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Deerupt, la última silueta presentada por adidas, sigue la línea de tomar el archivo de la marca y reconvertirlo en un nuevo producto. Una idea que parece buena pero que ha tenido resultados muy desiguales.

En el caso de la Deerupt se ha elegido un elemento clásico de principios de los 80s, una red que rodeaba la mediasuela para expandir la fuerza de cada impacto. Comenzó a usarse en la adidas Marathon en 1979/80 y se convirtió en una tecnología habitual, primero en modelos de running (perdón, footing) y más tarde en el baloncesto (Forum, parte de la línea Ewing…). Sin embargo, en las notas oficiales no se utiliza el nombre oficial, Dellinger Web. ¿Por qué?

Bill Dellinger fue un gran atleta (bronce en Tokio 64 en el 5000) reconvertido en entrenador, primero como asistente de Bill Bowerman y tras la retirada de éste, como entrenador principal de la Universidad de Oregón, la cuna de Nike.

Es considerado como el causante principal de que Steve Prefontaine aterrizara en la Universidad de Oregón y también entrenó a Mary Decker o Alberto Salazar. Como curiosidad, en Prefontaine, la película de 1997 que repasaba la vida del atleta, el encargado de darle vida fue Ed O´neill, de Matrimonio con hijos o Modern Family, también un excelso deportista universitario.

Cuando adidas fue consciente de que una pequeña compañía estadounidense estaba ganando mercado intentó ganar terreno en su propio hogar. Bill Bowerman, fundador de Nike, había utilizado la Universidad de Oregón como campo de pruebas para su marca y adidas se sirvió de su sucesor para atacar convirtiendo a Bill Dellinger en uno de sus hombres. El que fuera el segundo de Bowerman se rebelaba contra su mentor usando las zapatillas de la competencia y desarrollando productos para ellos. Que una de las innovaciones de adidas tuviera el nombre del entrenador de Oregón, la cuna de Nike, era toda una provocación. Pero había más, Dellinger servía como puente para que adidas fichara a atletas de la Universidad de Oregón.

Sin embargo, Dellinger volvió a Nike y adidas consideró que su tecnología era algo del pasado. El hijo pródigo había vuelto. Hasta su retirada en 1998 Dellinger usó Nike como parte de sus uniformes, aunque no llegó a usarse como reclamo publicitario. Para adidas, recordar la “red” es evocar el archivo de adidas, nombrar a Dellinger es reabrir una herida.

Las ediciones especiales para los jugadores All Star son cosa del pasado. En unos pocos años hemos pasado de pagar un coche por conseguir unas zapatillas del All Star (Foamposite Galaxy en 2012) a abandonar los lanzamientos especiales en 2017. Este año hay una nueva propuesta, relacionar el All Star con lanzamientos que tienen que ver con la moda, no con el deporte.

Bape, KITH, Tisci, Undftd, OVO, Solefly, Yeezy o Alexander Wang te hacían pensar en la semana de la moda, no en un All Star. Repasemos las canchas.

Aldridge con Jordan 32 Low, LeBron con XV KITH, Kevin Durant con KDX ASG, Westbrook con Why Not Zer0.1 e Irving con Irving 4 ASG

Paul George, PG2 ASG

Bradley Beal, Nike Hyperdunk React Low

David, Max Dominate.

Goran Dragic, Crazy Explosive PK

Andre Drummond, Jordan 32 Low

Victor Oladipo, Jordan 32 Low

Kemba Walker, Jordan X

Curry con UA Curry 4, Draymond Green Nike Hyperrev 2018, Jimmy Butler Jordan 32

Antetokounmpo con dos colores de Kobe A.D. Mid.

Klay Thompson, Anta KT3

DeMar DeRozan con dos colores de la Kobe 1 Protro de UNDFTD

James Harden, adidas Harden 2 en dos colores

Lowry, Crazy Explosive

Joel Embiid, adidas Mad Bounce

Al Horford, Nike Hyperdunk React (y Snoop sentado)

Lillard, adidas Dame 4 x BAPE

Karl-Anthony Thomas, Nike Hyperdunk React customizadas

Karl-Anthony Thomas, Nike Hyperdunk React custom

Anunciados los participantes en el partido del All Star Game de 2018, el primero en el que no se enfrentarán Este y Oeste y el primero también en el que los uniformes llevarán los logotipos de Jordan (desde 2007, en el All Star sí que usaban las tres franjas de adidas).

Entre los 10 titulares, 7 Nike, 2 adidas y 1 Under Armour. Entre los suplentes, 5 Nike, 4 Jordan, 4 adidas y 1 Anta. En total;

-12 Nike (50%)

-6 adidas (25%)

-4 Jordan (17%)

-1 Under Armour (4%)

-1 Anta (4%).

Curiosidades. Nike y Jordan suman el 67%, unas cifras inferiores al porcentaje de ventas de baloncesto. Jordan no tiene a ningún titular mientras que adidas ha pasado de dos jugadores en 2017 a 6 en 2018. Jugadores con signature que no han llegado al All Star, Paul George, Derrick Rose, Lonzo Ball, Dwyane Wade, Tony Parker, Dwight Howard, Matthew Dellavedova, Chris Paul y Carmelo Anthony (estos dos en las que parecen ser sus últimos momentos con signature).

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Hace años que me siento estúpido haciendo listas de mejores zapatillas del año, pero también me siento estúpido en la cena de Navidad y acabo haciéndolo cada año. En el caso de 2017, la estupidez llega al extremo porque podría ser uno de los peores años en cuanto a innovación. Lo que debería ser un Top10 quedaría en ridículo y no he llegado a encontrar zapatillas que merezcan un top5, pero al menos lo he intentado con un Top3.

-Breaking2. Hace años que una zapatilla no producía una ventaja funcional a los atletas como lo hacen las derivadas del proyecto Breaking2. Las distintas versiones de las zapatillas creadas para Kipchoge, Tadese y Desisa han acabado en el podio 19 veces en los últimos 13 grandes maratones. Pero el rendimiento no lo es todo así que Nike vistió el proyecto con un evento que nos recordaba la época dorada de la marca; irreverente, polémico y publicitario. Por si faltaba algo, la versión más cercana a la moda, la Zoom.Fly SP, es una de las zapatillas más espectaculares del año sin necesidad de jugar con una escasez irreal. Un producto redondo con un envoltorio 100% Nike, aunque no se trate tanto de una zapatilla como de un programa completo.

-FureCraft 4D. ¿Es esto una zapatilla de 2017? Podría considerarse un prototipo puesto a la venta en unidades muy limitadas, pero nos avanza lo que podría llegar a ser la impresión 3D en el mundo de las zapatillas. En 2017, que pongan a la venta 5000 pares es solo una manera de decir que son los primeros y a día de hoy, la impresión en 3D como un producto comercial sigue sin producir una ventaja real al consumidor. Pero mientras la impresión 3D se convierte en realidad nos conformamos con atisbar sus ventajas. ¿LLegarán a disfrutarse por el común de los mortales? Para eso tendremos que esperar, pero al menos en 2017 pensábamos en la impresión 3D como el siguiente paso.

-Las esperanzas depositadas en Nike Connect, Vapormax o las decenas de nuevas aplicaciones se han disuelto en las primeras semanas. El producto que más me ha interesado no es una zapatilla sino un hiyab. Un artículo que no será de los más vendidos pero que plantea soluciones para deportistas y lo hace con polémica, al estilo Nike.

 

 

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Si acabas de descubrir las Powerphase, bienvenido al mundo del hypebeast. La nueva silueta de Kanye no es nueva ni es de Kanye, que en esta ocasión ha preferido elegir el papel de curator y elegir un modelo ya existente del archivo de adidas. Y no precisamente el mejor. En 1986 la marca a imitar era Reebok y adidas lo hizo hasta las últimas consecuencias con la idea de entrar en un mercado del aerobic que comenzaba a menguar. La otrora todopoderosa Nike no sabía cómo entrar en los gimnasios y lo intentó copiando el clasicismo de Reebok o siguiendo su línea de tecnología revolucionaria (fue una zapatilla de aerobic de Nike la primera en tener Air Max en la parte delantera, mucho antes de la Air Max 95).

La adidas Jet calcaba las líneas de Reebok y mantenía el estilo de color en bloque.

No creo que nadie pudiera considerarla una gran zapatilla, pero la temporada siguiente renacía en un anuncio que las introducía en la línea Magic.

Pero un año después volvía a cambiar de nombre y se convertía en Powerphase.

En plena vuelta del hooliganismo, adidas la reeditó en 2014 con escaso éxito. Quien quería un look marsellés prefería unas Reebok, quien buscaba adidas Boost.

Pero todo eso es historia. La historia de las Powerphase antes de que las llevara Kanye. Ahora, que en las calles se juntan las Powerphase rebajadas de 2014 y las hypeadas de 2017, solo queda saber cuánto pagarán en reventa por ellas.

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Primera jornada NBA. Detalles importantes, el recibimiento de Irving en Cleveland o el comportamiento de los jugadores con la lesión de Hayward…pero aquí hablamos de zapatillas así que vamos al lío.
LeBron ponía a la venta el primer color de sus LeBron XV, pero prefería llevar una edición especial con un toque social.

Irving calentó con un híbrido de sus tres signatures y jugó con una edición especial de Irving 3.

Draymond Green lo intentó con la versión de Virgil Abloh de las Hyperdunk 2017, pero terminó cambiando a una versión normal.

Nick Young recordó a Gilbert Arenas, adidas Gil 2 Zero.

Kevin Durant tenía preparadas una versión especial de KD10 para la noche inicial, pero prefirió jugar con otro color.

En 1992 leí mi primer libro sobre zapatillas, un libro que casi no hablaba de zapatillas que compré en El Corte Inglés por lo que ahora serían 1.80 euros. En la versión española se llamaba Nike y presentaba a la marca de tal manera que 25 años después sigo pensando que Nike es eso, una panda de locos. La mitad de las historias que se repiten una y otra vez en webs sobre zapatillas están extraídas de ahí como si fuera la biblia. Y no lo es. En el libro muestran a Rob Strasser y Peter Moore como verdaderos creadores de Nike y puede que sea cierto. Pero curiosamente, el libro está escrito por J.B. Strasser y Laurie Becklund esposa y cuñada de Rob Strasser.

Durante muchos años fue el único libro del que podía aprender cosas relacionadas con las zapatillas. El resto venía de revistas, catálogos y charlas con los empleados de las tiendas de deporte. Algunos me prestaban revistas profesionales sobre comercio deportivo y algunas veces directamente las robaba (es curioso que lo único que he robado de una tienda de zapatillas fueran revistas). El Zoco de Gigantes y las pruebas de producto de Corricolari eran otros dos contactos reales con la información.

En 1998 y no sé muy bien cómo, consigo un libro del que no llegué a saber ni el nombre. En el lomo pone “The Sneaker Book”, aunque en otros lugares aparece como “Size isn´t everything”. Una marcianada en la que escribía Frazer Cooke, Charlie (De Charlie´s Pages), Fab Five Freddie y en el que podías encontrar un artículo sobre gente que se masturbaba con zapatillas, la entrevista más corta del mundo (al presidente de Quiksilver; ¿Quiksilver hace zapatillas? No ¿Estáis pensando en ello? No, pero como decía James Bond, nunca digas nunca”), fotos de Cholos con Cortez y palabras de Matthew Kassovitz (no vi El Odio hasta después de leerle), Michael Franti, Henry Rollins, Neneh Cherry, Mushroom de Massive Attack o Cypress Hill. Aquello no iba sobre zapatillas ni sobre empresas.

Dos libros muy distintos que hablaban de todo lo que rodeaba a las zapatillas. Unos años después llegaban Out Of Nowhere de Geoff Hollister, Trainers de Neal Head, Where´d you get those de Bobbito, Sneakerfreaker The Book, Sneakers The Complete Collector´s Guide, Hermanos de Sangre y dos trabajos publicados por o con el beneplácito de Nike, Sole Provider y Driven From Within. Hasta 2010 los libros sobre zapatillas que se publicaban eran rarezas en inglés.

Llega la explosión de las zapatillas y el humo llega a los libros. En los últimos años se han publicado libros muy prescindibles como Zapatillas con arte, SlamKicks (Basketball Sneakers That Changed The Game), Calzado Deportivo, adidas, Marcas de la A a la Z, Sneakers The Complete Limited Edition Guide, Custom Kicks y posiblemente los dos peores, The Encyclopedia of Air Jordans y 1000 Sneakers, dos compendios de tópicos y datos sin información real.

En este tiempo la propia Nike ha publicado Le Silver, Genealogy of Innovation y ha colaborado en Shoe Dog, la biografía de su fundador Phil Knight. Otro libro interesante, La Revolución Puma, cuenta con la aprobación de la marca del felino, Vans publicó su propio libro para celebrar el aniversario y Gary Warnett pasó con nota el encargo de Asics con An Evolution. Exceptuando algún imprescindible (Los hombres que hicieron la historia de las marcas deportivas de Eugenio Palopoli, Out Of The Box, Nike Chronicle) la mayoría de libros independientes se conforman con repetir la misma historia una y otra vez. Los más interesantes son los publicados directamente por las marcas.

Tal y como ha ocurrido con el propio mundo de las zapatillas, los libros sobre zapatillas han bajado en calidad a la vez que se popularizaban y acabamos llegando al mismo punto en el que estábamos en los noventa. Antes el problema era encontrar libros, ahora el problema es encontrar un libro interesante en la montaña de publicaciones sin sentido.

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Hace tiempo que evito publicaciones sobre zapatillas porque me aburre soberanamente la concatenación de supuestos datos copiados sin el menor análisis crítico.
El último ejemplo es lo publicado en HighSnobiety sobre la marca rusa Москва, un supuesto fake de adidas.

Por resumir mucho el artículo, cuenta la entrada de adidas en la Unión Soviética “una década antes de la caída del muro de Berlín en 1989”, y cómo aumentó su demanda gracias a la política de apertura de Mijail Gorbachov. Según HS, todo comenzó en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, cuando el aparato del estado soviético prohibió a adidas importar productos con el logotipo, ya que las marcas en general, y adidas en particular, eran vistas como elementos de propaganda capitalista. Según HS, el aparato de estado soviético prohibió las tres bandas en el textil y modificó el calzado para que las bandas formaran una M, para celebrar la ciudad de Moscú. Москва nacía como respuesta estatal a adidas, la marca del enemigo capitalista. Ilustra su razonamiento con una foto de un equipo femenino sin identificar con chaquetas y pantalones sin marca visible y con dos franjas en lugar de las 3 de adidas.

Selección URSS de balonmano femenino, dos franjas en el chandal, tres en las zapatillas.

El texto de HS se basa en algunas vaguedades y mucha imaginación, así que analicemos los datos reales.

adidas no llegó a la Unión Soviética en los ochenta. En la famosa final de Munich 1972 los jugadores de baloncesto soviéticos ya llevaban adidas e incluso en los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964 eran habituales. Desde 1956 Horst Dassler había trabajado con atletas, muchos de ellos soviéticos.

Cualquier biografía de Horst Dassler, el verdadero creador de adidas tal y como la conocemos ahora, le presenta como un embaucador con contactos en las altas esferas políticas. Sobre todo en África y al otro lado del telón de acero, por motivos distintos. El objetivo de África era controlar el fútbol mientras que el ataque a los países del Este tenía un sentido más global. Las economías comunistas no permitían la entrada de marcas extranjeras, pero Horst supo saltarse el control a través de sus amistades, gracias a intercambios de regalos con Leónidas Brezhnev y sesiones de compras con los dirigentes del partido. Hors Dassler y su equipo eran famosos por tener una agenda con el nombre y gustos de cada dirigente político y no solo se referían a datos deportivos. Adi Dassler, el fundador de adidas, era famoso por sus zapatillas, Horst Dassler, su hijo, era famoso por sus cenas y su colección vitivinícola. A cambio de aquelos favores, adidas consiguió introducir fábricas en Europa del Este y convertirse en proveedor casi exclusivo de productos deportivos. En una economía socialista en la que no podías elegir entre cientos de marcas, cruzar el telón de acero era convertirse en la única marca para millones de deportistas. Aun hoy pueden encontrarse zapatillas adidas fabricadas en la Unión Soviética o Yugoslavia a principios de los ochenta.

Durante décadas, el deporte comunista estuvo asociado a adidas, justo lo contrario de lo planteado por el artículo de HS. Las selecciones deportivas de la mayoría de los deportes de la Unión Soviética, Checoslovaquia, Polonia, Hungría, Rumanía, Bulgaria y República Democrática Alemana vestían casi exclusivamente adidas. En la Alemania socialista incluso consiguió relevar a Zaha, la marca nacional. Al grupo se unía Cuba por cercanía económica y en ocasiones Yugoslavia, que pretendía mantener su independencia con gestos como vestir la americana Converse. Se relacionaba al bloque del Este con adidas tanto que Nike prefirió entrar en el otro bloque comunista, China.

En los Juegos Olímpicos de 1980 aun no se habían establecido las reglas que hoy conocemos sobre marcas y equipos. En la selección española de atletismo, Sanchez Vargas llevó equipaciones adidas y Karhu mientras Jordi Llopart llevaba Meyba. La selección británica llevó hasta tres camisetas distintas, con logo y sin él.
La selecciones soviéticas, al contrario de lo que plantea HS, también mostraba el logo de adidas. Es cierto que la selección de balonmano femenino no lleva tres franjas en las chaquetas con las que recogieron las medallas, pero sí las llevaban en el uniforme de juego y en las zapatillas. Las selecciones de baloncesto masculina y femenina llevaban tres franjas y el logotipo clásico. La de atletismo llevaban distintas camisetas, con y sin logo.

Relevistas soviéticos en Moscú 1980 con zapatillas adidas. ¿El uniforme? Un logo de adidas, tres sin él.

Selección URSS de Balonmano con franjas adidas.

Tkachenko con logos.

adidas no estaba prohibido. Desde luego no era accesible para cualquiera, pero era casi obligatorio a la hora de practicar un deporte de alto nivel, con la excepción de alguna marca japonesa (Asics Tiger, Mizuno), la práctica totalidad de los deportistas de elite soviéticos llevaban adidas.

¿Y qué es de aquella adidas modificada para que parezca una M? La historia de cambiar logotipos de adidas suena extraña, pero mucho más cuando desde los sesenta una marca finlandesa ya usaba en sus zapatillas la M (de “Mestari”, campeón en finés). Los relevistas que transportaban la antorcha olímpica hasta Moscú llevaban zapatillas con una M, pero eran Karhu en virtud de un acuerdo con el Comité Olímpico. Incluso en Grecia llevaban la zapatilla de la M y dudo mucho que las prohibiciones soviéticas llegaran a tierras helénicas.

¿adidas con M o Karhu?

En Grecia, con la misteriosa zapatilla de la M.

¿De dónde ha sacado esta historia HS? Hace años que rula por internet una versión básica de este texto, que se va repitiendo por foros sin que nadie cuestione ni uno solo de sus argumentos. Todos con las mismas frases y las mismas fotos. En ocasiones el equipo soviético de balonmano se convierte en equipo de baloncesto, pero nadie ha perdido 30 segundos en averiguar si era cierto que la Unión Soviética prohibió el logotipo de adidas durante los juegos.

En los últimos años a Nike se la ha criticado la ausencia de zapatillas voladoras. La Flyknit Racer ha sido un completo éxito comercial, pero con una moderada visibilidad en carreras. En 2016 era habitual ver atletas con la Streak 3, una zapatilla de 2011 que cinco años después seguía siendo insuperable. Evidentemente, el mercado para corredores que rozan los 3 min/km no es masivo, pero es muy visible. Son las zapatillas de los que ganan las carreras y por un motivo que no llego a entender, algunos corredores populares piensan que lo que es bueno para la elite puede ser bueno para ellos.

adidas supo ocupar ese espacio con un éxito abrumador. Desde 2007 las marcas mundiales de maratón masculino se han reducido dos minutos, se han batido cinco veces y las cinco con zapatillas adidas. Y ha sido precisamente en una carrera patrocinada por adidas cuando Nike ha mostrado lo que puede hacer. Los dos podios, masculino y femenino, han sido copados por atletas Nike y cinco de los seis con la misma zapatilla. Los dos vencedores, Geoffrey Kirui y Edna Kiplagat y los dos terceros, Suguru Osako y Jordan Hasay han utilizado la Vaporfly 4%, la versión “comercializable” de la arriesgadísima Vaporfly Elite que llevarán Kipchoge, Desisa y Tadese en su intento por bajar de las dos horas. Rose Chelimo usó unas Lunaracer 4 y Galen Rupp fue segundo con unas zapatillas basadas también en la Vaporfly 4%.

No fue el único detalle interesante de Rupp. Usaba mallas, algo poco habitual en maratón pero que veremos en Breaking2 y cambió la camiseta habitual de su equipo, Oregon Project, por una predominantemente blanca, tal y como se suele hacer en carreras con altas temperaturas (Jordan Hasay y Osako sí la llevaron). Y sobre todo, sorprenden las cintas Aeroblade en la zona baja de las piernas para reducir el rozamiento. Volviendo a las camisetas, Kirui venció con el uniforme Nike del equipo Nationale Nedernalden Running Team, recientemente presentado. Nike ha pasado de ser el equipo a ser el patrocinador del equipo. Kipchoge, otro de los Breaking2, también forma parte del nuevo equipo.

Mallas, tiras de aeroblade, incluso los calcetines han sido rediseñados. No es la primera vez que se intenta revolucionar el modo de vestir de los atletas siguiendo patrones estrictamente científicos. Kappa lo intentó en los ochenta con un estilo que solo se atrevió a usar Florence Griffith. Nike pisó el mismo terreno en 2000 y su protagonista principal y casi única fue Cathy Freeman (y la ahora innombrable Marion Jones).

El detalle que une aquél intento con Breaking2 es el que entonces era marido de Cathy Freeman, Sandy Bodecker, un de los locos históricos de Nike. Solo queda saber si lo que intuimos en Boston y conoceremos en Monza son cambios que llegan para quedarse o es solo una divertida campaña de Nike. En el peor de los casos, diversión.

Rosie Ruiz, parecía representar el sueño americano cuando cruzó la línea de meta del maratón de Boston de 1980. En un momento en el que el maratón se profesionalizaba en la sombra, la vencedora llegaba sin patrocinadores y con una sencilla camiseta de algodón. En adidas, nadie sabía si aquella camiseta implicaba que era una de sus patrocinadas, pero no tardaron en comprobar que calzaba zapatillas Brooks. Exiliada cubana, solo se conocía su marca en Nueva York unos meses antes, que había sido mejorada en más de 25 minutos. Cuando Kathrine Switzer le preguntó si esa mejora se debía al interval training, Rosie ni sabía de qué le hablaban.

El vencedor masculino, el mítico Bill Rodgers, se sorprendió por la aparente facilidad con la que una desconocida había conseguido vencer en Boston. ¿Una completa desconocida podía conseguir la tercera mejor marca mundial?

La respuesta era sencilla: no. Nadie recordaba haberla visto durante la carrera. La prensa que acompañaba a la primera corredora no sabía nada de ella. Algunos espectadores recordaban haberla visto entre ellos cerca de la meta. Rosie Ruiz se había incorporado a la carrera en los últimos metros. Una semana después, la segunda corredora en cruzar la línea de meta, Jaqueline Gareau fue declarada vencedora, aunque todos los ojos, incluso los de los patrocinadores, estaban en otro lugar. La foto que dio la vuelta al mundo mostraba a la falsa vencedora acompañada por la policía, aunque en ese momento solo estaban acompañando a la supuesta vencedora. Aquella camiseta adidas amarilla fue más vista que las zapatillas Brooks de Jaqueline Gareau.