada nuevo, una tienda española creó una campaña alrededor de un robo en un mes en el que 40 tiendas vecinas habían sido atracadas. En el caso de Puma, trabajadores sociales londinenses iniciaron una campaña contra la marca que ha provocado una inocente nota de disculpa en la que Puma lamenta el uso de cierto lenguaje que “en ciertos contextos puede ser asociado con la venta de drogas”. No debió usar la palabra Trap, pero no se menciona la ambientación del local, la caja con dinero ni el teléfono barato.

La gente real de las calles vista desde la quinta planta de un edificio de oficinas. Seguro que alguno afirma haber salido de aquellos barrios como una patente de corso. Los barrios son así, vamos a venderles un paseo por el zoológico a los chicos buenos, que volverán a sus casas después de vivir una apasionante experiencia.

El skate siempre ha sido un deporte goloso para las marcas por su influencia en la moda y Nike intentó entrar en el mundo del patín en varias ocasiones antes de conseguirlo bien entrado el siglo XXI. Su éxito llegó adaptándose a la cultura del skate con Nike SB, pero unos años antes ya probaban sus estrategias en Savier, una marca que Nike compró como banco de pruebas. En Savier estaban Brian Anderson, Stefan Janoski y Brad Staba, tres nombres que luego pasaron a Nike SB. 

Los diseños de Savier iban justo en la dirección contraria a la mayoría de las marcas de skate durante los años 2000/20004, con descaradas inspiraciones en Nike como la Savier Trainer (más tarde Nike SB lanzaría sus propias Trainer SB). En Savier se probaron también algunos de los materiales que luego veríamos en Ecue o Zoom Tre. 

Pero uno de los modelos más escondidos de la historia de Savier es la Staba, en la que aparecía Air Max, una tecnología de su marca nodriza, Nike. No es la única vez que hemos visto cámaras de aire en zapatillas de skate (DC, Osiris), pero en esta ocasión se trataba de un préstamo completamente legal. 

Un caso parecido al de Cole Haan, una marca que durante muchos años fue propiedad de Nike. Además de Free y Lunarlon, Cole Haan usó Air incluso en zapatos de tacón y lanzó unas Air Conner con unidad Air Max, una idea que Prada llevó al límite un tiempo después con las Levitate.

Savier Staba y Cole Haan Air Conner, dos desconocidas Air Max que deberían celebrar hoy su día. 

Deerupt, la última silueta presentada por adidas, sigue la línea de tomar el archivo de la marca y reconvertirlo en un nuevo producto. Una idea que parece buena pero que ha tenido resultados muy desiguales.

En el caso de la Deerupt se ha elegido un elemento clásico de principios de los 80s, una red que rodeaba la mediasuela para expandir la fuerza de cada impacto. Comenzó a usarse en la adidas Marathon en 1979/80 y se convirtió en una tecnología habitual, primero en modelos de running (perdón, footing) y más tarde en el baloncesto (Forum, parte de la línea Ewing…). Sin embargo, en las notas oficiales no se utiliza el nombre oficial, Dellinger Web. ¿Por qué?

Bill Dellinger fue un gran atleta (bronce en Tokio 64 en el 5000) reconvertido en entrenador, primero como asistente de Bill Bowerman y tras la retirada de éste, como entrenador principal de la Universidad de Oregón, la cuna de Nike.

Es considerado como el causante principal de que Steve Prefontaine aterrizara en la Universidad de Oregón y también entrenó a Mary Decker o Alberto Salazar. Como curiosidad, en Prefontaine, la película de 1997 que repasaba la vida del atleta, el encargado de darle vida fue Ed O´neill, de Matrimonio con hijos o Modern Family, también un excelso deportista universitario.

Cuando adidas fue consciente de que una pequeña compañía estadounidense estaba ganando mercado intentó ganar terreno en su propio hogar. Bill Bowerman, fundador de Nike, había utilizado la Universidad de Oregón como campo de pruebas para su marca y adidas se sirvió de su sucesor para atacar convirtiendo a Bill Dellinger en uno de sus hombres. El que fuera el segundo de Bowerman se rebelaba contra su mentor usando las zapatillas de la competencia y desarrollando productos para ellos. Que una de las innovaciones de adidas tuviera el nombre del entrenador de Oregón, la cuna de Nike, era toda una provocación. Pero había más, Dellinger servía como puente para que adidas fichara a atletas de la Universidad de Oregón.

Sin embargo, Dellinger volvió a Nike y adidas consideró que su tecnología era algo del pasado. El hijo pródigo había vuelto. Hasta su retirada en 1998 Dellinger usó Nike como parte de sus uniformes, aunque no llegó a usarse como reclamo publicitario. Para adidas, recordar la “red” es evocar el archivo de adidas, nombrar a Dellinger es reabrir una herida.

Las colecciones de la selección de fútbol de la selección brasileña de fútbol nunca han sido especialmente novedosos. Si tu camiseta se diseña para ser la más vendida, el objetivo es gustar a mucha gente, algo que normalmente es contrario a la innovación.

En esta ocasión lo nuevo llega en el color, un amarillo radiante recuperado de la equipación de la selección brasileña de 1970, el primero en ser retransmitido en color.

Pero entre todo el kit hay un detalle genial de Nike. Entre las fotos filtradas aparece esta.

Willian, con la nueva equipación de visitante, en una espectacular imagen que parece demasiado retocada. ¿Por qué?

Porque la foto original estaba sacada del 7 a 1 de Alemania a Brasil. Khedira está suavemente difuminado, Schweinsteiger recortado para que solo se vea el número (que es el 7). Nada en el fondo está borrado, como si quisieran darnos pistas. Entre las miles de fotos posibles, dudo mucho que eligiera esta foto al azar. Como si quisiera recordarle a Brasil que tiene que superar aquel 7.

 

Entre las celebraciones del All Star, Jordan ha aprovechado para celebrar el 30º aniversario del All Star de Chicago´88, recordado por el interesante partido de las estrellas, el mítico concurso de triples y el sublime de mates.

También fue histórico por las zapatillas en el que Jordan estrenó mediáticamente sus terceras zapatillas. En realidad había jugado con la Jordan III ante Kings y Lakers los días 1 y 2 de febrero, pero eran partidos de ligar regular sin demasiada visibilidad. Dos días antes Michael había jugado contra los Knicks con unas Nike Alpha Force, una de las escasas ocasiones en las que no jugó con sus propias zapatillas. El motivo por el que usó Alpha entre las Jordan II y las Jordan III nunca ha sido aclarado. Y posiblemente, cuando intenten explicarlo será para vendernos una nueva edición especial de la Alpha inspirada en ese momento, por lo que nunca sabremos si es del todo verdad.

A pesar de los partidos frente a Kings y Lakers, el All Star fue la gran presentación de las Jordan III. Primero el 6 de febrero en el concurso de mates y un HORSE que jugó con Moses Malone. El día siguiente, en el partido, estableció la rutina de usar un color especial, algo que volvió a repetir con VII, VIII, XI y XVII. En 1988 se mantenía la regla de uniformidad del color y las zapatillas negras aun eran casi exclusivas de los Celtics, por lo que la Black Cement fue impactante. A partir de entonces, el All Star comenzó a usarse como un escaparate para estrenar nuevos modelos y recuperar las ventas en un mes históricamente flojo.

Pero hay algo más interesante sobre las zapatillas del All Star de 1988. Los 24 jugadores llevaban 12 marcas; adidas, Asics Tiger, Avia, Brooks, Converse, Diadora, Ellesse, Etonic, New Balance, Nike, Reebok y Spot Bilt (en 1988 Jordan no era una marca separada a Nike). En 2017 diez de esas marcas no patrocinan a jugadores de baloncesto ni fabrican zapatillas de baloncesto de primer nivel. Converse, con seis jugadores no solo ha desaparecido del baloncesto, sino que durante muchos años ha vivido de espaldas a su pasado en las canchas, olvidándose de reeditar modelos históricos.

Tantas marcas implicaban un constante esfuerzo por mostrar novedades. Este año habrá cuatro grupos empresariales representados, Anta, Under Armour, adidas y Nike-Jordan. 14 Nike, 3 Jordan, 5 adidas, 1 Under Armour y 1 Anta. El sopor y la nostalgia de los actuales All Stars llegaron también a sus zapatillas, los lanzamientos se pasan a septiembre (un mes más lógico para ventas), las ediciones All Star a veces ni llegan a tiendas, adidas organiza un evento gigantesco con micrófonos en lugar de balones y la zapatilla más buscada, la Dame x BAPE, es codiciada por apasionados del logo del mono que no conocen a Lillard.

Murió el All Star como momento cumbre de la temporada zapatillera y los intentos por ofrecer algo nuevo en los playoffs no han triunfado, con sonoros fracasos como las versiones Elite. Las nuevas apuestas parecen más cercanas a un sneakercon/complexcon que a eventos relacionados con el deporte, por lo que las innovaciones funcionales importan cada vez menos. Parece que vamos camino de un baloncesto centrado en la moda, canastas en medio de pasarelas.

La presentación de React lo ha puesto muy fácil a los medios ¡la respuesta al Boost! La prensa sneakerhead, con tendencia a repetir, nos lo ha taladrado y no hay nada peor que una promesa que no puedes cumplir, como sabe cualquiera que haya repetido aquello de "en la salud y en la enfermedad...".

La primera zapatilla con Boost apareció hace casi 5 años y Nike, históricamente, se ha encargado de girar las ideas, no replicarlas (sí, todos podemos citar unos cuantos ejemplos de lo contrario pero no está, como se dice ahora, en su ADN). Si Nike hubiera querido responder al Boost lo hubiera hecho hace varias temporadas, no ahora que adidas está abandonándolo en favor del 4D.

Pero React no es nuevo. En junio de 2017 Nike y Jordan comenzaron a usarlo en zapatillas de baloncesto (Hyperdunk 2017, Super.Fly 2017) y después de aquella prueba, ya nos sorprendió precisamente porque no daba nada de lo que prometía. La amortiguación era muy correcta, pero no era nada reactiva y sobre todo, nada espectacular. En los últimos años, el triunfo del Boost se ha basado en una sensación espectacular desde la primera puesta. Mi idolatrado Zoom, por ejemplo, necesita una prueba activa para demostrar sus cualidades, mientras que el Boost te sorprende en cuanto metes el pie en la zapatilla. ¿Es eso bueno para un modelo deportivo? No siempre, pero si vas a usar una zapatilla una semana hasta el próximo lanzamiento, lo que hay que hacer es impactar desde el primer momento.

¿Y es eso React? Es dificil decirlo sin haber probado la nueva React Epic, pero en las notas oficiales no se habla de que el compuesto sea distinto al React de las zapatillas de baloncesto. Un modelo nuevo, casi sin suela exterior, con flyknit de una pieza y la comodidad del React puede ser una opción muy decente para aquellos que se llaman runners. Pero prometer revoluciones solo puede dañar a un producto que puede llegar a ser muy bueno.

Anunciados los participantes en el partido del All Star Game de 2018, el primero en el que no se enfrentarán Este y Oeste y el primero también en el que los uniformes llevarán los logotipos de Jordan (desde 2007, en el All Star sí que usaban las tres franjas de adidas).

Entre los 10 titulares, 7 Nike, 2 adidas y 1 Under Armour. Entre los suplentes, 5 Nike, 4 Jordan, 4 adidas y 1 Anta. En total;

-12 Nike (50%)

-6 adidas (25%)

-4 Jordan (17%)

-1 Under Armour (4%)

-1 Anta (4%).

Curiosidades. Nike y Jordan suman el 67%, unas cifras inferiores al porcentaje de ventas de baloncesto. Jordan no tiene a ningún titular mientras que adidas ha pasado de dos jugadores en 2017 a 6 en 2018. Jugadores con signature que no han llegado al All Star, Paul George, Derrick Rose, Lonzo Ball, Dwyane Wade, Tony Parker, Dwight Howard, Matthew Dellavedova, Chris Paul y Carmelo Anthony (estos dos en las que parecen ser sus últimos momentos con signature).