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Dos Air Max que también celebran su día

El skate siempre ha sido un deporte goloso para las marcas por su influencia en la moda y Nike intentó entrar en el mundo del patín en varias ocasiones antes de conseguirlo bien entrado el siglo XXI. Su éxito llegó adaptándose a la cultura del skate con Nike SB, pero unos años antes ya probaban sus estrategias en Savier, una marca que Nike compró como banco de pruebas. En Savier estaban Brian Anderson, Stefan Janoski y Brad Staba, tres nombres que luego pasaron a Nike SB. 

Los diseños de Savier iban justo en la dirección contraria a la mayoría de las marcas de skate durante los años 2000/20004, con descaradas inspiraciones en Nike como la Savier Trainer (más tarde Nike SB lanzaría sus propias Trainer SB). En Savier se probaron también algunos de los materiales que luego veríamos en Ecue o Zoom Tre. 

Pero uno de los modelos más escondidos de la historia de Savier es la Staba, en la que aparecía Air Max, una tecnología de su marca nodriza, Nike. No es la única vez que hemos visto cámaras de aire en zapatillas de skate (DC, Osiris), pero en esta ocasión se trataba de un préstamo completamente legal. 

Un caso parecido al de Cole Haan, una marca que durante muchos años fue propiedad de Nike. Además de Free y Lunarlon, Cole Haan usó Air incluso en zapatos de tacón y lanzó unas Air Conner con unidad Air Max, una idea que Prada llevó al límite un tiempo después con las Levitate.

Savier Staba y Cole Haan Air Conner, dos desconocidas Air Max que deberían celebrar hoy su día. 

Maestros del Aire

Stevey_London_Pinwheel overheadNunca me han interesado los coleccionistas. En mis primeros 20 años de loco por las zapatillas nunca escuché a nadie hablar de coleccionismo. Hubo un momento en el que empezó a parecerme curioso porque conocí a coleccionistas que eran auténticos apasionados que habían tenido zapatillas y habían intentado mantenerlas en buen estado. Pero ahora mismo decir que eres coleccionista quiere decir que tienes dinero y tiempo para pasar en ebay y derivados. Disfruto mucho hablando con gente que corrió con unas Mariah originales, pero no me interesa nada alguien que se las compra en ebay para completar su colección.

Durante mucho tiempo las marcas no prestaron atención a los coleccionistas y por eso me ha sorprendido mucho el video de Nike para el Air Max Day. Un puñado de de coleccionistas de distinto pelaje que van desde lo interesante hasta lo vergonzoso. Mauricio conoció las Air Max en 2010 y ahora tiene un arsenal. Prince canta «In September, my cousin tried reefer for the very first time. Now he’s doing horse – it’s June».

Stevey tiene una colección increíble, pero quiere que todo el mundo se pare por la calle para admirar sus zapatillas y le gustaría ser enterrado en una ataúd con forma de AM1. G-Ken pasó hambre para comprarse unas zapatillas y estuvo 11 horas de cola para conseguir las Zero (un inciso, para casi cualquier zapatilla en Madrid hay colas de 4 días).

Lo siento, pero no me siento identificado con nada de eso y no sé qué beneficio obtiene Nike de mostrar a gente que prefiere comprar zapatillas a comida. Al menos Lalla dice «no soy solo una coleccionista de zapatillas, soy una apasionada de las zapatillas». Y Tinker cierra con un «el producto es algo que se vive». Pero me da la impresión de que todas esas Air Max están encerradas y sin vida.

Nike Air Max Day: la historia de HTM

El próximo Air Max Day tendrá tres protagonistas, tres nombres imprescindibles que acercarán sus ideas a las Air Max y les impondrán sus siglas como sello, HTM. Lo que comenzó como una código interno entre ellos acabó siendo el nombre de sus trabajos conjuntos. Todos sus trabajos se desarrollan en un entorno cercano lo que les obliga a crear ediciones muy limitadas en número y con un proceso muy diferente al producto de línea. Para el Air Max Day prometen algo grande. ¿Quienes son HTM?

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-La H es de Hiroshi Fujiwara. Un mito de la creación de marcas (GoodEnough, Fragment, Head Porter, Sophnet…) más cercano al estilismo que al diseño, comenzó a colaborar con Nike en 2001 con cuatro siluetas, Seismic, Air Max 120 y dos Humara.

 

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-La T es de Tinker Hatfield. Atleta entrenado por el fundador de Nike, Bill Bowerman. Arquitecto y diseñador de Air Max, Trainer I y algunas de las Jordan más recordadas.

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-La M es de Mark Parker, CEO y Presidente de Nike, entró en la compañía en 1979 y trabajó junto a Tinker Hatfield en el desarrollo de la Serie V o las Air Max.

 

El primer encuentro del grupo se produjo en 1998 cuando John C. Jay de Wieden & Kennedy (la agencia de Nike) presentó a Hiroshi y Mark. Fujiwara ya colaboraba con Stussy,  Jun Takahashi o Eric Clapton. Fue Mark el que se encargó de que en su próximo encuentro estuviera presente Tinker Hatfield. Y allí nació HTM.

Mark Parker preguntó a Fujiwara qué haría si tuviera el control del diseño en Nike y de su respuesta nació su primer trabajo conjunto. Quería elevar los productos icónicos y es justo lo hicieron con la Air Force One. Con una edición limitada, a la venta en un puñado de tiendas, el precio no era una restricción. Bueno, supongo que decirle NO al CEO de tu empresa debe ser dificil. En 2002 las zapatillas de lujo aun eran una rareza y Nike supo utilizar aquellas AF1 HTM como ejemplo de innovación.

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Así nacieron, por ejemplo, Court Force (zapatilla con la que patinó Fujiwara en los ochenta), Woven Boot, Presto Roam, Macropus, Moc Mid o Air Woven. No solo se trataba de elevar, también mirar al futuro con modelos como la hoy reconocida Sock Dart, que en 2004 era todo un ejercicio de diseño y una prueba de lo que podría ser el futuro con la creación de tejidos computerizados. Los que vieron en la Sock Dart el principio de algo, no se sorprendieron con la llegada del Flyknit y desde HTM tuvieron sus propias versiones de Racer y Kobe IX y X.

HTM, lo que parecía un encuentro espontáneo, se convierte en un agitador. Ahora solo falta ver qué prepara para el Air Max Day.

Kickstories: Nike Air Max 360

Por fín la air max de 2006 traía algo nuevo. Era la primera vez que se eliminaba por completo la espuma, convirtiendo la entresuela en lo que Nike había buscado desde la primera cámara de aire; una zapatilla con la que pudieras andar sobre aire. La espuma se deforma con el uso, el aire no. Una zapatilla con aire debía ser más ligera y duradera.
Martin Loti fue el encargado del diseño y repitió el mismo esquema de siempre, mirar al pasado con vistas al futuro. Para ello tomó una idea de la Max 87 (la pieza que la rodea desde el talón a la puntera) como base. De la 95 tomó el degradado en capas, aunque esta vez tenía una función distinta. Las piezas laterales estaban agujereadas mediante laser para permitir la transpiración.
La entresuela formada por una gigantesca cámara de aire, sólo tenía el extra de una pieza en el talón para darle estabilidad. Pero no era sólo una cámara de aire de mayor tamaño. Hasta entonces se fabricaban por inyección de plástico, un proceso que recuerda a llenar un globo. La nueva cámara de aire se creaba por termoformado y permitía crear distintas formas e incluso estrías de flexión, haciéndola tan flexible como otra zapatilla con espuma.
Al diseñador Martin Loti le gusta dejar pistas en sus diseños. No sólo estampó la línea completa de las Air Max en la plantilla, también quiso que el nacimiento de su hijo quedara reflejado en la zapatilla. En el tirador del talón, 16 puntos forman un círculo que rodea dos barras recordando el 16 de Febrero.
Puesta a la venta a un precio estratosférico y con una gran campaña publicitaria, tuvo muchos colores y versiones y la entresuela se colocó en todas las Air Max anteriores para crear una colección única. El nombre 360 venía de la Air Max 180, ahora ya podía verse aire desde todas las direcciones. Una versión más barata se convirtió en Air Max 180 (la misma entresuela en el talón, pero espuma en la parte delantera) y tanto la 360 como la 180 también tuvieron modelos de baloncesto.

Kickstories: Nike Air Max 2003

A partir de 1997 se produce el estancamiento de la línea Air Max. Parecía que no había más trabajo que hacer, una vez que la cámara de air visible ocupaba la entresuela y sólo se apoyaba en una pequeña superficie de espuma. Las Air Max de 1998 y 1999 jugaban con distintas posibilidades de la parte superior, pero los verdaderos avances los habíamos vivido ya. En 1999 hubo incluso un último intento de hacerle creer a los corredores que podría ser su zapatilla perfecta.
La Air Max de 2003 seguía utilizando la misma entresuela que su predecesora de 1997. Parecía imposible que una marca que presumía de innovación mantuviera 6 años un diseño tan parecido, contentándose con variar el corte y crear un nuevo logotipo. Al menos la de 2003 era la más ligera de la historia por el material utilizado, el Teijin, una piel sintética que sólo se había visto en botas de fútbol. Y esa era su principal inspiración.
Se trataba de eliminar todo lo posible de una Air Max para que siguiera funcionando y Martin Lotti hizo el trabajo. Eliminadas del todo sus aspiraciones de zapatilla de running, se diseñaban para convertirse en un icono de las calles. La Air Max de 2004 tuvo un diseño tan parecido a la de 2003 que puede decirse que no era más que algunos cambios en el diseño del corte y los tejidos. Después de haber probado con Tuned y dándole un nuevo estilo a la línea, parecía que la única opción era seguir avanzando era eliminar por completo la espuma.

Kickstories: Nike Air Max 97

En la Air Max 95 ya se había conseguido colocar cámaras de aire delante y detrás. Parecía un imposible conseguir que toda la entresuela tuviera cámara de aire, pero algo cercano a ese sueño llegó muy pronto, sólo dos años después. La Air Max 97 sólo mantenía pequeños trozos de espuma sobre la cámara visible con dos presiones diferentes (baja presión en el talón, alta presión en la zona delantera).
Diseñado por Christian Tresser, uno de los involucrados en el diseño fue Fred Dojan, que actualmente parece más interesado en encontrar el lugar más ecológico para los diseños de Nike. La parte superior se inspiró en el tren bala japonés, aunque no se trate precisamente de una zapatilla rápida. Se siguió la idea central marcada por Sergio Lozano en 1995, por lo que la zapatilla está surcada de pequeñas piezas montadas linealmente la una sobre la otra. El acabado reflectante le daba el impacto visual que acostumbran las air max. En plena era tecnológica que miraba al milenio, solo Moby se atrevía a usarlas vestido con traje.

Kickstories: Nike Air Max 95

Nike siguió investigando para mejorar sus cámaras de aire visibles y en 1995 tenía listo algo más. Por una parte, hizo con las cámaras algo parecido a lo que se hace con las espumas tradicionales. Para mejorar la estabilidad se usan dos densidades distintas. Nike creó cámaras de aire con dos presiones distintas para facilitar una transición de la pisada. Eso es algo que no todo el mundo vió.
Lo que si pudo ver todo el mundo es que, por primera vez, había aire visible en la parte delantera. Cámaras delante y detrás.
Curiosamente, el diseño rompió con todo lo anterior. Hasta ahora el elemento central era el Air Max y el corte intentaba ser más evasivo. Sergio Lozano se basó en estudios de anatomía para imitar la estructura del pie. Tendones y huesos quedaban reflejados en la Air Max 95. Las piezas que rodean la zapatilla actúan como fibras musculares. La ojetera pasaba a ser ghillie, con una tira que le daba soporte y llegaba desde la suela hasta el cordón y éste quedaba casi tapado cerca de la puntera por una pieza integrada en la lengüeta que actuaba como elemento reflectante.
El color era igualmente impactante. Desde tonos blancos, la zapatilla se iba degradando hasta llegar a una entresuela negra, algo no demasiado habitual entonces. Sergio Lozano siguió el camino opuesto al de Tinker Hatfield, que había simplificado hasta el máximo el diseño del corte para centrar la atención en la cámara de aire visible.
La primera edición en gris y neón se agotó rápidamente (al menos en Estados Unidos) y Nike, en uno de esos extraños movimientos que tan bien suele hacer, se negó a reeditarla en los los colores originales. Esos colores y el logo Air Max de la lengüeta quedaron como señas de identidad de una zapatilla que no ha sido maltratada por las reediciones y que incluso suele tener la opción de personalización en NikeiD.

Kickstories: Nike Air Max 93

Una de las air max más ignoradas ha sido la que salió a la venta en 1993.
En Nike había una pregunta en el aire desde 1979, año en el que se creó la primera zapatilla con cámara de aire (puedes ver su historia aquí). Si una pequeña bolsa de aire encapsulada en la entresuela hacía que la zapatilla fuera mucho más efectiva ¿cómo se comportaría una entresuela que fuera todo aire?
Con esa idea las cápsulas de Air Max fueron creciendo y quitando sitio a las espumas que habitualmente se usaban (y usan). Lo que nadie podía conseguir es que pudieran situarse en el talón y esa fue la misión de Perry Auger, un ingeniero que pensó que podía hacerse imitando el modo en el que se fabrican las botellas de leche. Fabricadas por inyección de plástico, Auger llevó su idea de las botellas de leche a las suelas de las zapatillas. Y funcionó. Bruce Kilgore puso su experiencia con las Air Force One y Air Max 180 y el toque toque final fue Tinker Hatfield diseñando una parte superior que heredaba patrones de las anteriores air max. De un modo completamente nuevo, evolucionó la lengüeta integrada de la 180 para crear un botín que se ajustaba al pie. El resto, malla en la puntera, un talón más rígido con una pieza plástica y zonas de ventilación en los paneles laterales. Un diseño demasiado minimalista que no ha entrado en la ruleta de actualizaciones retro con miles de colores ni ediciones especiales.
Aunque actualmente se le conozca como Air Max 93 por el año en el que se puso a la venta, en su momento el nombre oficial era Air Max 270, continuando el juego de grados que comenzó con la 180.

Kickstories: Nike Air Max 180


Desde su aparación, las cámaras de aire visible de Nike se habían mantenido casi inalterables. Su paso por distintos modelos variaba algo en tamaño y posición, pero poco más se podía hacer. El siguiente paso se dió en 1991 con el Air Max 180, una cámara que colocaba el doble de aire, haciendo que fuera visible en 180º, lo que acabaría dándole nombre a la zapatilla.
Una vez creada la innovación, había que vestirla, y de eso se encargaron dos diseñadores que sabían mucho de aire; Tinker Hatfield (Air Max, Air Jordan III) y Bruce Kilgore (Air Force One, Air Jordan II). Ellos sabían que lo nuevo y espectacular estaba en la mediasuela y crearon un corte sencillo, rodeando la cámara de una pieza de color impactante. En el interior, la lengüeta se convertía en un botín interior que rodeaba el pie, en un diseño que avanzaba algo de lo que luego veríamos en las Huarache.
El mismo tipo de amortiguación tuvo versione de baloncesto para Charles Barkley o David Robinson, y se promocionó con una brutal campaña de publicidad dirigida por distintos realizadores situados lejos del mainstream como David Cronenberg, Alex Proyas o Evert de Beijer. El resultado contentó más a artistas que a deportistas.

Kickstories: Nike Air Max 90

Cuando Tinker Hatfield se enfrentó a la tarea de actualizar la Air Max original, la situación en Nike era algo distinta. La revolución que supuso el Air Pack catapultó la imagen de la marca, que ahora era percibida como algo creativo e innovador. Nike y Tinker Hatfield habían seguido desarrollando la idea Air Max en un modelo más estable (Air Stab) y más ligero (Air Max II), pero ahora había que darle una vuelta de tuerca al diseño. Los corredores suelen ser más tradicionales a la hora de probar nuevos productos, por lo que los mismos que en su día criticaron a la primera Air Max como algo demasiado diferente, ahora le pedían que no la cambiara demasiado.
Tomando elementos de la Air Max II (ahora llamada Light) los colocó como base de la nueva Air Max convirtiendo la pieza plástica de la ojetera en su elemento diferenciador. Y si la cámara de aire era lo que le distinguía, habría que hacer algo para que fuera más identificable aún y la enmarcó en una pieza en rojo brillante.
En 1990 las Air Max aún se veían en pies de corredores, pero la larga vida de éstas se debe a las continuas reediciones e híbridos.