Marca Revelación 2015: Diadora

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Hace unos meses Dadora era una marca de viejunos, debías tener buena memoria para recordar las botas de color del balón de oro George Weah, los uniformes de los noventa de la selección italiana de fútbol, las zapatillas post-Nike de Sebastian Coe, los outfits imposibles de Guga Kuerten, las celebraciones de Ayrton Senna, las ultra-high-top de James Donaldson en la NBA o la relación zapatilla Diadora-textil Fila de Bjorn Borg, Boris Becker y Guillermo Vilas. Nunca fue una marca especialmente deseada, pero se trataba de un producto muy digno con el toque de clase que exigen los casuals.

2015 ha sido el año en el que Diadora ha vuelto a las calles. A los pies de los sneakerheads, pero por algo se empieza. La explosión del running no ha llegado a Diadora, que hace algunos años intentó una vuelta a lo grande con el maratoniano Gelindo Bordin. En el fútbol ha perdido gran parte del prestigio que tuvieron en los noventa. En el rendimiento solo les queda el ciclismo. Pero los sneakerheads han mordido el anzuelo y no paran de hacerse fotos en charcos, en escalones, con el pinroll bien cuidado.

Diadora ha seguido punto por punto la estrategia de Asics. Ediciones especiales, unidades limitadas, colaboraciones. Y esperar que el fenómeno cuaje y sean las masas las que compren Diadora. Por ahora estamos en el primer paso, cuando ves más Diadoras en Instagram que en las calles. Pero al menos han conseguido hacer ruido. Si hace 20 años me llegan a decir que la gente haría cola por unas Diadora me hubiera sorprendido. Bueno, en realidad me sigue sorprendiendo ahora mismo.

Lo que realmente me gustaría es poder ver en tiendas las Clarks Originals o Under Armour, o que Puma tuviera la repercusión que merece. Pero mientras todo eso pasa, habrá que conformarse con la realidad. En cualquier caso, un aplauso para todas las marcas que intentan volver. Lo malo es que ahora cuando pones Diadora en google salen más cuernos que atletas.