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La presentación de React lo ha puesto muy fácil a los medios ¡la respuesta al Boost! La prensa sneakerhead, con tendencia a repetir, nos lo ha taladrado y no hay nada peor que una promesa que no puedes cumplir, como sabe cualquiera que haya repetido aquello de "en la salud y en la enfermedad...".

La primera zapatilla con Boost apareció hace casi 5 años y Nike, históricamente, se ha encargado de girar las ideas, no replicarlas (sí, todos podemos citar unos cuantos ejemplos de lo contrario pero no está, como se dice ahora, en su ADN). Si Nike hubiera querido responder al Boost lo hubiera hecho hace varias temporadas, no ahora que adidas está abandonándolo en favor del 4D.

Pero React no es nuevo. En junio de 2017 Nike y Jordan comenzaron a usarlo en zapatillas de baloncesto (Hyperdunk 2017, Super.Fly 2017) y después de aquella prueba, ya nos sorprendió precisamente porque no daba nada de lo que prometía. La amortiguación era muy correcta, pero no era nada reactiva y sobre todo, nada espectacular. En los últimos años, el triunfo del Boost se ha basado en una sensación espectacular desde la primera puesta. Mi idolatrado Zoom, por ejemplo, necesita una prueba activa para demostrar sus cualidades, mientras que el Boost te sorprende en cuanto metes el pie en la zapatilla. ¿Es eso bueno para un modelo deportivo? No siempre, pero si vas a usar una zapatilla una semana hasta el próximo lanzamiento, lo que hay que hacer es impactar desde el primer momento.

¿Y es eso React? Es dificil decirlo sin haber probado la nueva React Epic, pero en las notas oficiales no se habla de que el compuesto sea distinto al React de las zapatillas de baloncesto. Un modelo nuevo, casi sin suela exterior, con flyknit de una pieza y la comodidad del React puede ser una opción muy decente para aquellos que se llaman runners. Pero prometer revoluciones solo puede dañar a un producto que puede llegar a ser muy bueno.

Anunciados los participantes en el partido del All Star Game de 2018, el primero en el que no se enfrentarán Este y Oeste y el primero también en el que los uniformes llevarán los logotipos de Jordan (desde 2007, en el All Star sí que usaban las tres franjas de adidas).

Entre los 10 titulares, 7 Nike, 2 adidas y 1 Under Armour. Entre los suplentes, 5 Nike, 4 Jordan, 4 adidas y 1 Anta. En total;

-12 Nike (50%)

-6 adidas (25%)

-4 Jordan (17%)

-1 Under Armour (4%)

-1 Anta (4%).

Curiosidades. Nike y Jordan suman el 67%, unas cifras inferiores al porcentaje de ventas de baloncesto. Jordan no tiene a ningún titular mientras que adidas ha pasado de dos jugadores en 2017 a 6 en 2018. Jugadores con signature que no han llegado al All Star, Paul George, Derrick Rose, Lonzo Ball, Dwyane Wade, Tony Parker, Dwight Howard, Matthew Dellavedova, Chris Paul y Carmelo Anthony (estos dos en las que parecen ser sus últimos momentos con signature).

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Hace años que me siento estúpido haciendo listas de mejores zapatillas del año, pero también me siento estúpido en la cena de Navidad y acabo haciéndolo cada año. En el caso de 2017, la estupidez llega al extremo porque podría ser uno de los peores años en cuanto a innovación. Lo que debería ser un Top10 quedaría en ridículo y no he llegado a encontrar zapatillas que merezcan un top5, pero al menos lo he intentado con un Top3.

-Breaking2. Hace años que una zapatilla no producía una ventaja funcional a los atletas como lo hacen las derivadas del proyecto Breaking2. Las distintas versiones de las zapatillas creadas para Kipchoge, Tadese y Desisa han acabado en el podio 19 veces en los últimos 13 grandes maratones. Pero el rendimiento no lo es todo así que Nike vistió el proyecto con un evento que nos recordaba la época dorada de la marca; irreverente, polémico y publicitario. Por si faltaba algo, la versión más cercana a la moda, la Zoom.Fly SP, es una de las zapatillas más espectaculares del año sin necesidad de jugar con una escasez irreal. Un producto redondo con un envoltorio 100% Nike, aunque no se trate tanto de una zapatilla como de un programa completo.

-FureCraft 4D. ¿Es esto una zapatilla de 2017? Podría considerarse un prototipo puesto a la venta en unidades muy limitadas, pero nos avanza lo que podría llegar a ser la impresión 3D en el mundo de las zapatillas. En 2017, que pongan a la venta 5000 pares es solo una manera de decir que son los primeros y a día de hoy, la impresión en 3D como un producto comercial sigue sin producir una ventaja real al consumidor. Pero mientras la impresión 3D se convierte en realidad nos conformamos con atisbar sus ventajas. ¿LLegarán a disfrutarse por el común de los mortales? Para eso tendremos que esperar, pero al menos en 2017 pensábamos en la impresión 3D como el siguiente paso.

-Las esperanzas depositadas en Nike Connect, Vapormax o las decenas de nuevas aplicaciones se han disuelto en las primeras semanas. El producto que más me ha interesado no es una zapatilla sino un hiyab. Un artículo que no será de los más vendidos pero que plantea soluciones para deportistas y lo hace con polémica, al estilo Nike.

 

 

La retirada de los números de Kobe Bryant es una excusa como otra cualquiera para repasar sus 8 mejores zapatillas. Las 8 mejores. La otra opción era elegir las 24 mejores y era un poco excesivo, aunque podría hacerlo. Los meses en los que Kobe era agente libre de zapatillas en la temporada 2002/03, jugó con locuras como Converse Weapon, Reebok Question, Air Force 1, And1 Game Time o Jordan personalizadas. Este listado de “mejores zapatillas” está basado en la innovación, porque sería injusto comparar el rendimiento de zapatillas con más de una década de diferencia. Aunque viéndolas en conjunto, parece una demostración de que algunas grandes innovaciones quedan en el olvido en unos meses.

-adidas Kobe Two. La última zapatilla de Kobe Bryant con adidas fue diseñada junto a Audi y pesaba tanto como un coche. Repudiada por todos, incluso el mismo Kobe Bryant, es el ejemplo perfecto de un trabajo de diseño que no piensa en el rendimiento.

-Huarache 2K4. adidas pensó que el problema de las zapatillas de Kobe era Kobe. Nadie le prestaba atención a sus pies. Rompió su contrato y le obligó a pasar 6 meses sin firmar un contrato con otra marca, lo que provocó que Kobe se convirtiera en el centro de atención de la NBA. Cada noche, un nuevo par de zapatillas de una nueva marca. Hasta que llegó el contrato con Nike y sus primeras zapatillas, unas Huarache 2K4 que tomaban el nombre y la idea minimalista de las primeras Huarache Flight (con la que también jugó). No fue su primera zapatilla con nombre para Nike, pero fue su primer contacto con Eric Avar, el diseñador de su línea posterior.

-Nike Kobe 1. Kobe estaba lastrado por las batallas judiciales de Kobe y su ausencia de street credit (aquella superflua búsqueda por demostrar que has salido del gueto para vender zapatillas, tan típica de principios del siglo XXI). Su primera zapatilla con Nike, diseñada por el combo Eric Avar-Ken Link, en su día parecía no querer destacar.


-Nike Kobe 2. Dos ideas brillantes con un resultado desigual. La primera idea era un signo de su tiempo; Nike apostaba por su línea Considered que rechazaba lo químico en beneficio de lo físico y apostaba por minimizar el consumo de recursos naturales. La línea Considered desapareció cuando Nike estableció que el cuidado del medio ambiente no podía quedarse en una colección y estableció esos mismos patrones para el resto de sus productos.

La segunda idea tuvo un recorrido menor y una ejecución menos lograda. Si cada partido de Kobe no era igual, no tenía sentido jugar cada partido con la misma zapatilla. La Kobe 2 era en realidad una minicolección con tres zapatillas llamadas Strength, Sheath y Lite que debían ser usadas por Kobe en distintos momentos de la temporada. En realidad, él prefirió jugar con Huarache 2K4, la zapatilla en la que se inspiró Avar para diseñar las Kobe 2.

-Nike Kobe 3. Una rareza. Un pieza de TPU sobre malla y media suela de Zoom diseñada por Eric Avar como ruptura ante las anteriores Kobes. En un intento de crear una versión lifestyle, tuvo ediciones en piel.

-Nike Kobe 4. Desde que los Harlem Globetrotters cortaron sus Chuck Taylors, siempre hubo zapatillas de caña baja, pero Kobe decidió llevarlo a otro nivel con su cuarta zapatilla. Supuestamente inspirada en la libertad de movimiento de las botas de fútbol, Kobe convirtió las zapatillas de caña alta en un fósil antediluviano. Unas temporadas antes,las zapatillas bajas de Gilbert Arenas o Steve Nash eran una locura, Kobe no fue el primero pero consiguió darles un sentido.

-Nike Kobe VII System. En un intento de recuperación de la idea de la Kobe 2, Kobe System permitía convertir tu zapatilla en alta o baja y jugar con distintos sistemas de amortiguación. Nike ha intentado crear sistemas convertibles en distintas ocasiones (Jordan XVI low, XX1, XX2, 2012, Nike MORF, Nike Swoopes o Nike Revive). Además, en el anuncio aparecían Aziz Ansari, Serena Williams y Kanye West.

-Nike Kobe 9. Propiocepción. El jugador que nos convenció de las ventajas de las zapatillas bajas nos hablaba de propiocepción con la Kobe 9 con una arriesgada versión Elite, extra-alta, por primera vez realizada en flyknit. Aunque pocos jugadores la llevaron en cancha (y los que lo hicieron desabrochaban la parte superior), abrió el camino para una serie de zapatillas de flyknit altas.

Nike acaba de anunciar los nombres de los cuatro nuevos edificios de sus oficinas centrales, NYC Garage, inspirado en la herencia deportiva neoyorquina, y tres edificios inspirados en personajes relacionados con el deporte, Serena Williams Building, Mike Krzyzewski Fitness Center y el más sorprendente, Sebastian Coe Building.

El motivo de mi sorpresa es que, mientras Kryzewski y Serena Williams están vinculados a Nike, Sebastian Coe está intentando alejarse de su historia con Nike. Sus grandes años como atleta, su victoria olímpica y sus records del mundo los consiguió con Nike, aunque en sus últimos tiempos se pasó a Diadora. Después de su retirada Coe seguía apareciendo en actividades y promociones de Nike, coqueteó con la política y dirigió la candidatura olímpica de Londres 2012 hasta llegar a la presidencia de la IAAF, donde comenzaron los problemas.

En 2015, la IAAF debía elegir la ciudad que albergará el mundial de atletismo en 2021. La vencedora fue Eugene, una ciudad histórica para el atletismo y también para Nike, lo que dio pie a las sospechas. La sede de Nike, elegida para el campeonato del mundo por un presidente que aparece en anuncios de Nike. El jefe de la federación sueca, que defendía a Gotemburgo como candidata, proponía una investigación y la elección se convertía en un escándalo.

Fue entonces cuando Sebastian Coe anunció que rechazaba su trabajo como embajador remunerado de Nike y desde entonces se ha dejado ver con otras marcas en sus escasas apariciones públicas en zapatillas (ahora es más de llevar corbata). Como presidente de la IAAF debía mostrarse neutral ante las marcas, algo que no hicieron otros grandes directivos históricos como Samaranch, Blatter o Havelange, que percibía un sueldo de adidas. Usar el nombre Coe en un edificio de la sede de Nike es un movimiento extraño porque se trata de un ex-atleta sin relación oficial con Nike, pero también lo es porque coloca al propio Coe en una situación complicada.

En las últimas semanas en la industria del equipamiento deportivo se habla de Nike, de lo que ocurre con Nike, de lo que ocurrirá con Nike. Su lugar como número uno en ventas en estos momentos es indiscutible, pero la sensación es muy diferente. Como cuando vas venciendo por 20 puntos pero tienes miedo a perder el partido.

Nike no tiene miedo a los cambios y ha comenzado su estrategia de combate. Según he leído cien veces en la última semana, Nike iba a reducir sus puntos de venta de 30.000 a 40. Evidentemente, se trata de un falso titular a partir de un comentario de Elliot Hill, Presidente de Geographies & Integrated Marketplace en la última reunión con accionistas.

Hill se refiere a 40 partners, no puntos de venta. Footlocker, que seguro que es uno de esos partners elegidos, tiene 1.000 puntos de venta en Estados Unidos. Además, esos 40 partners serán los elegidos para una nueva estrategia para acelerar el desarrollo y la creación de producto para sus tiendas. Se habla de implementar nuevas estrategias en ciertos partners, no eliminar el resto.

¿Es esa la solución?

Una gran marca debe mantener el equilibrio entre ventas masivas y el estilo, vender Huaraches o Gyakusou, NikeStore vs NikeLab. Con las ventas consigues músculo financiero, pero hay que saber mantener un estatus de novedades a pesar de que no vendan demasiado, porque te dan la imagen de marca deseable, son las balas de plata que tiran del resto de la compañía. Si te apartas de eso y te centras en lo que realmente da dinero, tu marca muere en cuatro temporadas. Es simple pero dificil de explicar a los que basan sus decisiones en hojas de cálculo. Un producto que hoy no da dinero puede provocar que otro producto de mucho dinero la próxima temporada.

Yo no creo que el problema de Nike venga del producto masivo sino en el foco de "lo deseable", que ahora mismo está en otras marcas. A cualquier recién llegado le resultará extraño, pero hace cuatro años había gente durmiendo en la calle para conseguir unas LeBron (Cork) o KD. Incluso el producto de NikeLab y sacrosantas colaboraciones no son capaces de crear apetito por la marca.

El consumidor sigue comprando Huaraches, pero antes deseaba Jordan o Air Max y ahora desea otras marcas. Incluso si hablas con nikeofilos, te dirán que les cuesta encontrar zapatillas Nike deseables. Tal y como explican las teorías de difusión de la innovación, si los innovadores no aceptan tu producto, es cuestión de tiempo que las masas hagan lo mismo.

La idea de acelerar el desarrollo del producto puede ser interesante, pero no soluciona nada si la marca no es deseable.

 

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Convertir un espacio olvidado en un templo del baloncesto. Eso es lo que acaba de hacer Nike con Le Quartier en París, un lugar en el que una cancha se convierte en el centro de la cultura de baloncesto en Francia. Para inaugurarlo, Kobe Bryant, que parece que lleva el camino de convertirse en un conferenciante de autoayuda, planteando la Mambamentality como método de mejora personal. Se le fue el detalle de decir que estaba en un marco incomparable.

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Primera jornada NBA. Detalles importantes, el recibimiento de Irving en Cleveland o el comportamiento de los jugadores con la lesión de Hayward…pero aquí hablamos de zapatillas así que vamos al lío.
LeBron ponía a la venta el primer color de sus LeBron XV, pero prefería llevar una edición especial con un toque social.

Irving calentó con un híbrido de sus tres signatures y jugó con una edición especial de Irving 3.

Draymond Green lo intentó con la versión de Virgil Abloh de las Hyperdunk 2017, pero terminó cambiando a una versión normal.

Nick Young recordó a Gilbert Arenas, adidas Gil 2 Zero.

Kevin Durant tenía preparadas una versión especial de KD10 para la noche inicial, pero prefirió jugar con otro color.

Nike y Jordan compartieron tecnología durante sus primeros tiempos, pero la creación de Jordan como marca a finales de los noventa marcó el inicio de una nueva etapa; como marcas distintas, Nike y Jordan tendrían distintas tecnologías o al menos modos distintos de vender la misma tecnología. Jordan 2012, XX8, XX9 usaban tecnología Zoom aunque intentaban ocultar cualquier nombre que le relacionara con Nike, además de desarrollos propios como IPS o Flightplate.

Así fue hasta la Jordan XXX1, que pretendió volver a sus inicios sin miedo a mezclar marcas y logos. Curiosamente, en el peor momento para la imagen de Nike, Jordan vuelve a colocar swooshes en sus prendas. Y no solo vuelven a compartir logotipos, también comparten tecnología.

Hyperdunk 2017 y Super.fly 2017 han sido las primeras zapatillas en compartir React, la nueva tecnología que, junto a ZoomX y Vapormax, pretende revolucionar los sistemas de amortiguación. La Vapormax ha supuesto un divertido cambio estético, el ZoomX ha triunfado en su primera aparición en Breaking2. ¿Y React?

React se presentó como una espuma ligera, resistente y reactiva, de donde se supone que viene el nombre. Podemos decir que es ligera, debemos esperar para ver si es resistente, pero está lejos de ser reactiva. No hace falta ni compararla con otras marcas, no es ni el compuesto más reactivo de Nike. Y no es algo precisamente malo, pero lo presentaron como si aquel nuevo compuesto reaccionara a la velocidad de un antidisturbio el 1-O y en realidad funciona más como un mosso.

Nike tuvo algunas dudas a la hora de incluir Lunarlon en sus zapatillas de baloncesto; React llega directamente al baloncesto como una amortiguación funcional, pero está lejos de ser una revolución. No es la primera vez que una tecnología de Nike va evolucionando mientras se lanzan nuevas versiones, pero deberíamos esperar para conocer el desarrollo.

Hablar de Hyperdunk 2017 y Super.fly 2017 como zapatillas reactivas es alentar una desilusión. Si tuviéramos que destacar un aspecto de ambas, debería ser el agarre, espectacular tanto estética como funcional. React amortigua correctamente, es cómoda desde la primera puesta y permite que la zapatilla sea ligera. Muy recomendables, pero nada revolucionarias. ¿Son necesarias las revoluciones? A veces. Otras veces solo quieres que algo funcione. Y React funciona.

La reciente presentación de las equipaciones NBA de Nike ha provocado una serie de comentarios sobre la idoneidad de ciertos diseños, pero en algunos casos se mezclan conceptos. Aprovecho para explicar el curioso sistema NBA.

En la relación marcas-equipos, hay una diferencia fundamental entre los equipos de las ligas profesionales estadounidenses y la mayoría del resto del mundo. Los equipos NBA son los propietarios de los diseños, las marcas solo fabrican y distribuyen el producto diseñado por el club. Eso implica, por ejemplo, que un equipo puede volver a vender un uniforme de los ochenta, pero sobre todo implica un control más exacto del diseño final. Las camisetas MacGregor de los Celtics de 1985 tienen el mismo diseño que las Champion de 1994, las Nike de 1998, las Reebok de 2005 o las adidas de 2010. En algunos casos las franquicias NBA incluso contrataban diseñadores externos, como fue el caso de la velocista Florence Griffith Joyner, que diseñó el uniforme de Indiana Pacers que luego vimos bajo las marcas Champion, adidas o Mitchell & Ness. Al ser propiedad de Indiana Pacers, las marcas no podían usar ese diseño para otros equipos. Aquí es donde reside la principal diferencia respecto a la mayoría de ligas del mundo, donde los diseños son propiedad de la marca y puede repetirlos en los equipos que viste.

Durante la mayor parte de su historia, la NBA ha realizado un único contrato para todos sus equipos, pero entre 1997 y 2003 se permitió que cada franquicia llegara a acuerdos puntuales con distintas marcas, por lo que el control era aun más importante para evitar uniformes idénticos (como ocurre en el deporte europeo).

En la presentación de los nuevos uniformes de la NBA con Nike, hemos visto que algunos han mantenido diseños anteriores mientras otros han aprovechado la disponibilidad de cuatro nuevos uniformes para innovar. En cualquier caso, los nuevos diseños siguen siendo propiedad de las franquicias, por lo que Nike no será la única marca en fabricarlos, también veremos camisetas en Fanatics.

Fuera de las ligas profesionales estadounidenses hay un caso curioso en el mismo sentido. La selección japonesa de fútbol utilizó durante años un único diseño que fue fabricado por tres marcas, Puma, Asics y adidas (que en ese momento además estaba fabricado por Descente). Criticar a adidas porque la camiseta era fea es muy injusto.

Las críticas a los nuevos diseños NBA, para los equipos. Las críticas por los materiales, la comercialización o la calidad de los acabados, a Nike.