Una visión (crítica) de adidas en la URSS

Hace tiempo que evito publicaciones sobre zapatillas porque me aburre soberanamente la concatenación de supuestos datos copiados sin el menor análisis crítico.
El último ejemplo es lo publicado en HighSnobiety sobre la marca rusa Москва, un supuesto fake de adidas.

Por resumir mucho el artículo, cuenta la entrada de adidas en la Unión Soviética “una década antes de la caída del muro de Berlín en 1989”, y cómo aumentó su demanda gracias a la política de apertura de Mijail Gorbachov. Según HS, todo comenzó en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, cuando el aparato del estado soviético prohibió a adidas importar productos con el logotipo, ya que las marcas en general, y adidas en particular, eran vistas como elementos de propaganda capitalista. Según HS, el aparato de estado soviético prohibió las tres bandas en el textil y modificó el calzado para que las bandas formaran una M, para celebrar la ciudad de Moscú. Москва nacía como respuesta estatal a adidas, la marca del enemigo capitalista. Ilustra su razonamiento con una foto de un equipo femenino sin identificar con chaquetas y pantalones sin marca visible y con dos franjas en lugar de las 3 de adidas.

Selección URSS de balonmano femenino, dos franjas en el chandal, tres en las zapatillas.

El texto de HS se basa en algunas vaguedades y mucha imaginación, así que analicemos los datos reales.

adidas no llegó a la Unión Soviética en los ochenta. En la famosa final de Munich 1972 los jugadores de baloncesto soviéticos ya llevaban adidas e incluso en los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964 eran habituales. Desde 1956 Horst Dassler había trabajado con atletas, muchos de ellos soviéticos.

Cualquier biografía de Horst Dassler, el verdadero creador de adidas tal y como la conocemos ahora, le presenta como un embaucador con contactos en las altas esferas políticas. Sobre todo en África y al otro lado del telón de acero, por motivos distintos. El objetivo de África era controlar el fútbol mientras que el ataque a los países del Este tenía un sentido más global. Las economías comunistas no permitían la entrada de marcas extranjeras, pero Horst supo saltarse el control a través de sus amistades, gracias a intercambios de regalos con Leónidas Brezhnev y sesiones de compras con los dirigentes del partido. Hors Dassler y su equipo eran famosos por tener una agenda con el nombre y gustos de cada dirigente político y no solo se referían a datos deportivos. Adi Dassler, el fundador de adidas, era famoso por sus zapatillas, Horst Dassler, su hijo, era famoso por sus cenas y su colección vitivinícola. A cambio de aquelos favores, adidas consiguió introducir fábricas en Europa del Este y convertirse en proveedor casi exclusivo de productos deportivos. En una economía socialista en la que no podías elegir entre cientos de marcas, cruzar el telón de acero era convertirse en la única marca para millones de deportistas. Aun hoy pueden encontrarse zapatillas adidas fabricadas en la Unión Soviética o Yugoslavia a principios de los ochenta.

Durante décadas, el deporte comunista estuvo asociado a adidas, justo lo contrario de lo planteado por el artículo de HS. Las selecciones deportivas de la mayoría de los deportes de la Unión Soviética, Checoslovaquia, Polonia, Hungría, Rumanía, Bulgaria y República Democrática Alemana vestían casi exclusivamente adidas. En la Alemania socialista incluso consiguió relevar a Zaha, la marca nacional. Al grupo se unía Cuba por cercanía económica y en ocasiones Yugoslavia, que pretendía mantener su independencia con gestos como vestir la americana Converse. Se relacionaba al bloque del Este con adidas tanto que Nike prefirió entrar en el otro bloque comunista, China.

En los Juegos Olímpicos de 1980 aun no se habían establecido las reglas que hoy conocemos sobre marcas y equipos. En la selección española de atletismo, Sanchez Vargas llevó equipaciones adidas y Karhu mientras Jordi Llopart llevaba Meyba. La selección británica llevó hasta tres camisetas distintas, con logo y sin él.
La selecciones soviéticas, al contrario de lo que plantea HS, también mostraba el logo de adidas. Es cierto que la selección de balonmano femenino no lleva tres franjas en las chaquetas con las que recogieron las medallas, pero sí las llevaban en el uniforme de juego y en las zapatillas. Las selecciones de baloncesto masculina y femenina llevaban tres franjas y el logotipo clásico. La de atletismo llevaban distintas camisetas, con y sin logo.

Relevistas soviéticos en Moscú 1980 con zapatillas adidas. ¿El uniforme? Un logo de adidas, tres sin él.

Selección URSS de Balonmano con franjas adidas.

Tkachenko con logos.

adidas no estaba prohibido. Desde luego no era accesible para cualquiera, pero era casi obligatorio a la hora de practicar un deporte de alto nivel, con la excepción de alguna marca japonesa (Asics Tiger, Mizuno), la práctica totalidad de los deportistas de elite soviéticos llevaban adidas.

¿Y qué es de aquella adidas modificada para que parezca una M? La historia de cambiar logotipos de adidas suena extraña, pero mucho más cuando desde los sesenta una marca finlandesa ya usaba en sus zapatillas la M (de “Mestari”, campeón en finés). Los relevistas que transportaban la antorcha olímpica hasta Moscú llevaban zapatillas con una M, pero eran Karhu en virtud de un acuerdo con el Comité Olímpico. Incluso en Grecia llevaban la zapatilla de la M y dudo mucho que las prohibiciones soviéticas llegaran a tierras helénicas.

¿adidas con M o Karhu?

En Grecia, con la misteriosa zapatilla de la M.

¿De dónde ha sacado esta historia HS? Hace años que rula por internet una versión básica de este texto, que se va repitiendo por foros sin que nadie cuestione ni uno solo de sus argumentos. Todos con las mismas frases y las mismas fotos. En ocasiones el equipo soviético de balonmano se convierte en equipo de baloncesto, pero nadie ha perdido 30 segundos en averiguar si era cierto que la Unión Soviética prohibió el logotipo de adidas durante los juegos.

  • Patricio Viva

    Es que vivimos mas que nunca en la era del “copiar y pegar”. Porque, seamos honestos, siempre existio “copiar y pegar”, pero ahora se sumo lo que resaltas: nadie investiga nada sobre esas “verdades” … copia y pega! una lavadita de cara … y a la Red!