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Según un titular de ESPN Nike no renovará contrato a Enes Kanter debido a los enfrentamientos del jugador con el gobierno turco. El titular es engañoso porque usa solo un comentario del propio Kanter y lo acepta como una verdad. Las palabras de Kanter aparecieron en una entrevista en Vice en octubre de 2018. "Si le damos un contrato a Kanter, cerrarán todas nuestras tiendas en Turquía", le habría dicho Nike. Pero Nike no ha respondido.

La discusión se centra en la actitud de Nike, opuesta a la campaña realizada junto a Colin Kaepernick. ¿Se comporta Nike de un modo hipócrita? Debemos ser conscientes de que no hay ningún comunicado de Nike en el que queden reflejadas las palabras de Kanter, así que partimos de un dato sin confirmar.

¿Puede Nike tener miedo a perder las ventas en Turquía? Aunque no tenemos cifras de ventas por países, sí que podemos ver la importancia global. Hasta 2017 Nike colocaba a Turquía en un grupo junto a Polonia, Grecia o Israel. En total el colectivo suponía un 4% de las ventas (datos de 2017). Si a Nike no le ha temblado el pulso a la hora de entrar en política en Estados Unidos, que supone un 44% de ventas ¿por qué deber temer las ventas en un país como Turquía con solo una porción de ese 4%?

En el caso de Turquía, las únicas declaraciones de Nike estaban relacionadas con el uso de refugiados sirios en las fábricas turcas asociadas con Nike. Como miembro de Fair Labol Association, Nike no pasaba de un ultracorrecto "apoyo de los esfuerzos del FLA en solucionar estos problemas junto al gobierno turco".

Un caso relativamente parecido es el de Irán. Una vez que Estados Unidos prohibió las relaciones comerciales con Irán, Nike anunció públicamente que dejaría de patrocinar a deportistas iraníes. Esta vez Nike se colocó del lado norteamericano ante la posibilidad de las medidas legales del gobierno de Trump. Más casos. Nike cortó el contrato de Manny Pacquiao por sus comentarios homófobos sin pensar en la repercusión en ventas que podría tener en Filipinas. Me atrevería a decir que Nike no tiene miedo a la repercusión de sus campañas más polémicas.

¿Y entonces por qué no ofrece un contrato a Kanter? Entre los últimos agentes libres (en contratos de zapatillas) el grupo Nike no ha renovado a Kawhi Leonard, Gordon Hayward o DeMarcus Cousins. No es un asunto exclusivo de Nike, la temporada pasada John Wall pasó meses como agente libre antes de renovar con adidas (que dejó ir a Wiggins y Embiid). Bajando de categoría, Montrezl Harrell no tiene contrato y Spencer Dinwiddie incluso ha creado unas zapatillas para él que no pondrá a la venta.

Las marcas tradicionales del baloncesto han comprobado que muchos de sus patrocinios no tienen una correlación con las ventas y los están abandonando. Un rookie en 2018 sabe que no podrá acercarse a las millonadas que se pagaban hace 10 años, lo que ha servido para la entrada de nuevas marcas como New Balance, Puma o And1.

No sé si Nike tiene miedo a perder ventas en Turquía, pero estoy seguro de que Nike tiene miedo a perder dinero pagando a jugadores NBA. Si Kanter tuviera una mirada más global vería que le está ocurriendo exactamente lo mismo que a otros jugadores que no discuten con Erdogan. Quizás Nike no renueve tu contrato porque el gobierno de Turquía dice que eres un terrorista, pero puede que sea solo porque no se venden zapatillas.

Kyle Kuzma anuncia un nuevo contrato con GOAT, una web y app de lo que ahora llaman “mercado secundario”.

¿Cómo funciona? Si tienes unas zapatillas de las que quieras deshacerte, tienes que ponerte en contacto con GOAT y ellos ponen tu zapatilla en un listado a la venta. Si alguien compra tu zapatilla debes enviar la zapatilla a GOAT para un proceso que garantiza que es auténtica y se encargan de enviarla al cliente. El coste de la transacción lo asume el vendedor y supone un cifra que ronda el 10% del precio.

Aunque con algunos detalles distintos, es una clásica plataforma sin stock propio que gana a través de las acciones y producto de los propios de sus clientes.

Hasta hace unos años las tiendas de “mercado secundario” (huyen de la palabra reventa) eran obviadas por las grandes marcas. Eran una sección muy pequeña del pastel y lo usaban como indicador. Si mucha gente estaba dispuesta a pagar más dinero por una zapatilla quizás era el momento de subir el precio o hacer una edición más amplia.

En realidad se trata de un razonamiento falso desde el momento en el que se crea un mercado de reventas que compran solo para revender, pero en cualquier caso se trataba de un número pequeño de unidades comparado con el total de ventas de una marca. No supone ninguna ventaja económica pero los datos de los precios, como las de las horas de espera en una cola, aparecen en PowerPoints de las grandes marcas como grandes logros.

El contrato de GOAT y Kyle Kuzma le “obliga” a llevar zapatillas de la plataforma. El contrato debía ser compatible con el firmado anteriormente con Nike, por lo que Kuzma llevaría Nike de GOAT.

No es la primera vez en la que un intermediario contrata a sus propios embajadores. Schroeder aparece en anuncios de Snipes llevando Nike y en los anuncios de Footlocker es habitual que aparezcan jugadores NBA (cada uno con su propia marca).

Unos días antes del comienzo de la nueva temporada de la NBA Nike anuncia las zapatillas que llevarán algunos de sus jugadores en la cancha. La de Kuzma es una Kobe AD realizadas en NikeiD que cualquiera puede recrear en el servicio de personalización de la marca, por lo que queda fuera del círculo de zapatillas “GOATables”, ediciones limitadas y rarezas.

En principio y aunque no se habla de ello en la nota de prensa proporcionada, Kuzma lleva zapatillas de GOAT en sus apariciones fuera de cancha, una situación que habitualmente Nike utiliza para presentar nuevos modelos de calle. Nike, como cualquier otra marca, utiliza las apariciones fuera de cancha de sus jugadores para mostrar nuevo material no deportivo.

En el primer partido de temporada Kuzma llegó al pabellón con Nike Flight 2K3, una zapatilla con historia en los Lakers porque fue utilizada por Kobe y LeBron. Un modelo que no está a la venta. ¿Beneficia eso de algún modo a Nike?

Los dos contratos de Kuzma llevan caminos opuestos. Al centrarse en producto limitado, GOAT no necesita que Kuzma lleve zapatillas que están a la venta porque en la mayoría de las ocasiones el stock es muy reducido. Llevando unas 2K3 no consigue vender más 2k3 porque sencillamente no puedes encontrar muchas unidades de una zapatilla de 2003. A Nike le interesa que sus jugadores lleven zapatillas que están a la venta. A GOAT le interesa justo lo contrario, porque demuestra que allí puedes conseguir rarezas.

Con el contrato de Kuzma se abre también otro melón. Hasta ahora el único consejo de las marcas para evitar zapatillas falsas era comprar en establecimientos autorizados. GOAT tiene su propio sistema de autentificado propio ¿Qué ocurre si Kuzma acaba usando zapatillas falsas? Ojo que no es una idea demasiado extraña, ya lo hemos visto incluso en un anuncio de Jordan.

Además, la duplicidad de contratos plantea muchas dudas. La imagen de Nike y GOAT pueden llegar a ser opuestas. Si Kuzma acaba jugando con zapatillas de GOAT ¿puede Nike garantizar que son aptas para jugar o veremos más zapatillas destrozadas en las canchas? Tony Wroten y Nick Young eligieron jugar con modelos Jordan de otras temporadas que terminaron destrozados.

Las plataformas de mercado secundario son una realidad que ha ido creciendo sin que las normas y las leyes hayan cambiado. Garantías, problemas de imagen o participaciones en campañas que deben ser replanteadas.

   

  

Cuando se habla de la industria del calzado deportivo o aun peor, de “la cultura de las zapatillas”, se habla en realidad de distintas secciones de una realidad con poco en común. Por eso hay pocos nombres que hayan podido mantenerse pasando de un lado a otro.

Uno de esos casos es Sandy Bodecker. Su primer contacto con Nike fue en 1979. Como otros esquiadores, Bodecker usaba la carrera como parte de su entrenamiento y descubrió que muchos de sus compañeros de la Universidad de New Hampshire llevaban Nike. Bodecker se ofreció como probador de calzado y sus informes eran tan exhaustivos que poco después recibió una oferta de trabajo. El diseñador que quería tenerle cerca era Mark Parker, que terminaría siendo CEO de Nike.

La carrera de Bodecker se desarrollaba en paralelo a la del propio Parker, separándose del diseño en los 90 cuando se encargó de liderar la primera división global de fútbol, aquella que colocó a Nike en el mercado con apariciones espectaculares en anuncios y Copas del Mundo. Desde fuera Bodecker entendió las necesidades del fútbol y con un puñado de jugadores brasileños y un par de equipos con colores brillantes y diseños locos consiguió más visibilidad que las marcas establecidas.

En pocas ocasiones alguien del perfil de Bodecker aparece en la prensa general. Él lo hizo en 1999 cuando contrajo matrimonio con Cathy Freeman, la atleta australiana.

En 1996 Nike había creado una campaña olímpica que se enfrentaba directamente al Comité Olímpico Internacional y su almibarada imagen del deporte. Con Nike como enemigo y adidas en segundo plano, Reebok era la opción fácil para convertirse en patrocinador olímpico y así se hizo. En diciembre de 1999, a unos meses de inaugurarse los Juegos y cuando muchas de las prendas habían sido fabricadas por Reebok, se anunció la ruptura del contrato. Las circunstancias nunca quedaron claras, el Comité Organizador de Sidney decía que Reebok era incapaz de desarrollar el producto y la marca respondía con acusaciones de favoritismo por parte de otras marcas.

El Comité Olímpico de Sidney debía encontrar alguien dispuesto a producir uniformes de jueces, voluntarios y de la selección australiana en menos de nueve meses. Y ese alguien fue Nike. Fue el toque de gracia para Reebok, que cinco años después pasaba a formar parte del grupo adidas.

El 15 septiembre de 2000 la estrella de Nike Cathy Freeman encendía el pebetero de los Juegos Olímpicos con unas Nike Presto y ganaba el oro de los 400 vestida con el uniforme estrella de Nike. La relación entre Freeman, Nike y Bodecker sirvió de excusa para todo tipo de conjeturas sobre los movimientos de patrocinios.

En 2003 se anunciaba el divorcio de la pareja, agotada después de  que Freeman abandonara el deporte durante un año para acompañar a Bodecker, diagnosticado de cáncer de garganta.

Es entonces cuando Bodecker entra en su etapa más conocida, en Nike SB primero y Active Sports luego. No era la primera vez que Nike intentaba entrar en el skate y su estrategia esta vez fue muy distinta. Un pequeño grupo de skaters, Reese Forbes, Danny Supa, Richie Mulder y Gino Iannucci, elegían colores y materiales para Dunks que llegaban a un puñado de tiendas especialistas que no tardaron en pedir sus propias ediciones especiales.

Hay muchas dudas respecto a cuál deberíamos considerar como la primera colaboración pero Nike SB a principios del siglo XXI perfeccionó las ediciones limitadas hasta hacerlo algo suyo. Tiffany, Pushead, Pigeon o FLOM fueron el origen de las actuales ediciones limitadas, aunque su verdadero sentido haya quedado muy lejos de aquellas.

Durante años, hablar de Sandy Bodecker era hablar de Nike SB y de cómo había conseguido entrar en otros deportes apoyándose en el skate.

En 2007 es presentado como Vicepresidente de Diseño (NSW 2008 como su mayor proyecto) y más tarde Vicepresidente de Proyectos Especiales, desde donde disparó su última bala, Breaking2, una obsesión que llegó a tatuarse en la muñeca.

Un tipo que en realidad quería ser músico, que se rodeaba de artistas como Futura o Tom Sachs y al que podías encontrar en Madrid siguiendo a su sobrino, jugador de fútbol.

Entró en el fútbol cuando era coto de adidas. Creó de la nada un mercado en el skate y exportó el sistema a otras categorías. Ideó batir la frontera de las dos horas en maratón, dándole la vuelta al modo de organizar las carreras.

Tres deportes y tres situaciones completamente distintas en las que Bodecker actuó con éxito.

   

En los últimas días Nike ha sido protagonista de varias noticias. Cuando hablo de noticias no me refiero al último gran lanzamiento cuya nota de prensa acaba replicada a la perfección en todos los medios "de tendencias". Esos son los grandes temas para gente como tú y como yo, pero en cuanto pones un pie en la calle te das cuenta de que a nadie le importa que Supreme intente recuperar unas zapatillas de fútbol callejero. Una noticia tampoco es eso de lo que se habla en twitter.

Las noticias de verdad aparecen en los periódicos, en la prensa generalista e incluso en televisión. Nike ha copado la sección de deportes con una innovación (el chaleco que está usando Rafa Nadal) y una polémica (la de Colin Kaepernick). Las dos bases de la comunicación de Nike en sus primeras décadas, olvidadas en los últimos años en beneficio de un intento de llegar a todo el mundo.

"Si no molesto a nadie, todo el mundo me querrá"

Pero la historia de Nike está llena de bocazas y metepatas. El primer deportista en fichar por la marca fue Ilie Nastase, un polémico tenista que fue borrado de los libros de historia de Nike después de abandonar la marca en beneficio de un alemanes con franjas. La estela de Nastase la siguió McEnroe y más tarde Andre Agassi, todo un revolucionario aunque se tratara solo un asunto estético. El ejemplo de conducta atlética es Steve Prefontaine, un tipo que batalló contra las autoridades atléticas. En el baloncesto se hizo con Darryl Dawkins en los setenta, Charles Barkley en los ochenta y Dennis Rodman en los noventa. El fútbol era el deporte de Cantona y Jorge Campos. Podemos remontarnos en ese espíritu metepatas hasta el principio de la propia marca recuperando una felicitación enviada a Bill Bowerman, que estaba lejos de ser amistosa.

La imagen de Nike era la definición de "maverick" y conseguía que siguiéramos creyéndolo incluso siendo la número uno. ¿Era cuestión de imagen? Seguro, pero esa actitud estaba tan enraizada en su historia que incluso la rebeldía estética terminaba siendo real.

¿Supondrá el apoyo a Kaepernick una caída en ventas? El target del comprador de Nike no es alguien que apoye a Trump. Aunque el target no coincide exactamente con los compradores, la mayoría de los que se han retratado en redes sociales quemando sus Nikes no habían comprado zapatillas de la marca en los últimos años. Puede que muchos compraran Nike Monarch, pero la comunicación de Nike no se dirigía a ellos.

LeBron James de Nike y la estrella de Under Armour, Stephen Curry se negaron a visitar la Casa Blanca mientras estuviera allí Donald Trump. El principal nombre de Puma, Jay Z también se ha mostrado públicamente su postura contraria al señor rubio.

El hombre blanco que quiere quemar sus Nike posiblemente lleva Skechers o New Balance (Made in USA).

¿Apoyar a Kaepernick es un suicidio? En realidad Nike siempre le ha apoyado. Lo hacía cuando jugaba y mantuvo su contrato activo en su etapa de agente libre, aunque no lo usara en sus campañas. La camiseta de Kaepernick seguía entre las 20 más vendidas un año después de su último partido así que no puede hablarse de una apuesta puramente política. Es cierto que después del anuncio las acciones de Nike han caído un 3%, pero no deja de ser una caída relativamente normal (en el gráfico, las acciones de Nike en 2018).

En el siglo XXI la bestia se durmió y dejó de ser la rebelde. De ser el azote del Comité Olímpico Internacional a solucionar el mayor problema de patrocinio olímpico. De diseñar uniformes de fútbol que rozaban la legalidad a vestir a los árbitros. De anuncios en los que sonaban The Stooges a crear unas zapatillas para Kevin Hart.

Para llegar a todos Nike escondió los colmillos y probó con una sonrisa. Ganó, sobre todo, entre los que no distinguen entre uno y otro.

En la última semana Nike se ha puesto de lado de Serena WIlliams frente al presidente de la federación francesa de tenis, ha lanzado una campaña espectacular para activar el deporte femenino en México...y se ha colocado en el centro del huracán junto a Colin Kaepernick.

¿Es esta la vuelta de Nike a la rebeldía?

 

En la presentación oficial de las Jordan XX9 un fotógrafo pidió al diseñador Rob Bruce que abriera los brazos y se dejara fotografiar con la Jordan XX9 en la mano derecha en la pose que hizo popular el propio Jordan. Rob sonrió y soltó una broma para no ser retratado de esa guisa, mejor no compararse con Michael.

Maya Moore quiere ser como Jordan. Bueno, al menos ella juega al baloncesto y lleva sus zapatillas, pero no todo el mundo se atreve a imitarle. Jordan, la marca, ha utilizado la imagen de Moore emulando a su ídolo en el Target Center, el pabellón de su equipo. Pero hay algunos detalles curiosos.

Pero vamos a Maya. El anuncio es de Jordan, pero al tratarse de un anuncio que iba a colocarse en el pabellón del equipo, han preferido usar la camiseta de los Minnesota Lynx. En la foto de Michael llevaba la de los Bulls, así que estaba justificado. El problema es que hasta hace unos días los Lynx vestían adidas. En la foto final (arriba) han cortado justo donde las tres franjas se hacen visibles, pero en el video se aprecian de un modo que parece innecesario.

¿Mostrar tan descaradamente a adidas en un anuncio de Jordan? ¿Puede ser un fallo? La agencia es W&K, que lleva trabajando con Nike desde principios de los ochenta. El director, Nabil Elderkin, ya había trabajado con Nike (Everything is Practice, con Spike Lee) y creado campañas para Beats by Dre (el famoso anuncio de la Copa del Mundo de 2014) o vídeos para Frank Ocean (Novocane, Pyramids), Kanye West (Coldest Winter, Welcome to Heartbreak) y Anthony and the Johnsons (Cut The World). A esos niveles un fallo no parece que sea una opción.

Pero lo más divertido llega a la hora de esconder el logo de adidas del tirante derecho. ¡Con el pelo! En la foto del media day de principio de la temporada 2017 no tenía muchos problemas por dejar ver el logo de adidas (o tenía el pelo más corto).

Ahora viene lo raro; esta temporada la WNBA viste Nike. Cuando se presentó el anuncio de Jordan, los Lynx ya jugaban con equipaciones Nike. Es decir, en el anuncio que ha dado la vuelta al mundo la estrella lleva el uniforme de una temporada anterior, con una marca distinta. Pelea de marcas con carácter retroactivo.

En cualquier caso, Maya no ha sido la primera que imita a Michael para un anuncio de Jordan.

 

 

 

 

 

 

 

El skate siempre ha sido un deporte goloso para las marcas por su influencia en la moda y Nike intentó entrar en el mundo del patín en varias ocasiones antes de conseguirlo bien entrado el siglo XXI. Su éxito llegó adaptándose a la cultura del skate con Nike SB, pero unos años antes ya probaban sus estrategias en Savier, una marca que Nike compró como banco de pruebas. En Savier estaban Brian Anderson, Stefan Janoski y Brad Staba, tres nombres que luego pasaron a Nike SB. 

Los diseños de Savier iban justo en la dirección contraria a la mayoría de las marcas de skate durante los años 2000/20004, con descaradas inspiraciones en Nike como la Savier Trainer (más tarde Nike SB lanzaría sus propias Trainer SB). En Savier se probaron también algunos de los materiales que luego veríamos en Ecue o Zoom Tre. 

Pero uno de los modelos más escondidos de la historia de Savier es la Staba, en la que aparecía Air Max, una tecnología de su marca nodriza, Nike. No es la única vez que hemos visto cámaras de aire en zapatillas de skate (DC, Osiris), pero en esta ocasión se trataba de un préstamo completamente legal. 

Un caso parecido al de Cole Haan, una marca que durante muchos años fue propiedad de Nike. Además de Free y Lunarlon, Cole Haan usó Air incluso en zapatos de tacón y lanzó unas Air Conner con unidad Air Max, una idea que Prada llevó al límite un tiempo después con las Levitate.

Savier Staba y Cole Haan Air Conner, dos desconocidas Air Max que deberían celebrar hoy su día. 

Las colecciones de la selección de fútbol de la selección brasileña de fútbol nunca han sido especialmente novedosos. Si tu camiseta se diseña para ser la más vendida, el objetivo es gustar a mucha gente, algo que normalmente es contrario a la innovación.

En esta ocasión lo nuevo llega en el color, un amarillo radiante recuperado de la equipación de la selección brasileña de 1970, el primero en ser retransmitido en color.

Pero entre todo el kit hay un detalle genial de Nike. Entre las fotos filtradas aparece esta.

Willian, con la nueva equipación de visitante, en una espectacular imagen que parece demasiado retocada. ¿Por qué?

Porque la foto original estaba sacada del 7 a 1 de Alemania a Brasil. Khedira está suavemente difuminado, Schweinsteiger recortado para que solo se vea el número (que es el 7). Nada en el fondo está borrado, como si quisieran darnos pistas. Entre las miles de fotos posibles, dudo mucho que eligiera esta foto al azar. Como si quisiera recordarle a Brasil que tiene que superar aquel 7.

 

Las ediciones especiales para los jugadores All Star son cosa del pasado. En unos pocos años hemos pasado de pagar un coche por conseguir unas zapatillas del All Star (Foamposite Galaxy en 2012) a abandonar los lanzamientos especiales en 2017. Este año hay una nueva propuesta, relacionar el All Star con lanzamientos que tienen que ver con la moda, no con el deporte.

Bape, KITH, Tisci, Undftd, OVO, Solefly, Yeezy o Alexander Wang te hacían pensar en la semana de la moda, no en un All Star. Repasemos las canchas.

Aldridge con Jordan 32 Low, LeBron con XV KITH, Kevin Durant con KDX ASG, Westbrook con Why Not Zer0.1 e Irving con Irving 4 ASG

Paul George, PG2 ASG

Bradley Beal, Nike Hyperdunk React Low

David, Max Dominate.

Goran Dragic, Crazy Explosive PK

Andre Drummond, Jordan 32 Low

Victor Oladipo, Jordan 32 Low

Kemba Walker, Jordan X

Curry con UA Curry 4, Draymond Green Nike Hyperrev 2018, Jimmy Butler Jordan 32

Antetokounmpo con dos colores de Kobe A.D. Mid.

Klay Thompson, Anta KT3

DeMar DeRozan con dos colores de la Kobe 1 Protro de UNDFTD

James Harden, adidas Harden 2 en dos colores

Lowry, Crazy Explosive

Joel Embiid, adidas Mad Bounce

Al Horford, Nike Hyperdunk React (y Snoop sentado)

Lillard, adidas Dame 4 x BAPE

Karl-Anthony Thomas, Nike Hyperdunk React customizadas

Karl-Anthony Thomas, Nike Hyperdunk React custom

Entre las celebraciones del All Star, Jordan ha aprovechado para celebrar el 30º aniversario del All Star de Chicago´88, recordado por el interesante partido de las estrellas, el mítico concurso de triples y el sublime de mates.

También fue histórico por las zapatillas en el que Jordan estrenó mediáticamente sus terceras zapatillas. En realidad había jugado con la Jordan III ante Kings y Lakers los días 1 y 2 de febrero, pero eran partidos de ligar regular sin demasiada visibilidad. Dos días antes Michael había jugado contra los Knicks con unas Nike Alpha Force, una de las escasas ocasiones en las que no jugó con sus propias zapatillas. El motivo por el que usó Alpha entre las Jordan II y las Jordan III nunca ha sido aclarado. Y posiblemente, cuando intenten explicarlo será para vendernos una nueva edición especial de la Alpha inspirada en ese momento, por lo que nunca sabremos si es del todo verdad.

A pesar de los partidos frente a Kings y Lakers, el All Star fue la gran presentación de las Jordan III. Primero el 6 de febrero en el concurso de mates y un HORSE que jugó con Moses Malone. El día siguiente, en el partido, estableció la rutina de usar un color especial, algo que volvió a repetir con VII, VIII, XI y XVII. En 1988 se mantenía la regla de uniformidad del color y las zapatillas negras aun eran casi exclusivas de los Celtics, por lo que la Black Cement fue impactante. A partir de entonces, el All Star comenzó a usarse como un escaparate para estrenar nuevos modelos y recuperar las ventas en un mes históricamente flojo.

Pero hay algo más interesante sobre las zapatillas del All Star de 1988. Los 24 jugadores llevaban 12 marcas; adidas, Asics Tiger, Avia, Brooks, Converse, Diadora, Ellesse, Etonic, New Balance, Nike, Reebok y Spot Bilt (en 1988 Jordan no era una marca separada a Nike). En 2017 diez de esas marcas no patrocinan a jugadores de baloncesto ni fabrican zapatillas de baloncesto de primer nivel. Converse, con seis jugadores no solo ha desaparecido del baloncesto, sino que durante muchos años ha vivido de espaldas a su pasado en las canchas, olvidándose de reeditar modelos históricos.

Tantas marcas implicaban un constante esfuerzo por mostrar novedades. Este año habrá cuatro grupos empresariales representados, Anta, Under Armour, adidas y Nike-Jordan. 14 Nike, 3 Jordan, 5 adidas, 1 Under Armour y 1 Anta. El sopor y la nostalgia de los actuales All Stars llegaron también a sus zapatillas, los lanzamientos se pasan a septiembre (un mes más lógico para ventas), las ediciones All Star a veces ni llegan a tiendas, adidas organiza un evento gigantesco con micrófonos en lugar de balones y la zapatilla más buscada, la Dame x BAPE, es codiciada por apasionados del logo del mono que no conocen a Lillard.

Murió el All Star como momento cumbre de la temporada zapatillera y los intentos por ofrecer algo nuevo en los playoffs no han triunfado, con sonoros fracasos como las versiones Elite. Las nuevas apuestas parecen más cercanas a un sneakercon/complexcon que a eventos relacionados con el deporte, por lo que las innovaciones funcionales importan cada vez menos. Parece que vamos camino de un baloncesto centrado en la moda, canastas en medio de pasarelas.

La presentación de React lo ha puesto muy fácil a los medios ¡la respuesta al Boost! La prensa sneakerhead, con tendencia a repetir, nos lo ha taladrado y no hay nada peor que una promesa que no puedes cumplir, como sabe cualquiera que haya repetido aquello de "en la salud y en la enfermedad...".

La primera zapatilla con Boost apareció hace casi 5 años y Nike, históricamente, se ha encargado de girar las ideas, no replicarlas (sí, todos podemos citar unos cuantos ejemplos de lo contrario pero no está, como se dice ahora, en su ADN). Si Nike hubiera querido responder al Boost lo hubiera hecho hace varias temporadas, no ahora que adidas está abandonándolo en favor del 4D.

Pero React no es nuevo. En junio de 2017 Nike y Jordan comenzaron a usarlo en zapatillas de baloncesto (Hyperdunk 2017, Super.Fly 2017) y después de aquella prueba, ya nos sorprendió precisamente porque no daba nada de lo que prometía. La amortiguación era muy correcta, pero no era nada reactiva y sobre todo, nada espectacular. En los últimos años, el triunfo del Boost se ha basado en una sensación espectacular desde la primera puesta. Mi idolatrado Zoom, por ejemplo, necesita una prueba activa para demostrar sus cualidades, mientras que el Boost te sorprende en cuanto metes el pie en la zapatilla. ¿Es eso bueno para un modelo deportivo? No siempre, pero si vas a usar una zapatilla una semana hasta el próximo lanzamiento, lo que hay que hacer es impactar desde el primer momento.

¿Y es eso React? Es dificil decirlo sin haber probado la nueva React Epic, pero en las notas oficiales no se habla de que el compuesto sea distinto al React de las zapatillas de baloncesto. Un modelo nuevo, casi sin suela exterior, con flyknit de una pieza y la comodidad del React puede ser una opción muy decente para aquellos que se llaman runners. Pero prometer revoluciones solo puede dañar a un producto que puede llegar a ser muy bueno.