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Kickstories: Nike Sock Racer

Otra de las ideas locas de Bill Bowerman, fundador de Nike, era crear una zapatilla lo más ligera posible. Su sueño era fabricar una zapatilla que se desintegrara durante la carrera, dando el soporte necesario sin un gramo extra. Bruce Kilgore, el diseñador de las Air Force One, mostró su versatilidad con las Sock Racer, tomando un calcetín ajustado y colocándole un compuesto de mediasuela y suela de una pieza (adelantándose años al 3D de reebok). La parte superior era innovadora al eliminar los cordones y sustituirlos por cinchas. La parte más cercana al suelo carecía de pegamentos al estar realizada en una pieza. Evidentemente, la durabilidad no era alta, pero planteada como zapatilla de competición, su uso era puntual entre los corredores, que la reservaban para las carreras. Creada en 1985, podía verse en carreras populares a principios de los noventa, aunque sobre todo podía verse su influencia en toda una gama de modelos Huarache que aparecieron en los noventa con la licra como principal material.

Kickstories: Nike Air Yeezy

Yeezy es uno de los nombres que utiliza Kanye West, un productor, rapero y diseñador que siempre ha intentado escaparse de ciertos estereotipos, aunque no ha dudado en fomentar otros. Contra la historia mil veces contada de la escapada del gueto, Kanye planteaba la historia de una familia de clase media con un padre diseñador gráfico y una madre profesora universitaria.

Nike es una marca deportiva. Debe intentar la mejora del rendimiento. Mientras otras marcas no han dudado en girarse hacia la moda, Nike nos intenta convencer de que todas sus colecciones están relacionadas con el deporte. Por eso sus contactos con otros mundos no pasan de la anécdota bajo cuerda. Desde sus comienzos, aunque hicieran todo lo posible para que Elton John o Los Ángeles de Charlie llevaran Nike, nadie debía sospechar que su relación iba más allá. Muchos años después, Jay Z o Pharrell tuvieron versiones especiales de Air Force One, pero adidas ya tenía bien claro que Run DMC, Katy Perry o Jeremy Scott eran tan importantes como David Beckham a la hora de vender.

Con Kanye West todo cambió. O quizás fue Mark Parker el que hizo que todo cambiara. Desde que se convirtió en CEO de Nike, sus pasos siempre han ido encaminados a unir las facetas en las él mismo destacó, deporte, diseño, arte y beneficencia. Kanye se convirtió en el primer no atleta en tener una zapatilla con su nombre, la Nike Air Yeezy, más allá de ediciones especiales de modelos ya existentes. ¿Por qué Kanye? Hay algunos datos que le hacen distinto al resto de raperos, como el hecho de abandonar su vida para dedicarse unos meses a ser becario en Fendi o que su fallida línea de ropa se alejara mucho del street wear habitual. Parker le puso a trabajar con Mark Smith, un fijo en la línea Jordan que fue el causante de que cada zapatilla tuviera un grabado en láser y que para muchos es el creador de la suela de la Air Jordan X. La idea era crear un clásico moderno, un concepto tan manido que quedaba en nada. La realidad es que la experiencia en el diseño de Kanye y su gusto por las zapatillas parecían acercarle al trabajo que Nike suele hacer con sus atletas.

 El resultado final tenía lace loops funcionales para repartir la tensión, una tira de velero, pods en el collar, piel premium en varios acabados y suela de Phylon extraída de la Air Assault y Jordan III de 1987, pero con nuevos materiales que brillaban en la oscuridad. El mismo Mark Smith hizo pública su sorpresa por el nivel de los primeros bocetos de Kanye West, algo que no pasaría de ser un comentario adulador en plena campaña mediática si no se hubiera hecho público un email en el que el mismo Tinker Hatfield mostraba su asombro y le agradecía la experiencia.

Como parte de la colaboración, Nike donó un porcentaje de los beneficios a la Kanye West Foundation.
Las primeras zapatillas Yeezy se pusieron a la venta en abril de 2009 y Kanye se encargó de alimentar la leyenda dejándose ver con samples en conciertos y actuaciones. En eBay era habitual ver Yeezy por más de 3000$ y las primeras filas de las canchas de la NBA se llenaron de acaudalados espectadores tratando de impactar.  Common, Amar´e Stoudamire, Jay ZTinker Hatfield o Lil Wayne se dejaron ver con ellas. Y por supuesto, Kanye West. En el día en el que aparecen sus sucesoras, no está mal recordarlas.

Kickstories: Reebok Question

Scott Hewlett había diseñado la Reebok Question incluso antes de que Iverson llegara a la NBA. Era un momento complicado para Reebok, después de unos años de gloria tenía que demostrar que era algo más que zapatillas hinchables. La respuesta fue Hexalite, un sistema de amortiguación formado por celdas visibles y que prometía absorber cada impacto. Y puede que fuera cierto en las primeras ocasiones. Iverson la adoptó como su zapatilla, así que hicieron poco más que colocarle un logo y adaptar los colores. Iverson y Shaq O´neal eran los dos jugadores más visibles tras Michael Jordan, Nike parecía acorralada.
La sencillez de las líneas recordaba a otra zapatilla que Iverson había utilizado, la Jordan XI que llevó en Georgetown. Además, la ojetera Ghilly, en la que podía leerse «Reebok» era similar a los samples de la XI (sí, tuvieron la suerte de que Jordan y Reebok tenían las mismas letras, 6, ideal para la ojetera). A partir de entonces, las zapatillas de Iverson no serían la pregunta sino la respuesta. Después de 7 Answer, en 2004 aparecía una nueva Question.
Es uno de los clásicos de Reebok y ha sido reeditado en algunas ocasiones, lo que hizo que incluso LeBron James las llevara en cancha.

Kickstories: Nike Epic

En 1985 la primera zapatilla con aire, Nike Tailwind, ya se había convertido en mito, ahora Nike tenía que dar un paso más. Con la misma amortiguación, ahora buscábamos estabilidad, la eterna disputa. Y eso es lo que supuso Wedge, la cuña rígida situada en el talón y que le daba a la Epic la comodidad de la Tailwind con algo más de seguridad.
El corte superior pretendía ser lujoso y de hecho, copiaba algunas de las líneas de New Balance, la marca que entonces (y ahora) se asociaba al lujo en el running. Mark Parker tomó parte del diseño para la Nike Escape, el modelo que debía llevar las ventajas del running a las montañas.
La versión original de 1985 fue una de los últimas zapatillas fabricadas en Estados Unidos por Nike. Reeditada en numerosas ocasiones, ha tenido que esperar a que el retro running se convierta en moda para volver a las calles con cierto éxito en ediciones exclusivas como la de Foot Patrol o la actual vintage (en la foto).

Kickstories: Nike Dunk Pro SB

Vans se había convertido en la marca del skate por una razón muy simple, duraban mucho y eran baratas. Eran geniales para un puñado de chicos sin mucho dinero. Pero cuando comenzaron a hacerse un nombre y ganar dinero, los Z Boys quisieron distinguirse llevando todas aquellas zapatillas que hasta entonces no podían acercar a un patín. El dinero había dejado de ser un problema y unas Jordan I, Blazer o Dunk eran una opción más lujosa.
Así, muchas zapatillas pensadas para jugar al baloncesto se convirtieron en clásicos del skate. Pero Nike no se lo tomó muy en serio hasta que en los noventa vio una posibilidad de negocio. Eran muchas las marcas especificas de skate y Nike debió preguntarse ¿no estuvimos en esto desde el principio?
Y sí, estuvieron. Pero de refilón. Casi sin quererlo.
En los noventa Nike intentó adentrarse en el skate con la filosofía de un grande, y se llevó un sonoro fracaso. El segundo intento llegó en el siglo XXI. Recuperaban la Nike Dunk, un clásico del baloncesto usado en los inicios del skate. Se reforzó algo la zona superior, colocándole una lengüeta acolchada, zoom en la plantilla para mantenerse cerca del patín. Surgió así la Dunk Pro SB. Pero sobre todo, fue el nuevo acercamiento el que consiguió que Nike comenzara a ser respetada. Una marca grande que no entraba arrasando. Ediciones exclusivas disponibles solo en un puñado de tiendas, cuando las cantidades limitadas era aún una novedad. Desde 2002, versiones con De La Soul, UNKLE, Quasimoto, Dinosaur Jr, Supreme, NYC, Futura o Natas Kaupas, diseñadas para Gino Iannucci, Dany Supa o Reese Forbes y en versiones High, Mid y Low.

Kickstories: Ewing 33

David Falk es recordado como el agente de Michael Jordan y uno de los culpables de que éste se convirtiera en el mayor vendedor de zapatillas de la historia. Pero ya antes había hecho algo parecido con James Worthy y New Balance. Cuando unió a adidas y Ewing, también quería revolucionar el mercado, pero no lo consiguió.
Patrick Ewing terminó su contrato con adidas y comenzó con su nueva marca. Pero todo el ruido que había creado con Jordan, Worthy o el primer Ewing, jugaba en su contra con esta nueva tarea. David Falk ideó la trama. Durante algunos meses, Ewing jugaría con zapatillas completamente blancas. Si hasta ese momento Ewing había sido la imagen casi única de adidas, ahora intentaba esconderse, esperando que llegara el momento para presentar su nueva marca. Una pausa.
Ewing, la marca, llegó con un precio algo menor que Nike y Reebok, las marcas con las que debía competir, aunque con una calidad mucho peor. Sin entrar en la lucha tecnológica, se plantó con diseños que directamente copiaban a la Nike Raid o Reebok Twilight Zone. Su primer modelo, que en principio era completamente blanca, pasó a llamarse «Ewing 33 » en el nacimiento de la marca en 1991.
Ewing, la marca, no consiguió mucha visibilidad en la NBA, pero incluso llegó a vestir al Real Madrid antes de convertirse en una marca para la nostalgia.
David Falk continuó intentándolo con Elton Brand-Converse y Evan Turner-Li Ning.

Kickstories: Pony City Wings

La importancia de la primera Nike Air Jordan es difícil de explicar hoy día, cuando todo parece ser revolucionario y único. En 1985 la Air Jordan I se convirtieron en el objeto a imitar y casi cada marca intentó responder a su modo. Converse Weapon fue un modo elegante y distinto de hacerlo, pero otras marcas menores lo hicieron más evidente. Sin salir de España, Kelme jugó con la una variación de las Villacampa en los colores de los Bulls. http://seizenine.blogspot.com.es/2009/02/kelme-retro.html
Pony había nacido unos años antes con un espíritu rebelde. Había sido la marca de Muhammad Ali, Earl «The Pearl» Monroe o Darryl Dawkins y encontró en Spud Webb a su hombre más televisivo. En 1986 ganó el concursos de mates de la NBA desde sus 169cm, con unas zapatillas que recordaban mucho a las Air Jordan I, Pony City Wings. Aunque él lo hizo con la versión baja, había también una versión de caña alta. Incluso un logotipo en el tobillo nos hacía pensar en el futuro ganador del concurso de mates.
La ideas salvajes parecían ser del agrado de Horst Dassler, dueño de adidas que vio en Pony una marca adecuada para dar el salto a Estados Unidos. Una parte de las acciones de Pony eran propiedad personal de Horst Dassler.
Ya en el siglo XXI, fue una marca de moda como Diesel la que se hizo con Pony para intentar reflotarla, siendo esta City Wings una de las reeditadas.

Kickstories: Vans Sk8 Hi

Los hermanos Van Doren supieron hacer de su fallo una virtud. Cuando comenzaron a fabricar zapatillas en California en los sesenta, no tenían demasiados puntos de venta. En realidad, solo tenían uno. La propia fábrica. Por esa misma razón podían hacer algo que hoy día vemos revolucionario y que lo era aún más entonces. Ofrecían la posibilidad de personalizar las zapatillas. Y eran baratas, muy baratas. 2.49$
Surgía entonces el skate, no como un deporte sino como una subcultura unida al surf. Necesitaban zapatillas baratas porque la lija del patín obligaba a renovarlas. Vans se vio rodeada de adolescentes que buscaban sus zapatillas y empezó a pensar en ellos. Crearon la suela wafle (sí, antes que Nike) y cambiaron el patrón de la suela exterior para tener más agarre y flexibilidad. Bajo el metatarso, el gofre  cambia su estructura. 
Y llegó la SK8 High. Caña alta, acolchada, y mezclando una puntera en suede perforada y paneles laterales en lona. La primera zapatilla con caña alta diseñada para patinar.
Del skate pasó a la música y se convirtió en una zapatilla punk, y de ahí al otro lado, con colaboraciones con Junya Watanabe o Paul Smith, que conviven sin problema con ediciones para Iron Maiden.

Kickstories: Nike Daybreak


Una zapatilla llamada «Alba» debía ser la adecuada para alguien que sale a correr a diario. En 1980 el maratón se había convertido en religión en Estados Unidos. La victoria de Frank Shorter en los Juegos Olímpicos y la potente campaña misionera de Bill Bowerman invitaron a miles de norteamericanos a correr. Gente que salía a trotar sin saber mucho de deporte, sin saber demasiado de la competición. Por eso Nike apareció en el momento adecuado. Cuando el público pedía zapatillas para trotar. Para vestir a los campeones olímpicos ya estaba adidas, que solo pensaba en la competición. Aquellos locos que trotaban no hacían deporte.
Aunque muchos años más tarde se le criticaría por lo contrario, Nike supo mantenerse del lado de los populares, por muy lejos que llegara.
Joan Benoit era una deportista prometedora. En realidad era una esquiadora prometedora que como rehabilitación, comenzó a correr. Siendo una desconocida ganó el maratón de Boston de 1979, ganándose al público con una gorra de los Boston Red Sox. Hacía solo 7 años que se permitía a las mujeres correr en Boston y faltaban aún 5 años para el primer maratón olímpico, que también ganaría Benoit, una enamorada de las Daybreak. O habría que decir que era una enamorada del rendimiento de las Daybreak, porque la combinación beige-naranja no podía defenderla ni una campeona olímpica. Muy bien amortiguada, con la imprescindible suela wafle y realizada en nailon con puntera y talón en gamuza, la obsesión de Benoit por esta zapatilla la llevó a usarla como zapatilla de entrenamiento para Los Angeles 84, muchos años después de su aparición. Las últimas unidades de las Daybreak aparecieron en una olvidada tienda brasileña, desde donde fueron enviadas a Benoit.
En el siglo XXI aparecería una versión «Vintage»(en la foto), con un acabado envejecido y nuevos colores, que solucionaba lo único que no le gustaba a Benoit.

Kickstories: adidas adicolor


El fundador de adidas, Adi Dassler había muerto en 1978 y con él, un modo de vender zapatillas. Sí, zapatillas, porque para Adi Dassler, todo lo que necesitabas para hacer deporte eran unas buenas zapatillas con tres franjas. La ropa era algo accesorio. La moda era algo superfluo.
En los ochenta, adidas era una compañía con ganas de renovarse. Lo intentó con la moda y viendo el resultado 30 años después, parece que acertaron.
Una de sus primeros intentos fue la adicolor, una zapatilla que facilitaba algo que surgió en las canchas de Harlem. Como cuenta Bobbito García en «Where´d You Get Those?» todos querían tener un modelo exclusivo y era habitual decorar las zapatilla propias con rotuladores. Adidas intentó hacerlo posible para todos con la adicolor, una zapatilla completamente blanca que venía acompañada por un paquete de rotuladores (casi tan interesantes como la zapatilla misma). En cuanto al diseño, destacar la ojetera plástica «ghilly».
Como suele ocurrir en estos casos, los potenciales clientes la rechazaron, mientras seguían pintando las franjas de Campus y Superstar. Tampoco eran unas zapatillas pensadas para el rendimiento deportivo, por lo que quedaron como una curiosidad del momento.

El concepto Adicolor volvió en el siglo 21, cuando un puñado de artistas fueron elegidos para customizar la reedición. Peter Saville (el diseñador gráfico unido a Joy Division) tuvo una de las ideas más simples y atrevidas. Cuando adidas le envió un briefing de un folio explicando qué quería, él pensó que «lo más adicolor» que podía hacer era colocar esas palabras en los cordones, manteniendo el resto en blanco.


Aunque la más deseada sigue siendo la de Jeremy Scott tomando diseños de Keith Haring. No solo tuvo una edición en nuevos materiales llamada «adicolor H» (en la foto principal), también tuvo versiones low para la rana Gustavo y más tarde ampliada a otros modelos de adidas.