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Vamos con otra de repetición y repetición sin análisis. Nike presenta la nueva Mariah Flyknit Racer, la emparenta con la Mariah de 1988 y habla de los colores blanco, azul e infrarrojo como sus colores más conocidos.


Al echarle un vistazo a la foto oficial las cosas no cuadran. Si hablan de recuperar los colores originales, se aprecia claramente que no lo han hecho demasiado bien, rosa brillante en un lado, naranja en el otro. Pero es que la zapatilla que presentan en el texto como Mariah 1988 es en realidad la de 1991. La de 1988 era…naranja y azul, que sí son los colores de la Mariah Flyknit. En otras fotos también proporcionadas por Nike aparecen las Mariah de 1988 como inspiración.

La historia tiene más sentido cuando el mismo día que la Mariah Flyknit se lanza una Duel que se inspira claramente en la Duellist, la pareja sin aire de la Mariah de 1988. Un sorprendente malentendido de Nike que el resto nos dedicamos a repetir.

 

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Nota de prensa oficial de Nike para anunciar su nueva ofensiva dirigida hacia el consumidor. En realidad, lo que hace es vestir con nuevas palabras aquello que anunciaba Mark Parker a los accionistas hace unas semanas: Nike debía obsesionarse con satisfacer el cliente lo más rápidamente posible, por lo que lanzaba una triple ofensiva; innovación, velocidad y conexión con el consumidor. Aquí viene la frase poderosa: para dar al consumidor mas elecciones de productos que le gustan, Nike edita para amplificar, reduciendo sus estilos un 25% y ofreciendo una selección mayor de producto clave.

Cuando dice Producto Clave, Nike y yo no entendemos lo mismo. El producto clave es el que vende, no el que innova. Lo que anuncia Nike es lo que lleva haciendo las últimas temporadas, ofrecer mil estilos nuevos de Air Max y Huarache.

Esta no es una idea nueva y ni siquiera es una idea de Nike. La planteó Steve Jobs a Mark Parker en un encuentro poco antes de que se convirtiera en CEO de Nike en 2006. Allí le dijo que Nike hacía producto muy bueno, pero también hacía producto de mierda (bueno, crappy stuff no es exactamente de mierda, pero puede valer). Según la opinión de Jobs, Nike debía EDITAR, justo la palabra utilizada por Nike en su nota de prensa. En 1998 solo había 10 productos con el logotipo de la manzana, cuando poco antes llegó a haber 380 (datos de Forbes). Según el propio Jobs, innovación es decir NO a 1000 nuevas ideas (si vemos que Nike anuncia React como su próxima gran innovación, parece que en este asunto no ha seguido los consejos de Jobs). Pero hay más, Tim Cook, CEO de Apple propuesto por Jobs es también miembro de la junta directiva de Nike.

Ideas que funcionaron en Apple en 1998, que Jobs contó en 2006 y Nike intenta implantar en 2017. No es precisamente innovación y tampoco es innovación lo que busca el consumidor medio. La Apple actual no es ningún ejemplo.

Nike se apoyará en una nueva estructura que pretende acelerar procesos, que como efectos secundarios evitará que puedan compararse datos y dejará en la calle al 2% de los empleados de Nike. La primera reacción de los mercados no ha sido precisamente buena, habrá que esperar para conocer la respuesta del consumidor.

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Cuando Nike pagó 300 millones de dólares por Converse, era una marca vendía 200 millones de dólares al año principalmente Chucks. Parecía unos de esos chollos que no puedes dejar pasar, ya encontrarás qué hacer con él. Con el tiempo, Nike tomó dos decisiones fundamentales para el desarrollo de Converse, dejar de fabricar en Estados Unidos y alejarse del deporte. Wade y Elton Brand, como últimos representantes del baloncesto pasaron a marcas hermanas y Converse se convirtió en una marca “diseñada para el deporte, fabricada para la vida”. Nike se quedaba con el deporte, Converse se convertía en la “Vans” del grupo.


En esa línea quedaron abandonados muchos de los modelos históricos de Converse, íntimamente relacionados con el deporte. El baloncesto retro quedaba en el lado de Nike, Converse debía ser otra cosa, aunque nunca tuviera demasiado claro qué debía ser. El plan ha funcionado durante muchos años y en 10 años sus ventas llegaron a los 2000 millones. Cada temporada parecía virar, una vez tiraba de extraños retoolings (las nuevas Weapon), otra vez lo intentaba con producto técnico o el running retro.
Ahora, cuando las zapatillas de baloncesto están en el punto más bajo de ventas, Converse recuerda su historia con una de las reediciones más correctas y ninguneadas de los últimos meses, Converse Fastbreak Mid.
En los setenta las zapatillas de running habían descubierto para el uso deportivo el nailon, un material que, como muchos otros, había nacido por error en un laboratorio en los años 30. Converse había pasado de ser absoluto dominador del baloncesto a pelear con adidas, Nike y nuevas marcas emergentes por hacerse con un parte del mercado. A pesar de todo, seguía siendo una marca de prestigio que había calzado a todos los jugadores de baloncesto estadounidenses en la historia de los Juegos Olímpicos. De hecho, la versión que conocemos de la Chuck Taylor, con detalles rojos y azules viene de la edición que crearon para los olímpicos estadounidenses de 1936. Por obligación contractual, hasta 1988 la selección de baloncesto USA debía calzar Converse, lo que en los momentos de expansión del patrocinio deportivo dio lugar a momentos curiosos. Los uniformes USA los fabricaba Descente, una histórica firma japonesa, mientras el contrato de Converse se ceñía al calzado. Para hacer este acuerdo un poco más visible, Converse llegó a colocar su logotipo en el uniforme de Estados Unidos junto al de Descente. Una prenda, dos logos. Esta rareza solo era posible en los partidos amistosos, los Juegos Olímpicos imponían unas condiciones distintas respecto al uso de marcas comerciales.


Para Los Angeles 84 muchos de los jugadores USA eligieron una zapatilla que habíamos visto un tiempo antes en la NBA. La Fastbreak recuperaba el nombre de una antigua zapatilla de Converse y estaba realizada en nailon para mejorar la transpirabilidad, flexibilidad y aligerar el peso. Se diseñó pensando en los jugadores más rápidos. Isiah Thomas el protagonista de las campañas publicitarias de la versión high, Dominique Wilkins jugó con la versión mid en su año Rookie y gran parte del equipo USA las usó durante los Juegos Olímpicos de Los Angeles. Era la zapatilla más rápida, imitaba a las zapatillas de running de los setenta y las llevaba a las canchas.

Aunque no se han reeditado ninguno de los dos colores que usó, fue la última zapatilla que llevó Michael Jordan en una cancha antes de hacerse profesional y su última zapatilla no-nike. Debería ser suficiente para que una reedición tan correcta se agotara en minutos, pero el extraño ciclo de las modas la ha convertido en una rareza. Mientras tanto, Converse se plantea cuál es su futuro, si tratar de convertirse en la marca definitiva de sportswear o recuperar sus mitos.

Una de las líneas revolucionarias de Nike, ACG, nació como producto exclusivo para la montaña y con el tiempo llegó a las ciudades reconvertidas en un símbolo de estatus en barrios comúnmente asociados a Jordan. Si vas a estar en movimiento no hay nada como vestir productos diseñados para el movimiento. Fue el fin de una época de diseños derivados del rendimiento y la base de la actual NikeLab ACG.

Errolson Hugh, al que conocemos por su trabajo en Acronym, debía obviar los diseños y colores clásicos de ACG y sus colecciones han conseguido colocarse rápidamente como imprescindible del techwear urbano. En Nike son conscientes del peligro del abuso en el techwear y se aprecia en el intento por mantener las piezas lo más simples posibles. Nada de aquella obsesión por colocar elementos extra que pueden convertir una chaqueta técnica en un utensilio para boyscouts.

Para el verano ha preparado una ACG.07.KMTR (de Commuter, algo así como viajero urbano) inspirada en la Aqua Sock pero con protección extra y nuevo cierre por medio de un empeine extensible con hebilla y un cierre magnético en el talón. Más largo de explicar que de hacer. La idea era facilitar la forma de ponerse las zapatillas y las pruebas llevaron a colocarse una bolsa alrededor del pie, que demostró cómo podía crearse un cierre basándose en el funcionamiento de un paracaídas. Un sistema complejo con uso sencillo, un cierre magnético en el empeine, una tanka igualmente magnética en el talón.

Pero quizás la estrella de la colección (por lo diferente) es el poncho, creado en tres capas de tejido ripstop con cierres magnéticos en los laterales y un bolsillo canguro en la parte interior. Estilo festivalero llevado al urbanismo tech.

La colección, que incluye una gorra transformable, un bucket y vuelven la sahariana y el top que hemos visto en otras temporadas, estará a la venta el 18 de mayo.

 

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Puede que lo hayas leído cien veces en los últimos días, la Superstar es la zapatilla más vendida de 2016, lo que ha servido de excusa para hablar del sorpasso de adidas a Nike. Por primera vez en lustros, una zapatilla adidas es la más vendida. Pero rasquemos un poco.

-Los datos se refieren exclusivamente a Estados Unidos. Las ventas en Estados Unidos pueden llegar a ser la mitad de las ventas mundiales, pero son mercados muy diferentes. No serían las más vendidas, sino las más vendidas de Estados Unidos.

-Los datos vienen de NPD, una empresa que registra los datos de grandes grupos de compra, pero dejan de lado las pequeñas tiendas independientes. Los grandes grupos registran la mayoría de ventas de zapatillas, pero hay ciertos mercados marginales que quedan fuera del registro. No serían las zapatillas más vendidas de Estados Unidos, sino las zapatillas más vendidas en las grandes cadenas de Estados Unidos. Eso explica que la sexta zapatilla más vendida sea una Nike Revolution (sin relación con la mítica Air Revolution) que solo conocen los que buscan zapatillas de 45 euros en Carrefour.

Ahí la llevas, la 6ª zapatilla más vendida y no la había visto en mi vida.

-adidas ocupa el primer puesto, pero las nueve restantes son del grupo Nike; Jordan XII en segundo lugar, Converse Chuck Taylor en el tercero, Roshe en el cuarto y Huarache en el quinto. Que una zapatilla adidas sea la más vendida es toda una novedad, pero no podemos inferir de ahí que adidas venda más que Nike.

-Desconozco el motivo, pero el estudio habla de modelos genéricos, no de referencias concretas. En 2016 se pusieron a la venta 12 colores de Jordan XII en tallas de hombre, mujer y niño. De la Jordan XI solo hubo cuatro colores, tres de ellos en versión low. Huarache o Superstar tuvieron decenas de versiones y la Roshe puede suponer cientos de referencias; Roshe One, Roshe Two, Roshe Flyknit, Roshe 365, Roshe Daybreak, Roshe LD… En los datos se mezclan zapatillas de niños, hombres y mujeres en distintas versiones. Si hablamos de referencias concretas, la propia Nike ha anunciado que la Jordan XI Space Jam ha sido el mayor éxito del año, pero en los datos de NPD tiene que competir con cientos de colores de Huarache o Superstar.

Las cifras de ventas pueden ser interesantes para tener una visión global, pero más allá de eso parece que se trata de un modo de completar titulares. Como si no hubiera gatitos en el mundo.

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Sin tener ni una sola cifra oficial, tengo la sensación de que una edición limitada de una zapatilla retro llega a tiendas en cantidades mucho menores que las versiones originales. Por ejemplo, una Jordan I en un color determinado era mucho más fácil de conseguir en 1985 que en 2017. La mayoría de las grandes zapatillas se vendían en tiendas de barrio y en grandes superficies. Hoy esas ediciones solo se pueden conseguir en unidades limitadas, en algunas tiendas de un par de ciudades en toda España.

Obviamente, el objetivo es crear hype, aunque el primer pensamiento es que podría conseguir mucho más dinero con más unidades. Colocar muchas unidades y ganar dinero o pocas y hacer ruido. ¿Por qué la estrategia de 2017 es distinta a la de 1985?

Una zapatilla en 1985 podía ser revolucionaria, pero Nike sabía que después de aquella revolución vendría otra. Entre 1985 y 1988 llegaron a las tiendas Jordan I, II y III, Dunk, Air Max, Air Trainer, Sock Racer y V Series. Una revolución cada tres meses. Y la gente compraba el producto, que es lo mismo que decir que compraban cada revolución.

La masificación del mercado de las zapatillas ha provocado un giro en las ideas. Las masas no quieren revoluciones y tampoco conocen demasiado el producto. Las marcas ofrecen justo lo que el consumidor quiere, más de lo mismo en unidades limitadas. Si todo el mundo consigue el producto deseado el próximo año no habrá nada que ofrecer.

Jugar con ediciones limitadas es dar por hecho que el producto no es suficiente. Nada de revoluciones, apostemos por el hype.

Cada trimestre Nike se sienta con sus accionistas para presentarles datos y asegurarles que el próximo será mejor, algo que durante los últimos 20 años ha pudido cumplir. La batalla de cifras es, como todas las batallas de cifras, un intento de maquillar los datos. Pero siempre hay un momento interesante cuando toma la palabra Mark Parker, Presidente y CEO de Nike. Entre frases vacías y las habituales máximas de Mr Wonderful, Mark Parker suele mostrar algunas perlas.

En esta ocasión Parker separa tres líneas. Innovación, el desarrollo del producto y el mercado en el que se contacta con el cliente. Tres aspectos que quiere doblar en lo que ha llamado Triple Doble.

Respecto a la innovación, Parker habla de una revolución de la amortiguación. Además de la tecnología VaporMax que llegará a tiendas el 26 de marzo, Nike está trabajando en ZoomX, el sistema que hemos visto el proyecto Breaking2 que llegará a tiendas en junio. A finales de verano llegará lo que se anuncia como la nueva generación de sistemas de amortiguación, aunque aun no se ha anunciado ni el nombre. El último gran sistema creado por Nike fue el Lunarlon en 2008, lo que pone en perspectiva la promesa de tres nuevos sistemas en 2017.

El resto de innovaciones presentadas eran evoluciones de Hyperadapt, FlyEase y Flyknit.

En cuanto al desarrollo del producto, Parker se centra en la velocidad de reacción. Tal y como viene siendo habitual en sus últimas participaciones públicas, Parker habla de acortar el desarrollo del producto para responder las necesidades de los consumidores. Y ahí está la trampa. Express Lane es el nombre dado a un nuevo sistema que intenta poner en las tiendas rápidamente las peticiones de los clientes, una especie de “zarificación” de Nike. Pero los dos primeros productos han sido Aptare y LunarCharge, dos zapatillas que han pasado sin pena ni gloria. Lo ideal sería acortar el desarrollo para lanzar nuevos productos, no para copiar lo que tiene éxito.

Y no solo se acortan los desarrollos, también se eliminan referencias. Un 25% de las referencias de Nike solo aportan el 1% de las ventas. Identificar y eliminarlas es el siguiente paso. Mucho se ha hablado de un encuentro Mark Parker-Steve Jobs (de hecho, Tim Cook es Lead Independent Director en Nike a la vez que CEO de Apple). En aquél encuentro Jobs aconsejó a Parker centrarse en un puñado de buenos productos y (literalmente) dejar de hacer mierda. Más allá de que el consejo pueda ser adecuado para el cambiante mundo de la moda, parece que Parker lo está llevando a cabo. Aunque habría que preguntarse cuánta gente dejaría de usar un modelo de zapatillas si fuera tan ubicua como el iPhone. El ejemplo a evitar sería Nike Sportswear, lo que comenzó como una línea para activar fútbol y running y que ha terminado convirtiéndose en una máquina que produce para las masas el sabor del mes.

El tercer punto era el cliente y ahí Nike lo tiene claro. Online ha pasado de ser una pata a ser la base. Más personal, más cercano, algo que ya viene haciendo en la recién inaugurada tienda en el Soho neoyorquino. Pruebas de producto, Running Club, Training Club…

Innovación, acortar tiempos y acercarse al cliente. Una estrategia implantada en Nike en los últimos meses y en los que hasta ahora habíamos visto poca innovación para centrarse en los otros dos puntos. En un difícil momento para la imagen de Nike, la promesa de tres nuevas tecnologías para 2017 es lo único que nos mantiene atentos.

En un momento en el que se diseñan zapatillas para Kanye, Kendrick Lamar, The Weeknd o Rihanna, Nike da un giro de 180º con una zapatilla para Elton John, un cantante pop muy lejano del que se supone consumidor de zapatillas. Las Air Force 1, inspiradas en las armaduras y en las bolas de espejos de las discotecas, parece que no estarán a la venta. Nadie diría que un cantante a punto de cumplir los setenta pueda tener demasiada relación con las zapatillas. Pero las cosas no son tan sencillas.

Elton John es un apasionado deportista (aunque no lo parezca). Habitual en los torneos pro-am de tenis haciendo pareja con Billie Jean King, en la portada de su "Greatest Hits II" de 1977 aparecía jugando al cricket y fue durante años propietario del Watford, un club de fútbol inglés que en 6 años pasó de la cuarta categoría a clasificarse para la copa de la UEFA, en una de las historias más recordadas del deporte inglés. La pasión por el fútbol le venía de familia, su primo Roy Dwight fue un peón de batalla en Fulham y Nottingham Forest. Durante algunos años Elton John intentó llevar su deporte favorito a Estados Unidos replicando el éxito del Cosmos en la costa Oeste con Los Angeles Aztecs (North American Soccer League), un equipo en el que jugaron George Best y Johan Cruyff.

En 1975 Nike estaba intentando ganar visibilidad y diseñó zapatillas especiales para cantantes y actores. Sus zapatillas aparecían en Apartamento para tres o Los Ángeles de Charlie y Elton John fue uno de los afortunados que recibió una edición especial diseñada por el histórico Geoff Hollister, el empleado número 3 de Nike. El propio Hollister cuenta una anécdota sobre Elton John. Fue en Londres, cuando ambos coincidieron en un ascensor y Hollister se vio obligado a presentarse como el hombre que había fabricado sus zapatillas unos años antes. Hablaron de atletismo, tenis, fútbol y zapatillas y aquél intercambio concluyó con la promesa de que Elton John le devolvería la visita en Oregón.

Un año después Hollister recibió una llamada, Elton John estaba ensayando en el Portland Coliseum y ofrecía entradas para los trabajadores de Nike. Como elegante respuesta, Hollister le propuso que pasara por los almacenes para llevarse algunas zapatillas. Lo que no esperaba es que el staff de Elton John cargara a su cuenta 16.000 dólares en producto. Durante algunas horas, la tarea de Hollister fue tratar de ocultar el desfalco.

Esa noche Elton John abrió el concierto dando las gracias a sus amigos de Nike. Y por supuesto el resto de la gira llevó Nike.

Una zapatilla de adidas y Raf Simons ha demostrado tener más historias detrás que la mayoría de "sneakers" clásicas, aquellas de las que nos cuentan mil batallas.

La Ozweego Bunny es la última (hasta ahora) colaboración entre adidas y Raf Simons. La saga Ozweego comenzó en los noventa como modelos específicos de running de gama media y Simons se apropió de una mediasuela ya en desuso, con ForMotion, para sus nuevos diseños (adidas dejó de usar el sistema ForMotion en calzado hace algunos años, pero del motivo mejor no hablamos).

El nuevo color da un paso más con solo unos detalles. Lazada doble y frases impresas sobre la zapatilla. ¿Motivo? En 2014 Raf Simons reconvirtió su marca en una colaboración completa con el artista Sterling Ruby y ahí todos calzaban unas gigantescas botas. Bueno, todos no, Sterling llevaba unas Saucony y Raf Simons variaba entre Ozweego y Stan Smith.

Aquello no era nada nuevo, en su línea habitual de apropiación de subcultura, Raf Simons había versionado las clásicas Bunny Boots, un diseño creado para el ejército americano para soportar temperaturas bajo cero en la guerra de Corea, popularizada en Alaska.

Aquella bota blanca era capaz de soportar temperaturas de hasta 50 grados bajo cero y era compatible con el uso de esquíes y raquetas de nieve. El origen del nombre tiene dos versiones, la primera tiene que ver con el tamaño de las botas, que recordarían a Bugs Bunny. La segunda es más bucólica; ciertos conejos de zonas frías cambian el pelaje de invierno comenzando por las patas, por lo que hay un momento en el que parecen tener botas blancas.

Las dos mayores innovaciones técnicas de las Bunny Boots son los materiales aislantes que forraban el interior y la válvula que trataba de mantener la presión en los vuelos (sí, válvulas en las zapatillas 40 años antes que las Reebok Pump).

Las Bunny Boots tenían otro elemento distintivo: instrucciones directamente sobre la zapatilla, algo relativamente habitual para condiciones extremas. Algunas botas de alta montaña identifican claramente cuál es la derecha y la izquierda porque la falta de oxígeno impide pensar con claridad. Las Bunny Boots en ocasiones eran utilizadas por militares sin mucha experiencia en la nieve, cualquier ventaja funcional debe ser explicada con claridad. Como las chaquetas M-1 y M-65, los pantalones cargo, las Desert Boot o las camisetas de rayas, las Bunny Boots pasaban del uso militar al civil apoyándose en la funcionalidad. Como ocurrió con las German Army Trainers, cientos de marcas usaron el diseño popularizado por los militares para lanzar sus propias Bunny. Cientos de marcas usaron el diseño de aquellas botas para uso civil y la Ozweego de Raf Simons daba un paso más.

Las Ozweego Bunny tienen poco de militar y menos de funcional. Es cierto que el padre de Raf Simons era militar y analizando en profundidad pueden verse detalles en sus colecciones. Lo que nos queda por saber es cómo unas botas diseñadas para militares en climas extremos llegaron hasta la paleta de un diseñador belga.

Los skaters compran poco pero venden mucho. Solo unos pocos patinan, pero son muchos los que se fijan en ellos. Que se lo digan a Supreme, que lo tuvo claro desde el primer día; para vender a muchos adolescentes hay que vestir a unos pocos skaters. El estilo de vida asociado al mundo del patín es uno de los elementos que se siguen repitiendo como símbolo de rebeldía y por eso mismo Nike tuvo muchos problemas para entrar en el skate en los noventa.

En 2002 Nike eligió una nueva estrategia. Durante los ochenta los skaters profesionales patinaban con las mejores zapatillas de baloncesto ¿no tenía sentido recuperar aquellas siluetas? Lo hizo ganándose a las pequeñas tiendas del patín. Cuando Nike quiso entrar en el golf contrató a Tiger Woods, cuando entró masivamente en el fútbol fichó a Ronaldo, pero el skate necesitaba otro estilo. Desde abajo, con ediciones pequeñas, en los parques, no en la tv.

La zapatilla estrella era la Dunk, una zapatilla que ya había sido histórica en los ochenta en el baloncesto que los skaters la habían hecho suya. Tenía una historia real relacionada con el patín, solo necesitaba algunos pequeños cambios funcionales para ser perfecta. Cambiaron la lengüenta para acolcharla, le colocaron Zoom bajo la plantilla...y funcionó. Sandy Bodecker, un histórico de Nike que viaja constantemente desde el skate al atletismo, fue el encargado de que llegaran a las tiendas. Ediciones especiales para pros (Richard Mulder, Danny Supa, Reese Forbes, Gino Ianucci), colaboraciones (Zoo York, Supreme, Medicom) o ediciones temáticas (California, Phil Knight...). Aquellas Dunk SB popularizaron un nuevo lenguaje que nos hablaba incluso a través de los colores de las cajas.

El 15º aniversario de las Dunk sirve como excusa para recuperar alguna de aquellas historias. Una Dunk Elite Low renovada con una unidad Zoom de mayor tamaño y un upper aligerado y sin costuras, así como versiones High de aquellas ediciones especiales. Recuerdos de una época dorada.