Kickstories: Nike Hyperflight 2001

En diciembre de 1999 moría Bill Bowerman, cofundador e inspirador de Nike. Había jugado al fútbol americano, pero sus mayores éxitos los consiguió como entrenador de atletismo. De baloncesto no sabía demasiado. De hecho, las dos primeras zapatillas de baloncesto de Nike tenían los nombres de equipos que al menos les sonaban; Blazer y Bruin. Bowerman creó muchas zapatillas históricas para correr y sobre todo, plantó el germen para que sus ideas llegaran a otros deportes.
Una de sus obsesiones era el peso, hasta el punto de que cualquier producto creado por él tenía que pasar el examen de la balanza. Algunas de sus recortes no llegaban a pesarse en gramos, como cuando planteó cambiar la estampación de la camiseta para que quedara reducida al sencillo logo de la Universidad de Oregón.
La muerte de Bill Bowerman en 1999 sirvió para revivir su memoria. En sus últimos años de vida se dice que Bowerman no estaba demasiado satisfecho del resultado final de "su marca", que en muchos casos olvidaba el deporte. A partir de entonces, la línea más seria de running llevaría su rostro.
Eric Avar, diseñador de Huarache 2k4, Hyperdunk y zapatillas para Kobe o LeBron, se sirvió de Bowerman para preguntarse cómo habría diseñado una zapatilla de baloncesto. El resultado fue una zapatilla de clavos adaptada a la cancha. Para los movimientos laterales implantó en el tobillo el "monkey paw" de las zapatillas de Gary Payton. Con un acabado final tan futurista que diez años después sigue pareciéndolo, se lanzó en mil colores, como si se tratara de un modelo apto para todo el mundo. Pero a esa velocidad son pocos los que se mueven en una cancha. Aunque la usaron otros muchos jugadores, quedó para siempre relacionada con Jason Williams en su etapa de Sacramento. Además de las discusiones sobre el rendimiento de una zapatilla extremadamente ligera (muy actual), una de las pegas que le ponemos es haber iniciado el nombre "Hyper" que hoy día nos satura.