Recordando a Gary Warnett

Seguía a Gary Warnett antes de saber quién era. En una época sin internet, yo era un fanático que una vez a la semana entraba en una biblioteca y guardaba en un disquete las páginas que podía de Crooked Tongues para poder leerlo todo al llegar a casa. Crooked Tongues era EL ejemplo y aprendíamos de zapatillas leyendo revistas de música o moda. Tardé un tiempo en descubrir que uno de los primeros libros sobre zapatillas había sido editado por la gente de Crooked Tongues. Tenía sentido.
Gary Warnett, el nombre, lo descubrí luego, cuando aprendí que el tipo que escribía en Crooked Tongues lo hacía también Complex, Highsnobiety, Proper, 032c o cualquiera de mis revistas favoritas. Siempre escribía sobre zapatillas, pero daba la impresión de que siempre había algo más.

Gary era algo más joven que yo y siempre tuve la sensación de que él no pertenecía a este mundo de las zapatillas. Supongo que por la edad también compartíamos referencias. Es más fácil llegar al mismo lugar cuando has recorrido el mismo camino. En algunos obituarios se habla de él como una enciclopedia de las zapatillas, un modo muy desafortunado de catalogar su conocimiento. En una enciclopedia encuentras datos y no era eso lo que encontrabas en Gary, de hecho no era demasiado fiable con fechas y colores. Tampoco importaba demasiado, su habilidad era obviar las informaciones oficiales y bucear en otras fuentes de información para dar una visión que iba más allá. Los datos oficiales ya los colocaba en las notas de prensa que escribía para algunas marcas.

Mi obsesión por las publicaciones de Gary Warnett se iba haciendo conocida. Conseguí que la gente que me rodea viera normal gastarme 20 euros en los gastos de envío de una revista para leer un solo artículo de Gary. En ocasiones algunas marcas me han pedido información sobre un tema apelando “al Gary Warnett que llevo dentro”. Llegué incluso a cruzarme algunos emails con él en el que incluso le descubrí una zapatilla dorada que la liga de baloncesto española otorgaba como premio al mejor anotador.

En 2014 estaba alojado en un hotel barcelonés y tras la puerta del ascensor apareció Gary Warnett. Era el momento de parecer un fan total y lo hice. Un admirador, un esclavo, un amigo y un siervo.

Un tiempo después Warnett presentaba un nuevo trabajo con el diseñador Marc Dolce y Nike nos cedió una espacio para que pudiéramos charlar con ellos. Gary me reconoció como el tipo del ascensor y la media hora que debía compartir con Warnett y Miss Kleckley acabó convirtiéndose en casi una hora de un diálogo que funcionaba como una mesa de ping pong. Hablamos de la colección de zapatillas de Jumi, de Seinfeld, Peter Fogg, ACG y del libro de Nike en el que acababa de colaborar, Genealogy of Innovation, que pedí que me firmara. No sé si intentaba que me sintiera más cómodo, pero aseguraba que era la primera vez que firmaba un autógrafo.

Gary Warnett contaba historias. Su trabajo tiene un poco de historiador, algo de escritor y mucho de absoluto loco por las zapatillas. Mi primera pregunta fue, precisamente, cómo debía presentarle. ¿Un escritor especializado en zapatillas? No le convence demasiado. Un fanboy, me dice. Hay gente capaz de memorizar la fecha en la que se lanzó cada zapatilla o el número de colores de la versión original. No esperes ese tipo de habilidades en Gary Warnett. Lo suyo es una visión global de las últimas décadas, una visión que te permite conocer cada uno de los cambios que se producen en el mundo de las zapatillas, incluso adelantarte a ellos.

Hablamos de baloncesto, de cómo los 80 crearon los clásicos y los 90 crearon una revolución “pero la innovación de 1990 a 1997 fue increíble. Los jugadores que llevaban Nike como Jason Kidd, Gary Payton, Kevin Garnett o Scottie Pippen eran muy abiertos a cualquier innovación. Y era una innovación funcional que provocaba cambios estéticos”.

“Las zapatillas en esa época eran muy extrañas, no creo que pudiéramos ver zapatillas así ahora en cuanto a diseño. Ahora la gente lo vería en Instagram y diría “esto es basura”, la gente es más crítica ahora. En los noventa la gente veía las zapatillas y las probaba. No me imagino que una Foamposite pudiera aparecer hoy día si no lo hubiera hecho antes. No creo que la gente la aceptara”.

Pero llevaba unas Air Force 1.

“Cuando una zapatilla se vuelve a lanzar y se hace bien, te recuerda a la primera edición, no le hace daño. Si se hace mal, hace daño a la propia y al nuevo diseño. ¿Sabes la saga de Star Wars? Es horrible, va directo a tus recuerdos y los destroza. En running tengo mi propias ideas porque no creo que se estén haciendo buenas reediciones, con muchos cambios en la forma, pero en baloncesto sí que estamos viendo buenas reediciones (Foamposite, Zoom Flight 95, Huarache) y hacen un buen trabajo con ellas. No han arruinado mis recuerdos".

Gary me responde hablando de recuerdos, pero deberíamos hablar de innovación ¿lo retro no está relacionado con la nostalgia más que con la innovación?

“Eso abre otra dimensión a la pregunta. En los 90 entrabas en una tienda y podías ver cosas que no habías visto antes. Cuando alguien diseña sportswear debe tener inspiraciones de diferentes lugares. Pero los diseñadores que trabajaban con zapatillas de rendimiento en los 90 no tenían ningún interés por lo que se llevaba en las calles.”

Durante todo esa semana me crucé con Gary en cien momentos. Y cada cruce de palabras terminaba en Peter Fogg. Un diseñador de Nike recientemente retirado que seguía hasta el extremo ese principio que acaba de citar. Fogg es el autor de Air Minot, Albis, Humara, Sertig o la Hyperdunk 2013. Alguien que se inspiraba en la naturaleza o en cualquier tipo de maquinaria, pero siempre con un fin; resolver problemas basados en el rendimiento.

“Peter Fogg era un diseñador que creaba modelos de rendimiento y que no entraba en ningún tipo de celebración del pasado. Siempre miraba al futuro. He diseñado esto ¿cómo puedo hacerlo mejor? Mantener el diseño en ese lugar es lo que le hacía un genio. Es muy complicado encontrar algo realmente nuevo como la Kobe 9, Flyknit…”

A Gary se le iluminan los ojos hablando de Fogg, Sertig o Albis. ¿Echas de menos ACG?

“Cada día. Posiblemente fuera la colección más atrevida. No sé si daba beneficios, pero cada persona que lo compraba lo amaba, creo que es uno de los mejores momentos de la historia de las zapatillas. Incluso la gente que venía del Hip Hop llevaba Revadercci. ¿Compraría ahora la gente un producto así? Pongo algunas de esas zapatillas en Instagram y la gente me dice que son zapatillas de padre, incluso puedes encontrarlas baratas, nada que ver con una Jordan original. Lo echo de menos, de hecho me gustaría que volviera con nuevos materiales. Ideas ACG con Hyperfuse o Gore Tex”.

No solo Nike, el resto de marcas se han olvidado de ese tipo de riesgo en sus colecciones. ACG se enfrentaba a nuevos problemas, ya que se trataba de zapatillas que debían servir para practicar multideporte en un entorno agresivo. Aquellos nuevos problemas conllevaban nuevas respuestas. Por ejemplo, los primeros corredores de montaña no sabían si debían usar zapatillas de running o botas de montaña. Eran nuevas exigencias las que provocaban nuevas ideas. “Ese es el lugar en el que debería estar ACG hoy. Una zapatilla que no busca imagen sino rendimiento”.

Peter Fogg sigue apareciendo en la charla. Tardé 10 años en enterarme de que la Air Max estaba inspirada en el centro Pompidou. Ahora conocemos la inspiración antes de ver la zapatilla. Primero el storytelling, luego la zapatilla.

“A veces me pregunto cuándo las historias entraron en el mundo de las zapatillas. He estado trabajando con Nike en contar esas historias, me hacían llegar una historia para que escribiera sobre ella y a veces me pregunto si hay algo de creación de mito en todo esto. ¿No existía la Air Max antes de la historia del Pompidou? Y ahora déjame que te haga una pregunta ¿te aburre que cada zapatilla tenga una historia que contar?”

Ahora soy yo el que responde; no me aburren las historias, me aburren las malas historias. Warnett vuelve a Fogg.

“La Terra Humara de Peter Fogg es una de mis zapatillas favoritas. ¿Sabes la historia de la Humara? Los paneles laterales están inspirados en los frenos de disco de una moto. No era un elemento estético. Reparte la tensión de una manera uniforme, como lo hace un freno de disco.

“En lifestyle me parece bien una Zoom Rookie inspirada en zapatillas anteriores de Penny Hardaway, pero eso es todo lo lejos que quiero llegar con el storytelling. Debe quedarse en lifestyle. Si tiene una historia está bien, pero deberías coger una zapatilla, ponértela y decir WOW antes de que alguien te cuente ninguna historia. La zapatilla te debería gustar sin necesidad de que nadie te cuente nada.

En los 80 la única historia válida era la tecnología. No había nada mas, las historias las creaban los consumidores ¡Ahora las marcas incluso te dan los motes de las zapatillas! Tu deberías darle nombre a las zapatillas. Debería ser el consumidor el que una los puntos”.

Gary Warnett, el hombre de las historias, el cuentacuentos de las zapatillas, nos invita a vivir las zapatillas antes de contarlas.

Descanse en paz.

  • Paulo Ibarra

    Excelente nota, me encanto leerla y muchas veces pienso que es un poco vender humo que todo nuevo diseño/zapatilla tiene que contar una historia. Se pierde la espontaneidad a mi entender haciendo todo muy repetitivo. Son zapatillas… solamente.

  • blackrabbot

    Como anécdota,he de admitir que no conocía mucho de lo que había escrito, probablemente algo habría leído pero nunca he prestado demasiada atención a los autores (con excepciones, ejem). Pero hace un par de días me di cuenta al ver una camiseta homenaje de Supreme, que seguía a Gary Warnett en instagram. Y ahi poco texto se puede leer, pero quedaba bastante claro que sabía del tema. DEP