Nike va del rosa al amarillo

Los Juegos Olímpicos tienen un problema fundamental: el Comité Olímpico y su afán por controlar la publicidad. Una marca cualquiera puede pagar a un deportista o una federación pero nunca podrá usar como publicidad nada relacionado con los Juegos Olímpicos. Los propios atletas deben firmar la regla 40 "ningún competidor, entrenador, instructor o funcionario que participa en los Juegos Olímpicos puede permitir que su persona, nombre, imagen o actuaciones deportivas sean explotados con fines publicitarios durante los Juegos Olímpicos". Eso implica que ningún deportista puede darle visibilidad a la marca que le paga.

Por eso las marcas intentan hacerse visibles sin entrar en conflictos con el Comité Olímpico Internacional. En 2012 Nike lo hizo con el color. En una competición en la que era casi imposible mostrar un swoosh fuera de lugar, al menos podías saber que si las zapatillas eran de un amarillo neón, posiblemente fueran Nike. Una idea desarrollada por Martin Lotti, el diseñador de las Air Max 360.

En 2016 Nike da un paso más, no será un color sino una combinación que va del rosa al neón o para ser más específicos, del hyper punch pink al volt. Visibilidad extra.

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